octubre 15, 2021

Despatriarcalizar el poder: un poco de memoria…

La designación interina de Gabriela Montaño como presidenta interina del Estado Plurinacional -por los viajes que Evo Morales y Álvaro García Linera hicieron al mismo tiempo a dos destinos diferentes, ha provocado la descalificación del mundo político opositor y el silencio de algunas feministas que nunca pierden la oportunidad de criticar.

Vivimos un orden criminal en el mundo.

Un orden criminal que premia a los gánsteres capitalistas y bobalizadosde la globalización.

Que mata de hambre por sobreproducción de alimentos. Y que echa a la mar los alimentos para que los precios no bajen.

Condena a los que nada o poco tienen al cadalso de la extrema pobreza o la muerte lenta por huelga de hambre involuntaria.

Mata niños al nacer y mujeres al parir.

Condena a ser niños de poca niñez, y niñas sin niñez.

Destierra a las mujeres a la obediencia y el sacrificio devocional en favor de lespecie y por supuesto del masculino en su forma patriarcal.

Destierra a las niñas al mundo de las mercancías de privilegio sexual, a las adolescentes al mundo de la sexualidad mercantil y a las jóvenes al deshecho corporal de la muerte sin previo aviso.

Un orden criminal que no tiene escrúpulos, que asesina a cuenta gotas o en guerras genocidas, que mata por poder lo mismo que mata por placer.

Un orden criminal que usa la ciencia para matar en masa, o matar por hambre.

Un orden criminal que usa los medios de comunicación para mentir callando, mentir diciendo y mentir anunciando las bondades de la libertad de empresa y el pecado de pensar juntos, soñar juntos y cambiar el mundo juntos.

Este orden criminal no es la estructura perversa de una secta satánica que manda en el mundo por designio apocalíptico, sino el resultado final de la historia universal de la infamia. Una historia hecha por los hombres y que por los hombres puede ser cambiada.

¿Cuánto tiempo hace falta para acabar con este orden injusto?

Es la pregunta inevitable…

¿Cuál es nuestra respuesta?

Es la decisión que debemos tomar.

Tenemos tres caminos: la reacción traicionera, el silencio cómplice, o la acción revolucionaria

Cada uno decide,

Cada una decide…

Una entre 193, la Bolivia del siglo XXI ha decidido construir dignidad a mano y sin permiso.

Sellama Bolivia, pero de haber sido por Simón Bolívar, desde 1825 se llamaría Juana Azurduy de Padilla. Lo afirma Manuela Saenz.

Bolivia, país despreciado y depreciado, alza el puño y nacionaliza, alza la voz y descoloniza, alza la dignidad y despatriarcaliza.

La realización de la Asamblea Constituyente abrió el marco general para que el “Otoño del Patriarca” anunciado por Gabriel García Márquez se haga realidad en el país menos preferido de las potencias mundiales: Bolivia

Con la Pachamama como madre protectora Bolivia avanza en las Naciones Unidas.

Bolivia entra en la historia universal de los derechos humanos con el agua de la mano.

De hecho, Bolivia se está acostumbrando -a pesar de los sueños fálicos en el mito de la eternidad patriarcal-,pensar desde la identidad indígena, pensar y hacer la despatriarcalización.

El presidente Evo Morales, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, puso la palabra, incomodó a muchos, sorprendió a los más y, de seguro, que confundió a una gran mayoría de académicos que rondan por los pasillos del poder mundial.

Académicos que viven atrapados, o por la igualdad de género o la igualdad de oportunidades, reproduciendo un déficit epistemológico en la construcción de dignidad humana, como faltando un poquito para encontrar el camino, a cada aproximación una lejanía.

Sí, el presidente Evo Morales mencionó la despatriarcalización como parte de una Cumbre Mundial de Pueblos Indígenas que se realizará el 21 de diciembre de este año.

Sin duda, esta invitación constituye el punto y seguido, de una serie de políticas públicas que Bolivia está desarrollando en materia de efectivización de los derechos de las mujeres.

Efectivamente, la Constitución Política Plurinacional por un lado y la implementación paulatina, pero sin pausa, de prestaciones sociales por el otro, han logrado que Bolivia muestre al mundo que otro mundo es posible. Muestre a las mujeres que otro mundo es posible, muestre a Bolivia que otra Bolivia es posible.

Bolivia ha ingresado de lleno al “Otoño del Patriarca”, no con las recomendaciones que la ONU manda a todos los gobiernos, sino con las experiencias que Bolivia manda a los gobiernos del mundo.

