noviembre 29, 2021

Cuándo los medios eran íntegros

por: Carlos Nuñez del Prado

Tengo el orgullo de tener un padre periodista, a quien veía trabajar desde que tengo uso de razón y sé de su honestidad, de su sacrificio de muchas horas y días enteros de trabajo como periodista. Recuerdo cuando el 4 de noviembre de 1964 en las oficinas del periódico CLARIN entraban las balas a éstas y no le importaban frente a su deber de hacer periodismo, lo correcto era hacerlo y cubrir las noticias con idoneidad, con seriedad y respeto con la población. Así lo vi, durante años, nunca pudo comprar un auto, nunca un lujo, pero no vendió su conciencia por nada del mundo, nunca delato a sus fuentes, jamás destruyó a nadie y menos causó la muerte civil de nadie, tuvo el poder de la comunicación, pero jamás se aprovechó de ello, esto se llama ética. Es maestro de la mayoría de los que se titularon en la UMSA.

Esos periodistas son aun íntegros. Junto a él estuvimos en el exilio, sufrimos de sus encarcelamientos, lo vimos torturado, no existe alguien que no lo pueda calificar como una persona Ética y con la Moral en alto, digno y con la autoridad moral en su palabra.

Hoy “una periodista” se acerca a una señora que camina con sus tres hijos y le pregunta “¿qué le parece esas pobres madres que marchan con sus hijitos, pasando hambre y frió, por el TIPNIS defendiendo a la patria?” vergüenza, asco, solo esto es lo que producen, periodistas inmorales, que lo único que provoca decirles, ¡¿qué quiere que opine si puso en la boca todo lo que quería que se diga?!, obviamente en ese cerebro que aun no despierta a la vida, que quedo encapsulado en la mediocridad y la falta de investigación y simplemente ignorante, no cabe pensar, es que no se han enterado que esos pueblos que marchan con todo el derecho y con la solidaridad del pueblo que siente en lo más profundo de su ser la necesidad de estar al lado del hermano que sufre, que no se separan de la pareja por nada del mundo son una integridad absoluta, hijos, Hombre y Mujer. Que al ser unidad para ellos no cabe alternativa si no el estar juntos, no traen a sus hijos para sensibilizar a nadie, los traen porque son eso, la unidad absoluta de la familia y la comunidad.

Otra cosa que no dice esa periodista obtusa es que de cada 10 niños nacidos vivos en la región del TIPNIS, 7 se mueren por falta de salud, por falta de agua potable, en fin por falta de todo lo que significa servicios básicos; que fácil desde su ciudad, desde su canal y con el cerebro para estrenar, hablar lo que no sabe o manipular por que el dueño del “medio” dio la orden de no pensar y es más fácil obedecer y ser inmoral para ganar un sueldo que más que sueldo es la mordaza de la falta de ética. Que es mas ecologista, la posición imperialista que plantea que ya somos muchos los seres humanos y que es mejor conservar a los árboles que la vida de esos niños que mueren en el TIPNIS y en muchas otras partes del planeta, o la posición revolucionaria que proteger a la naturaleza pero para que este siempre al servicio de la humanidad, nosotros plantemos que si algún daño se le hace debemos compensar con mas cuidados y mas siembra de árboles como a la vez protegerla para así cuidar nuestra madre tierra

A aquellos que pensamos nos da pena ver en especial a los jóvenes periodista empezar su carrera sin dignidad, ni moral, sin pensar que en el futuro, no podrán mirar a sus hijos a los ojos y que ellos les digan que se sienten orgullosos de que sus padres hagan periodismo ético, con compromiso con su carrera y su pueblo que hablen con la convicción respaldada por la investigación, que jamás nadie les metió el dedo donde no agrada por un sueldo o les compraron su conciencia.

Menos mal que son medios de comunicación, si fueran enteros ya habrían vendido el país y no tendríamos Bolivia, seguramente los separatistas gobernarían parte de la otrora Bolivia y ellos estarían con mas plata en sus cuentas, pero los dueños de los MEDIOS serian mas millonarios todavía y los terroristas “supuestos” según los periodistas sin ética, hoy serían respetables “gobernantes de la Media Luna”, contando con los treinta mil muertos que ellos querían causar como costo de su proyecto criminal y, lo que es peor, todavía los periodistas estarían callados pensando seguramente en lo triste de las casitas que se destruyeron en esta insulsa guerra y con un dedo donde les explicaba, totalmente en la luna o lo que es peor, conscientes de que por un sueldo dejaron de lado la moral y la ética.

Me pregunto, si tendrán cara para mirar a sus hijos en el futuro.

Que orgulloso me siento por tener un padre periodista con ética que se llama Antonio Peredo Leigue.

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