agosto 24, 2026

La afiebrada imaginación de la SIP y la institucionalización de la mentira

La 68ª Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), desarrollada hace unos pocos días, ha servido nuevamente para que los dueños de los medios de comunicación, dejen volar sus fantasmas y su afiebrada imaginación, acusando a gobiernos como el nuestro de atentar en contra de la libertad de expresión y del libre ejercicio del periodismo.

Fuertemente vapuleada por el Presidente de Bolivia Evo Morales, en mayo de 2008, la dirigencia de la SIP no para de inventar acusaciones en contra del gobierno boliviano, colocándolo, junto a los gobiernos progresistas de la región, en la galería de los enemigos del inexistente y también imaginario “periodismo independiente”.

Su encuentro en Sao Paulo (Brasil) no ha sido la excepción. De manera grosera y, obviamente, poco ética (como si se les podría pedir que tengan ética) emiten una Resolución sobre Bolivia que desde el inicio, al mejor estilo de sus medios asociados, empieza mintiendo. “esta próxima la promulgación de una Ley de Comunicación Social e Información orientada a reemplazar a la Ley de Imprenta, con la finalidad de ejercer presión política sobre los medios de comunicación y destinada a ‘educar’ a los periodistas ‘para que no mientan’.”, afirma en su primer considerando.

Una ley para estar próxima a ser promulgada, tendría que ya estar sancionada por la Asamblea Legislativa o cuando menos estar en la etapa final de su trámite legislativo. En ninguna de la cámaras existe proyecto alguno en trámite sobre medios de comunicación; el Ministerio de Comunicación tampoco tiene elaborado, y hasta donde sabemos tampoco piensa hacerlo, ningún anteproyecto en ese campo. De dónde entonces sale que “está próxima a ser promulgada” una ley que reemplace a la Ley de Imprenta con las características de presión política y de educación a los periodistas para que no mientan.

Ya me imagino a los delegados bolivianos, desesperados de impresionar a sus colegas asambleístas y no teniendo por donde atacar al gobierno, como lo hacen sus pares de Venezuela, Ecuador, Argentina o Nicaragua, se dieron la tarea de usar el mismo mecanismo que cotidianamente utilizan en sus medios de comunicación: mentir, manipular, inventar los hechos y hasta creerlos ellos mismos que son ciertos.

Otra explicación no encuentro para la poca seriedad de tales afirmaciones, tanto del informe sobre Bolivia, de la Resolución expresa sobre nuestro país y de las conclusiones de la asamblea.

Un evento que congrega a los “dueños de la verdad” de Iberoamérica, se supone que, cuando menos, va a tratar de actuar con seriedad en sus documentos, ya que en la cotidianidad de sus asociados lo que menos se encuentra es seriedad y apego a la verdad. Pero no, la 68ª Asamblea fue un capítulo más de la larga historia de imposturas a nombre de la democracia y la libertad de expresión y de prensa.

No escarmentaron con el papelón que pasaron en Palacio de Gobierno en mayo del 2008, cuando, ante las evidencias presentadas por el Presidente sobre los excesos de los medios y la actitud del gobierno, no tuvieron más que salir a enfrentar a los periodistas instalados en el hall de la casa de gobierno y aceptar que en Bolivia existe plena libertad de prensa.

Sin embargo, apenas pueden, vuelven a la carga para mentir y tergiversar la realidad, esta vez con un más que curioso invento, una ley que solo existe en su imaginación. Ojo, que si esa ley existiera, para reemplazar o actualizar la vetusta e inaplicable Ley de Imprenta, me anotaría como uno de sus impulsores. Pero creo que pese a que existe conciencia de la necesidad de una nueva ley, pocos quieren ponerse frente a los zares de la información y sus acólitos criollos.

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Casinacho