He aquí en Bolivia, el tiempo de las mujeres con identidad, sabedoras de los menesteres culturales, portadoras del tiempo en los tejidos de llama y alpaca, médicos de los dolores humanos, y generosas científicas de la alimentación basada en la quinua, grano de oro y alimento con privilegio mundial.

Mujeres con autoridad y poder que no mezclanla vanidad de las pequeñas perversiones que el poder oferta con la memoria histórica de la liberación y la redención.

“Mujeres de fuego mujeres de hierro” como dice la letra de una vieja canción del Silvio Rodríguez.

Es el tiempo también, de las mujeres que llenas de esperanza, construyen una revolución que no tiene recetas, que se hace a contra-ruta y sin retro.

Estas mujeres provienen de un mundo, donde el poder no era como el que llego de las Europas: macho, blanco, militar, eclesial e ilustrado.

Ciertamente el patriarcado como sistema de poder existió en el mundo precolombino, pero existen pruebas etnohistóricas que demuestran un dato: el patriarcado precolombino era igualitario en muchas de las relaciones sociales y de ejercicio de autoridad, al menos así lo señalan desde temprano Guaman Poma de Ayala, María Rostowroski y Silvia Rivera respectivamente.

Guaman Puma de Ayala en su célebre “Primer Coronica y Buen gobierno de las indias” (1612), hace una impresionante revelación graficada, Manco Capac fundador del Tahuantinsuyo tenía dos esposas, una bastante conocida en la literatura escolar y colegial, Mama Ocllo mujer servicial y hogareña. La otra esposa desconocida y escondida a los niños y niñas, la segunda esposa de Manco Capac, Mama Huaco era la esposa guerrera a la vez que su madre, cuyo poder era admirado por todos según relata el cronista indio Poma de Ayala.

Desde otra vertiente, la antropóloga e historiadora María Rostworowski nos señala que muchas mujeres en el Incario tenían rango de Kurakas y que por ello estaban investidas de poder político, religioso, administrativo y militar, hecho que fue demostrado por la numerosa presencia de mujeres pertenecientes a la nobleza indígena del Inca pero con total poder de decisión sobre el destino de hombres y mujeres, veamos lo que dice Rostworowski (1998):

“(…) No fue Mama Huaco la única mujer guerrera en la narrativa indígena (…) numerosas son las referencias en los documentos de archivos sobre la existencia de mujeres jefas de sus señoríos que ejercían directamente el poder: El hecho indica que el privilegio del mando y de autoridad no fue exclusivo del varón, En varias regiones hallamos estos casos costumbre que se mantuvo hasta el inicio de la Republica, con la diferencia de que durante el virreynato el mando efectivo lo desempeñaba el marido (…) Es necesario investigar más el tema de las mujeres Curacas en tanto que autoridades indígenas, pues la información que poseemos es dispersa y quedan numerosas preguntas sin respuesta por ahora (…) una mención especial merecen las capullanas de la región de Piura (Perú). Existían desde tiempos pre-incas y se trataba de mujeres, señoras y jefas de su curacazgo (…) las capullanas no solamente ejercían el poder sino que podían desechar a un marido y casarse con otro. Murúa cuenta haber visto a uno de aquellos maridos abandonados quejarse amargamente su desgracia […] Durante el Virreinato continuó la existencia de las capullanas pero al igual que las curacas femeninas, eran los maridos quienes gobernaban por ellas”

Podemos concluir con una tesis planteada por Silvia Rivera para el mismo periodo:

“(existía) en los Andes un sistema de género en el que las mujeres tenían derechos públicos y familiares más equilibrados con sus pares varones (…) en las sociedades andinas -al menos tal como se ha documentado y reconstruido en la experiencia etnográfica y etnohistórica-, exhibe un equilibrio dinámico y contencioso, orientado normativamente por la pareja andina, la introducción del Cabildo colonial introduce a su vez el dominio de la representación política en manos del varón, hasta ese momento la situación era diferente. (…)”

Un gráfico sumamente revelador es el que Waldemar Soriano, recupera para que en nuestro presente tengamos una idea del sistema de filiación en el Incario, que como se puede ver, no tiene nada que ver con el sistema actual extremadamente patriarcal.

El grafico que corresponde a 1613, muestra la paridad de la estructura de parentesco, que incidirá definitivamente en la idea de poder y autoridad que nos describen tanto Rostowrosky como Rivera.

El lado izquierdo del grafico muestra el parentesco por línea paterna y el lado derecho el parentesco por línea materna, esta estructura de parentesco tendrá consecuencias muy generosas en la construcción de las formas precolombinas de poder y autoridad.

