mayo 6, 2021

El prontuario de la revista “Veja”

La revista brasileña “Veja” se ha colocado en los principales lugares de atención ciudadana a raíz de un reportaje publicado hace unos días que constituye una verdadera agresión a Bolivia, al referirse a nuestro país como la república de la cocaína y al pretender vincular a autoridades bolivianas con un narcotraficante brasileño, extraditado del país hace algún tiempo.

Pese a la virulenta agresión de la revista, la calidad del reportaje y su consistencia periodística no amerita mayores comentarios sobre su validez y seriedad y sobre la evidente intencionalidad política, que como parte de una ofensiva continental, pretende afectar la imagen del gobierno boliviano y la imagen del Presidente Evo Morales.

Sin embargo, es necesario conocer qué y quiénes están detrás de la revista “Veja” y de su grupo Editorial “Abril” y cuáles son sus antecedentes, desde su creación hace más de 40 años y cuál ha sido su comportamiento periodístico, político y ético, para establecer luego la moral y credibilidad con la que cuenta esta publicación semanal.

Anticomunismo en su nacimiento

“Veja” es una revista de distribución semanal publicada por la Editorial Abril. Fue fundada en 1968 por los periodistas Víctor Civita y Mino Carta; la revista aborda temas variados de supuesto interés nacional e internacional, tiene un tiraje de alrededor de un millón de ejemplares y está considerada como la de mayor circulación en el Brasil.

El 11 de septiembre de 1968 salió a las calles su primera edición con un titular de tapa que decía “Un gran duelo en el mundo comunista” y llevaba en su interior artículos como “Rebelión en la Galaxia Roja”, “Rumania quiere resistir” o “Los checos tienen esperanza”. Su bautizo fue anticomunista y mostraba de inicio la línea que durante toda su existencia llevaría la publicación, contraria a toda opción progresista y liberadora, dentro y fuera del Brasil, así como de defensa intransigente de la dictadura militar brasileña en su momento.

Sus dueños

En mayo de 2006, el grupo Abril, editor de la revista, anunció una sociedad con el grupo de comunicaciones sudafricano “Naspers”, vinculado al Partido Nacional Sudafricano, agremiación ultraconservadora de ideología nacionalista “africander” que instauró el terrible y sanguinario régimen del “apartheid” en esa nación. Este grupo sudafricano pasó a detentar el 30 % del capital de “Abril”, que pudo haberse incrementado en los últimos años.

Aunque no existe información precisa sobre el resto de los accionistas de la Editora Abril, varios medios brasileños sostienen que pertenecen a capitales generados en la época de la dictadura militar y que corresponden a políticos y empresarios de extrema derecha.

Su profesionalismo

La credibilidad y la seriedad de un medio de comunicación es su mayor patrimonio y sólo en la medida en que mantenga una conducta profesional, responsable y ética, su trabajo será digno de crédito lo contrario convertirá a ese medio en un panfleto de activismo político encubierto. Veamos entonces un par de antecedentes de la revista.

En diciembre de 1975, la revista “Veja” publicó un reportaje afirmando que los científicos habían obtenido imágenes inéditas de Nessie, el monstruo del lago Ness (ubicado en las tierras altas de Escocia, Reino Unido), suficientemente claras para identificar una supuesta criatura como un plesiosauro, extinto hace 70 millones de años. “Veja” dedicó seis reportajes al monstruo, citando supuestas evidencias científicas de su existencia en cinco de ellos, causando un revuelo de enorme magnitud en la sociedad brasileña y en la comunidad científica internacional. En el último reportaje la revista se desdice de los cinco reportajes anteriores y admite que el monstruo era un fraude. Obviamente este fraude, admitido por la propia publicación, le generó enormes ganancias y le subió el tiraje de manera importante.

