octubre 15, 2021

Condición de posibilidad de los derechos singulares y particulares de los “a-normales”

Un análisis sobre la condición de posibilidad del “derecho a tener derecho” de los “a-normales”, pasa por analizar por lo menos dos vías de reflexión al respecto.

La primera vía es ésta, la que considera, que todavía hay esperanzas y condiciones de posibilidad dignas, para el ejercicio de la libertad de la subjetividad de los “a-normales”, en el marco de los derechos humanos, a través de una re-definición e incorporación del derecho vivo en las prácticas jurídicas. Esta vía, reconoce que los “a-normales” están al margen del derecho positivo, y pretende encontrar en la propia dinámica jurídico-legal, los mecanismos de reconocimiento y de inclusión.

Para ello, apela a los artículos de las declaraciones, pactos y convenciones vigentes en la actualidad, no sin contradicciones y dilemas. Tal es el caso, de la apelación al artículo XVI de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que proclama que hombres y mujeres tienen derecho sin restricción alguna a casarse y fundar familia. Auque este postulado no aplique en el caso de los “a-normales”, cuya manifestación estética y erótica está orientada hacia seres de su mismo sexo. Al no reconocerse esta manifestación subjetiva y afectiva básica, estas subjetividades quedan condenadas a la soledad, o a expresar su preferencia sexual de manera clandestina, sin que norma alguna reconozca los efectos que tales usos sociales (en el caso de uniones de hecho), acarrean en la vida y en la relación societal de esas vidas. En torno a este tema, surge además, otro dilema de orden ético: el de la identidad, no sólo respecto al origen genético, familiar, intelectual, político, social, religiosa, profesional de una persona, sino al que hace a su proceso de hominización, en cuanto ser sexual y cuerpo vivo. Los “a-normales”, no pueden reconocerse, ni expresar su orientación y su preferencia sexual libremente, ni en público ni en privado, sin ser víctimas de la violencia, de la maldición de la prohibición. “El problema de la identidad (desde este punto de vista) 1 es un problema de seguridad, ya que ésta es un instrumento de poder que ubica al individuo en la sociedad y en la cultura. En ese intercambio de su vida de convivencia se establecen las relaciones cuyos efectos son regidos por el Derecho”. 2

Desde este punto de vista, cada persona tiene derecho a ser presentada en sus relaciones sociales concretas con su verdadera personalidad, ser reconocida como realmente es: como “uno mismo”. Performance que socialmente se ha negado a las multitudes queer. Esta posibilidad de ser “uno mismo”, en público y en privado, define la condición de posibilidad de su “humanidad”, y por ende, su condición de sujeto de derecho en tanto “humano”. Cuando se dice que Juan, proviene de Pedro y María, que nació en un espacio territorial determinado, que pertenece a una etnia, que estudió sociología, que milita en un partido político, que es agnóstico, que trabaja, que está casado o soltero, nos referimos a la proyección social de su personalidad, al derecho al libre desarrollo de la personalidad, al derecho a su identidad, que no debe ser discutida, ni distorsionada, ni recortada, ni negada, porque ésta constituye su patrimonio cultural esencial, sus derechos humanos fundamentales de 1ª y 2ª generación.

1          El paréntesis es nuestro.

2          Apfelbaum, 1996

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