enero 20, 2021

A dos años de la partida de ANAMAR

Durante casi una década tuve el privilegio de trabajar con Ana María Romero, ANAMAR, una extraordinaria mujer que lucho de manera inquebrantable por la libertad de expresión, por la democracia y por los derechos humanos, dejando un legado que la historia la coloca como una de las figuras imprescindibles de nuestra vida democrática.

Y en medio de la nostalgia y el cariño permítanme recordarla por sus transitares diversos como escritora y periodista que durante varios años la encumbraron como una directora ejemplar al mando de Presencia uno de los diarios más importantes del país, y que la hizo merecedora al Premio Nacional de Periodismo y una serie de reconocimientos y que con gran generosidad siempre disipó mis dudas, alimentó mis inquietudes y tuvo la generosidad de presentar mi primera investigación pública “La mirada invisible: la imagen de las mujeres en las noticias” a fines de 1998.

Aunque les confieso que mis mejores recuerdos son aquellos que guardo cuando fue Defensora del Pueblo, extraordinaria, valiente, enérgica pero cálida y siempre admire de ella su sabiduría ante el poder y su legitimidad, una verdadera servidora pública, una feminista sin autodefinirse como tal, un gran ejemplo!!

Pero ademas siempre admiré en ella la inteligencia con la que conformó su equipo como Defensora, gente maravillosa y verdaderas militantes por los derechos humanos y no sólo en la oficina central, sino en las 16 oficinas distribuidas a lo largo del país y dispuestos a apostar la vida para defender la dignidad humana y como decía el P. Espinal… a dar la vida por los demás!!

Con el paso del tiempo sólo los que estuvimos cerca sabemos cómo se evitaron enfrentamientos y muertes en eventos duros por los que vivió el país como los enfrentamientos entre Laimes y Caqachacas, ante los abusos de las fuerzas del orden en el Trópico de Cochabamba cuando Evo Morales era un joven dirigente o aquellos momentos desgarradores cuando vivimos las Guerra del Agua, y claro la cotidianidad, cuando ciudadanos —de a pie— como la mayoría de las bolivianos tocaban sus puertas para denunciar los abusos del Estado. Y claro, su participación tenaz como “mediadora” en casi un centenar de conflictos y movilizaciones de inicios de siglo, logrando la resolución pacífica y por la vía del diálogo de los conflictos que muchas veces nos colocaron en los extremos de —las últimas consecuencias—, incluso con amenazas de inmolación y muerte… aunque de ellos poco se sabe.

Tengo la certeza que quienes fuimos parte de su gestión atesoramos esa historia, esos momentos que aunque revestían dolor y desgarro se curaban con la mística que   ella imprimía, con ese compromiso contundente por la defensa de los derechos humanos.

En lo personal me encanta recordarla por su mirada vanguardista en lo comunicativo y ante las expresiones artísticas juveniles, por ello durante su gestión se convirtieron en emblemáticos los conciertos por los Derechos Humanos, se consolidó el Rocksticio de Invierno en la ciudad de El Alto y visitaron nuestros escenarios músicos como Juanes desde Colombia en Santa Cruz cuando fue nominado a sus primeros Grammy, nuestras queridas bandas como Scoria, Azul Azul, Atajo, Negro y Blanco, los históricos Wara, Guisla Santa Cruz, Brazo Obrero, Pateando al Perro, los Aterciopelados también de Colombia, el rock quechua de Ushpa de Perú, la Sinfónica Nacional y la Sinfónica de la ciudad de El Alto, las maravillosas Orquestas de la Chuquitanía o Luis Rico entre otros espléndidos músicos y artistas que con sus propuestas hicieron posible la difusión de los derechos humanos.

Pero también la recuerdo con su firmeza en las dolorosas jornadas de octubre del 2003 cuando encabezó la huelga de hambre que detonó la movilización nacional que derivó en la salida del ex presidente Sánchez de Lozada junto al futuro Defensor Waldo Albarracín.

La recuerdo firme en su lucha por defender los derechos humanos de mujeres históricamente invisibles, como las trabajadoras del hogar y de las mujeres en situación de prostitución, así como de lesbianas, homosexuales, bisexuales o travestis… una mujer extraordinaria por lo que la historia de los derechos humanos es hoy lo que es gracias a su legado. Mi profundo cariño, agradecimiento y admiración querida Doña Anita, ANAMAR!!

*          Feminista queer y periodista

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