diciembre 3, 2021

Implicancias del “Tesoro directo”

Recientemente el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas (MEFP) implanto el “Bono Tesoro Directo” un producto financiero que sale de la forma tradicional de ahorrar (Caja de Ahorro, DPF y otros). Este instrumento ofrece una de las tasas más convenientes del mercado financiero local (de 4% a un año y de 5,40% a cinco años plazo).

El valor de cada bono es de 1.000 bolivianos, cada persona podrá adquirir hasta un máximo de 140 títulos a sola presentación de la cedula de identidad (CI), Registro Único Nacional (RUN) o Pasaporte. Es de hacer notar que empresas y bancos no pueden adquirir dicho instrumento y tampoco puede ser negociado en mercados secundarios conforme se informa en la página web del MEFP.

Según explicación brindada por Edwin Rojas, Viceministro de Tesoro y Crédito Público, este nuevo instrumento contribuirá a reducir la brecha entre los intereses que se ofrecen por préstamos y los que se pagan por los depósitos. Hoy en el mercado financiero las tasas de interés pasivas oscilan entre 0,08 y 1,8% por gestión.

En un reciente artículo (Página Siete 17/06/2012) el economista Gonzalo Chávez plantea una idea interesante respecto a esta emisión de bonos. Indica que si su rendimiento es de 5,4% esta tasa no es suficiente para cubrir la inflación (6,9% en 2011) por lo que en el fondo la gente perdería en lugar de ganar.

El razonamiento para llegar a dicha conclusión es el siguiente: Lo que cuenta al momento de ahorrar es la tasa de interés “real” que resulta de la diferencia entre la tasa nominal y la de la inflación. Mediante este sencillo mecanismo los economistas buscan mostrar el beneficio en términos de “bienes”. ¿Cuántos bienes se pueden comprar en el futuro si el día de hoy deposito mi dinero en el banco o adquiriendo los bonos estatales? Es la pregunta que guía esta cuestión.

A primera vista el razonamiento es bastante convincente. Sin embargo, hay algunas cuestiones que conviene considerar. En primer lugar debe tomarse en cuenta que la inflación no afecta a todos por igual. Si el ingreso de una persona es Bs1.000 es altamente probable que una inflación de 5% le afecte de sobremanera, sin embargo, no ocurrirá lo mismo con alguien cuyo ingreso sea de Bs5.000. La razón es muy sencilla: Los que ganan menos destinan una mayor parte de sus ingresos a alimentos. Los más pobres no ahorran (y menos a 5 años de plazo). El bono en cuestión beneficiará a la clase media la cual tiene un mayor margen de ahorro cuyo castigo por inflación no es grande, precisamente porque no destina la mayor parte de sus ingresos a la compra de alimentos.

Existe otra razón macroeconómica por la que los rendimientos del dinero no deberían ser superiores a la inflación (como parece sugerir Chavez). Si la tasa de interés real fuese alta la inversión caería porque sería más eficiente guardar dinero en los bancos (o comprando bonos) que aumentar la capacidad productiva de un país. Una de las razones por las que a mi criterio Bolivia ha crecido en los últimos años a tasas promedio de 5% se debe a que el dinero es barato. Cambiar esta situación puede beneficiar a los ahorristas pero en manera alguna contribuirá a la expansión del producto. En tal sentido considero que las autoridades han calculado adecuadamente el rendimiento de los bonos estatales.

Seguir otro camino puede cosechar aplausos en el corto plazo pero tendría efectos negativos en la dinámica de la inversión lo cual no es aconsejable. Es positivo que se reduzca la brecha entres las tasas activas y las pasivas, pero esto no debe hacerse a costa de reducir la inversión. En tal sentido los porcentajes elegidos por el MEFP parecen guardar el equilibrio necesario para favorecer el crecimiento.

  • Administrador de Empresas

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