abril 11, 2021

¿Son necesarios mayores recursos para las Universidades Públicas?

En el mes de abril de este año, escribí un artículo titulado “Incremento Salarial y Calidad Educativa”, donde mostré algunos datos del sector educación y sugerí políticas orientadas a buscar una mejor educación, una combinación entre resultados educativos e incrementos salariales.

Hoy, cuando las Universidades Públicas amenazan con protestas, si el gobierno nacional no atiende su pedido de incremento del 15% a su presupuesto, conviene identificar con claridad la situación financiera y académica de las casas superiores de estudio.

Financieramente, el presupuesto vigente para la presente gestión de las Universidades Públicas en su conjunto, asciende a más de Bs5.015 millones. El 73% de esos ingresos son financiados con transferencias del TGN, 25% recursos propios (recursos que generan las universidades), 1% créditos y otro 1% con donaciones.

Según datos del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, sólo por concepto de transferencias en 2005 recibieron Bs1.203 millones, las cuales se duplicaron a Bs2.698 millones en 2011.

Si realizamos un ranking 2012 de las universidades que perciben más ingresos quedaría más o menos así: 1) Mayor de San Andrés con Bs1.196 millones, 2) Gabriel Rene Moreno de Santa Cruz con Bs909 millones y 3) San Simón de Cochabamba con Bs793 millones. ¿No le parece mucho dinero?

Hasta el mes julio de esta gestión, la ejecución presupuestaria de las 11 principales casas superiores del país, no sobrepasó el 30% en promedio, teniendo acumulado más de Bs2.000 millones en caja y bancos. Al parecer, el tema financiero no es el problema.

Si realizamos un análisis desde el punto de vista académico podemos encontrar algunos datos interesantes. De acuerdo a información del Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana, hasta el 2010 se habían creado en total 622 carreras, la mayoría de ellas correspondían a ciencias sociales y humanísticas; aunque, en los últimos años se han incrementado las relacionadas con ciencias exactas (ingenierías), empero, casi por inercia los estudiantes prefieren carreras más cómodas, por decirlo de alguna forma.

Entre 2005 y 2010, se matricularon 1,8 millones de estudiantes, de los cuales el 5% logró titularse. Sí, leyó bien, por cada 100 matriculados, sólo 5 consiguen obtener el diploma de titulación. ¿Qué sucede con el otro 95%? Se encuentran deambulando las aulas de nuestras Universidades, por más años de los que deberían “estudiar”.

Si los ingresos se han incrementado sustancialmente, ¿por qué la situación académica es tan preocupante?, ¿dónde van a parar los recursos que el Estado otorga a las Universidades? Para responder esas preguntas déjeme que le muestre unos datos adicionales.

El 48%, cerca de la mitad de sus ingresos, son destinados a sueldos y salarios. En 2006, se había contratado 10.217 docentes en las universidades, número que se incrementó a más de 12.500 en 2011. Desde el punto de vista académico esto no es malo, por lo menos en teoría; sin embargo, en el mismo periodo el personal administrativo creció de 5.951 a más de 7.700 personas, lo que significa que existe una persona que realiza trabajos administrativos por cada dos docentes.

Por tanto, conviene preguntarse ¿Son necesarios mayores recursos para las Universidades Públicas? Corresponde al amable lector sacar sus propias conclusiones.

*          Economista

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