noviembre 26, 2021

La verdad colonial

El debate de los medios de comunicación estos días, me lleve al debate acerca de la verdad. La verdad es tan vieja como la historia del hombre. Los descubrimientos científicos y las prácticas sociales han demostrado la relatividad de ese abstracto denominado “verdad”.

Apelando a Foucault diremos que la verdad es el discurso instalado, con varios dispositivos y múltiples técnicas, en nuestro caso, como país colonial, las verdades han salido siempre desde los sectores dominantes, desde los colonizadores.

Un ligero análisis de los textos escolares, los programas de radio y los editoriales de los diarios, nos dan luces para afirmar que son el mejor ejemplo de esa colonialidad de la “verdad”.

El actual debate, acerca de la “libertad de prensa” pretende instalar otra “verdad”, porque: ¿Qué significa la libertad de prensa? Hasta donde sabemos se trata de respetar ciertos códigos, uno de ellos no falsear la realidad; y aquí es donde se encuentra la madre del cordero, muchos empresas de comunicación (Página Siete, ANF, ERBOL, etc.) se autocalifican como “objetivas” y “libres de cualquier influencia partidaria” cuando en realidad se han convertido en voceros oficiosos de una oposición política al gobierno, al Estado Plurinacional.

Hemos repetido, a veces inútilmente, que no es bueno, para nadie, confundir la libertad de empresa con la libertad de prensa. Como toda empresa que se respete, las empresas dedicadas a la comunicación, tienen como principal objetivo el lucro la ganancia, todos los demás valores se subsumen a este objetivo.

Por eso es recomendable que los medios de comunicación sean coherentes y declaren abiertamente su filiación política, cosa difícil, es como pedir peras al olmo. Es en estas aguas turbulentas que el gobierno ha decidido poner el cascabel al gato, no con el afán de escarmentar al gremio de los periodistas, que hoy se encuentran automartirizados y recurriendo a la muletilla de “quieren acabar con la libertad de prensa”. Así como para la verdad y su relativismo semántico, también podemos referirnos a la “libertad” palabra polisémica, que en política tiene su origen en el liberalismo económico.

Somos solidarios con muchos obreros de la verdad que se ven obligados a guardar fidelidad a sus jefes, por las dificultades de renunciar a una fuente de trabajo, somos solidarios con la prensa política, que diversas posiciones se enfrentan abiertamente al gobierno asumiendo su identidad partidaria (insurgentes, Pukara, Ayni) estas publicaciones son la irrefutable “verdad” que en Bolivia existe la libertad de prensa.

Por un poco de honestidad, las agencias y periódicos deben transparentar sus intenciones políticas, que van allá de las noticias y la información. Para nadie es desconocido los editoriales del señor director de la ANF, se conoce su manera de pensar, por lo tanto no puede seguir manteniendo su aura de “neutral” y “objetivo”, para nada!

Lo bueno de este debate es que las aguas se van separando poco a poco y las claques se van conformando como grupos corporativos, a falta de líderes, la oposición tiene como punta de lanza a varios medios de comunicación, que ahora se quieren mostrar como agraviados; cuando ellos, diariamente, cometen agravios contra el Estado y contra la inteligencia de todo un pueblo.

*          Camilo Katari, es escritor e investigador potosino.

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