noviembre 29, 2021

Invisibilizaciones e ingratitudes históricas

Lamentablemente la dinámica coyuntural, los dobleces políticos o las anquilosadas estratrategias mediáticas pareciera que confabulan que se develen y encumbren los legados de nuestras historias precolombinas, mas aún cuando la discursividades nos bombardean con la necesidad de avanzar en la descolonización o consolidar el Estado Plurinacional, pero que se estrellan con las invilizaciones e ingratitudes historias, no exentas de profundandas colonialidades, discriminaciones, menosprecio o andinocentrismos.

Uno de los casos emblemáticos es el de las grandes civilizaciones amazónicas del continente y que milenios atrás enfrentó los cambios climáticos, desplegando complejos mecanismos adaptativos y que hoy cobran trascendental importancia por el extraordinario legado de ingeniera hidráulica, de tecnologías de drenaje, desarrollo de sistemas agrícolas de gran escala sobre campos inundados, además de los legados de un mosaico pluricultural de cacicazgos precolombinos, de ricas y complejas dinámicas socio culturales, políticas y religiosas y que desde tiempos pre incas, incluso, sedujeron con exploraciones para encontrar el Paraíso del Paitití.

Por ello, la búsqueda del mítico Dorado, del Gran Paitití, de un paraíso escondido en la amazonía fue y sigue siendo uno de los mitos que se ancló en las llanuras de la amazonía y que desde el siglo XVI diversos cronistas registran la existencia grandes culturas capaces de dominar las aguas en medio de la selva, de urbanizaciones en medio de lomas elevadas, lagunas y canales, siendo incluso tanto o más grandes que el incario, pero impenetrables por la fuerza guerrera de sus habitantes y por la hostilidad de sus acaudalados río y que desde entonces las expediciones e indagaciones científicas han buscado develar esos misterios hasta centrarse en la civilización hidroagrícola precolombina de Moxos por su magnificencia milenaria.

Legados que habrían sido contemporánea a la de Tiwanaku, extendiéndose durante el período l 800 aC. al 1200 dC. y que se erigió como una de las civilizaciones hidráulicas más grandes del mundo, análoga incluso con las de Mesopotamia o Egipto que en su magnificencia logró dominar un río, el Nilo, con la particularidad que las culturas de Beni se desarrollaron entre decenas de corrientes de ríos de gran caudal procedentes de las cordilleras de los Andes, de aguas poli cromáticas, pantanos y extensas áreas de inundación que se adecuaron a las necesidades de diversas poblaciones extendidas en cientos de miles de llanuras, dominando avatares del entorno natural con la construcción de lomas, canales entre ríos y ríos, configuración de lagunas artificiales, terraplenes de interconexión entre lomas y camellones de cultivo, en algunos casos a manera de geoglifos, con diseños paisajísticos geométricos de gran complejidad por el entorno ecológico.

Herencia que hoy ostentan las culturas del Beni y del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure, atrapados entre la defensa de la Madre Tierra, el Vivir Bien y el implacable desarrollismo extractivista, esa modernidad paradójica que se niega a conciliar con la historia de esa memoria larga y vital en la tradición oral de sus habitantes se recrea permanentemente nexos de interacción lomas sagradas conexión con sus deidades y ancestros, con los legados de sabiduría herbolaria milenaria, de sus diálogos con la Madre Tierra, la misma que les dio la posibilidad de -nacer como hierba para después madurar, hablar, andar, crear y vivir- y que los protege en la caza, la pesca o en sus cultivos y bosques, guiando sus encuentros con las deidades en “La Loma Santa” donde siguen cobijándose -de la pobreza y la explotación-, colonial, discriminada, menospreciada, desgarradora…. pero que engrandece su DIGNIDAD, sus luchas, su magnificencia y consecuencia con su defensa a la Madre Tierra, a su Loma Sagrada!!!

*          Periodista y feminista queer

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