En abril de 1983, la revista publicó, en su sección de ciencia, un reportaje que afirmaba que investigadores alemanes, de la ciudad de Hamburgo, habían creado un proceso inédito que permitía la fusión de células animales y vegetales, culminando con un producto híbrido de carne bovina y tomate, capaz de crecer en árboles y denominado “boimate”. Posteriormente se estableció que el reportaje se basó en informaciones de tipo humorístico del periódico británico New Science, sin percibir, aparentemente, por parte de los periodistas y editores de “Veja” que se trataba de una broma. El periódico “O Estado de Sao Paolo” desmintió las afirmaciones de la publicación de “Veja” el 26 de junio de ese año, poniendo en evidencia la poca seriedad y el inexistente profesionalismo de esa publicación. La revista “Veja” recién publicaría una nota el mes siguiente, desmintiendo el material original y pidiendo disculpas a sus lectores, como si con aquello bastara para ocultar su irresponsabilidad.

Vinculaciones delincuenciales

Varios elementos han contribuido a que “Veja” se encuentre bajo sospecha, en el vecino país, por sus relaciones con el crimen organizado y la posible fabricación de escándalos para favorecer sus ventas y, desde luego, sus ingresos.

En abril de 2012, la revista “Carta Capital”, basada en informaciones de la Policía Federal Brasileña, publicó la información de que Policarpio Junior, director de la sucursal de “Veja” en Brasilia, mantuvo más de 200 contactos telefónicos con el empresario de juego clandestino Carlinhos Cachoeira, preso en la actualidad, y sobre el que pesa una acusación de relación con el crimen organizado.

Según “Carta Capital”, una importante revista brasileña, esta relación expone en toda su extensión el modo de actuar de “Veja” y podría mostrar no solamente los métodos poco periodísticos usados por “Veja”, para elaborar reportajes a partir de un esquema clandestino de espionaje de escuchas telefónicas, sino también la participación de la revista en la construcción del escándalo de los pagos ilegales a parlamentarios que fue el caballo de batalla por mucho tiempo de “Veja” y que le reportó innumerables beneficios. De acuerdo al portal web “Red Brasil Actual”, el diputado federal del Estado de Pernambuco, Fernando Ferro del Partido de los Trabajadores, acusó a “Veja” de impedir la creación de una Comisión Parlamentaria de Investigación que determine la conexión entre Carlinhos Cachoeira, políticos, empresarios y periodistas. Ferro también acusó a “Veja” de asociación con el crimen organizado y afirmó que desea convocar a Roberto Civita. Presidente del Grupo Abril, para que aclare las conexiones entre la revista y Cachoeira.

Oscuros intereses

“Veja” no solo ha dirigido su trabajo al soporte político y delincuencial de la extrema derecha brasileña y del empresariado corrupto, también ha dedicado buena parte de sus páginas, de su tinta y de su fachada de medio independiente, a la defensa de intereses económicos oscuros vinculados con su propia empresa Editora “Abril”.

Durante el segundo semestre de 2005, en ocasión de que Brasil llevaba adelante un referendo para prohibir la comercialización de armas de fuego y municiones, la revista publicó un reportaje con el que tomaba parte en el referendo, exponiendo a sus lectores sus siete razones por las cuales los ciudadanos debían votar por el “No” a la interrogante sobre “si el comercio de armas debía ser prohibido en el Brasil”.

La periodista Bárbara Gancia, columnista del periódico “Folha de Sao Paolo”, criticó abiertamente la posición de la revista, afirmando que el argumento del reportaje de que el desarme era uno de los pilares del totalitarismo “no solo pretendía vincular de forma subrepticia la campaña por el desarme con la agenda del PT como una forma ladina y alarmista de la derecha truculenta”. Gancia también acusó a la revista, en la misma ocasión, de perseguir intereses no declarados en defensa de por el “No”, cuestionando “por qué la revista no nos contó que la empresa a la cual pertenece paga un alquiler de cerca a un millón de reales a la familia Birmann, de la constructora homónima, que viene a ser propietaria del predio que sirve de sede a la Editora ‘Abril’ y también de la CBC” (Compañía Brasilera de Cartuchos), que obviamente tenía interés directo en que el “No” se impusiera en la consulta ciudadana para no ver afectados sus intereses.

Estas líneas apenas constituyen una resumida relación de unos pocos de los muchísimos hechos de manipulación periodística, de manejo irresponsable de la información y de cómo de manera oscura y truculenta, “Veja” se ha convertido en un emporio de corrupción y tráfico de influencias durante las cuatro décadas que lleva funcionando. Este artículo es apenas una pequeña muestra del frondoso prontuario de la revista “Veja”.

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