Cuando Guaman Poma de Ayala rememora a Mama Huaco, está abriendo todo un capítulo del libro, dedicado a las coyas principales de cada inca, forma historiográfica impensable para cualquier español o europeo en general de la época, las mujeres simplemente no existían para registro histórico.

De ahí vienen las mujeres de fuego y de hierro, de esa memoria insurgente, rebelde y reveladora.

Son la fuerza de Mama Huaco, que está en Gregoria Apaza y Bartolina Sisa, que correrá por las venas de Juana Azurduy de Padilla y Domitila Chungara, en todas las kurakas y capullanas del presente.

Sangre de guerreras que reclama su lugar en la historia y continuar haciéndola, para que el Estado vaya reparando viejas injusticias históricas.

No es poco lo que se ha hecho, la despatriarcalización que dicha en castellano, trata de explicar una idea bastante simple, a la vez que potente, es la revolución dentro de la revolución, pero es la revolución de la mujer indígena, con identidad plurinacional y que expresa el horizonte histórico de la Pacha y la Mama.

¿Cuánto hemos hecho?

A nivel constitucional: treinta artículos que constituyen la despatriarcalización constitucional.

Órgano Ejecutivo: La obligatoriedad constitucional para la composición del gabinete ministerial en cincuenta por ciento de representación de mujeres. La existencia de la Unidad de Despatriarcalización en el Viceministerio de Descolonización – Ministerio de Culturas. Apertura de tres nuevos espacios despatriarcalizadores en el Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural

Órgano Legislativo: Presidencia de las dos Cámaras en manos de Gabriela Montaño y Rebeca Delgado respectivamente.

Órgano Judicial: presencia de mujeres en un cincuenta por ciento total de Magistradas y Consejeras de las jurisdicciones ordinaria, agroambiental, constitucional y Consejo de la Magistratura. Se prevé que la composición de los Tribunales Departamentales de Justicia contendrá esa misma composición equivalente.

Órgano Electoral: Presencia en un casi cincuenta por ciento en la composición del Tribunal Supremo Electoral y los Tribunales Departamentales Electorales.

A nivel normativo: Ley de Educación “Avelino Siñani – Elizardo Pérez”.

Los retos:

El principal está en que el Servicio Público en general (Ejecutivo, legislativo, Judicial y Electoral), el sistema Educativo, las Fuerzas Armadas y la Policía logren en su institucionalidad la presencia de un cincuenta por ciento de mujeres, no como techo, sino como piso…

El Presidente ha puesto un reto particular: general políticas públicas a las madres solteras. Vistos los índices de divorcio y rupturas unilaterales, la solicitud tiene base estadística muy amplia, como para pasársela por alto.

La violencia es un problema muy particular, pero está visto que las solas campañas de sensibilización no son suficientes, de hecho parece que es hora de juntar, acción material con acción simbólica. El servicio premilitar puede ser un lugar excelente de espacio simbólico contra la violencia.

La corresponsabilidad en la crianza de los hijos y las labores domésticas, tienen a las feministas en una campaña muy particular, y como recomendación mundial debe hacerse no evadirse.

La ley contra el acoso político necesita complementarse desde una perspectiva más real que imaginaria, con más datos que solo denuncias, es fácil denunciar de acoso, cuando se es de la derecha y hacer caer al masista, como dicen algunas fuentes creíbles de la misma derecha.

El semáforo rojo:

Muchas académicas y activistas que se reclaman feministas, han mostrado en estos últimos días, su doble rasero. No han dicho nada sobre las descalificaciones que se hicieron contra Gabriela Montaño por asumir interinamente la conducción del Estado Plurinacional.

Dicen defender los derechos de las mujeres cuando en realidad no lo hacen.

ONGs aquí y allá que desde el TIPNIS han desnudado su doble discurso, los derechos de las mujeres sirven para desacreditar al gobierno desde una “estrategia del doble mantel”.

Así vistas las cosas, los derechos de las mujeres son una excusa para hacer vida partidaria desde el MSM o muy cerca del MSM, desde Convergencia o muy cerca, desde UN.

Solo una excusa para hablar de las pobres mujeres y sus derechos ausentes, para hablar de las mujeres indígenas y el orden patriarcal del machismo indígena y afinar la puntera contra el presidente.

Son eso, señoras patriarcales y racistas que expresan en todo al Estado aparente, son pura apariencia.

No podemos ver ese hecho sin indignarnos y mostrar esa indignación en la fuerza de la palabra.

UruUruMarka

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