octubre 15, 2021

El encuentro y el “Vivir Bien” a través del arte

En los últimos tiempos pareciera que poner el acento en las diferencias ha estado marcando el ritmo de nuestra sociedad con mayor fuerza que las posibilidades del encuentro entre diferentes, que permite la diversidad cultural, con toda la riqueza que ésta representa. Encontrar aquellos elementos que nos unen, o con los cuales nos podemos identificar con mayor facilidad, es lo que nos permite el arte, entre otras cosas.

Más allá de las diferencias que pueden existir entre las diversas culturas y modos de vida co-existentes, el arte nos abre a experiencias conciliadoras no sólo con nosotros mismos, sino con el mundo. El arte es una forma de comunicación que es capaz de permitir encuentros y abrirse a diálogos plurales de los “multiversos” simbólicos.

Y si partimos de que la integración de los pueblos debe darse gracias al diálogo entre culturas diversas, evitando los prejuicios, las subordinaciones, entre otras cosas, se hace necesario generar espacios de intercambio cultural, donde el arte sea parte de este proceso de intercambio simbólico, entonces será posible el reconocimiento de aquellos aspectos que nos unen, más que aquellos que nos separan y que muchas veces se muestran como irreconciliables. Los encuentros por la vía de la experiencia artística, nos hacen sentir parte de un todo, entonces es posible transitar por territorios comunes.

Por otra parte, plantearse, como sociedad, transformaciones profundas, no es posible pensarlas alejadas del arte, si como proyecto de sociedad tenemos el horizonte de “encontrarnos”, y de “transformar, al fin la vida”, como decía Breton. Así, soñar y construir un mundo mejor, también es una experiencia creativa, como advierte Pierre Francastel: “Una sociedad que intenta febrilmente derribar el orden establecido o instituir uno nuevo, encuentra en el desarrollo de las técnicas y de las artes el medios de disociar los restos del orden antiguo para prefigurar uno distinto”.

Así, el postulado del “Vivir Bien”, entendido también como un concepto en construcción, debiera entre sus principios, incorporar el derecho a que todos tengamos la posibilidad de experimentar, al menos, alguna o varias formas de expresión artística que, desde niños, el sistema nos limita, reprime y sofoca, considerando de manera prejuiciosa al arte como un “oficio” inaceptable e improductivo. Superar esta visión del arte, promoverlo y abrirlo a la experiencia individual y colectiva debiera ser parte de las políticas culturales que se consideren “revolucionarias”. ¿Qué es el “Vivir Bien” sino es también vivir sin presiones, ni imposiciones, con la posibilidad de crear? En tanto y en cuanto “la creación se afirma como reivindicación de libertad”, como señala D’Allones, más aún en un modelo de sociedad capitalista que se sustenta, valora y está sujeto a todo tipo de presiones. Aquí es donde el arte representa y se presenta “como una especie de claro, como una zona aireada”.

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