agosto 18, 2026

De guerreros y voceros

por: Camilo Katari 

Cada paso, en el camino de los cambios, es “observado” por la oposición; están en su derecho y ese es su trabajo, lo que no pueden hacer es cuestionar las bases mismas de lo político y la democracia y, lo hacen cuando afirman que, una autoridad recientemente electa tiene militancia política.

Vale la pena, una vez más, analizar el contexto de la construcción del Estado Plurinacional en el que nos encontramos. Por un lado se encuentran las corrientes que buscan descolonizar la sociedad y el mismo Estado y, por otro, están los conservadores del Estado colonial. ¿Sería correcto tener autoridades que respondan a la corriente que busca mantener un Estado colonial? Por supuesto que no, sería como poner al ratón para que cuide el queso.

El ejercicio de cualquier responsabilidad pública tiene que ver con dos aspectos: la integridad de la persona y la capacidad para el puesto; ambas cualidad serán medidas en el ejercicio de las funciones y no antes, cualquier opinión antes de este ejercicio es solamente un prejuicio y los prejuicios son propios de personas poco informadas.

Volviendo al tema de fondo: el ejercicio democrático, veremos que si los mecanismos que brinda la democracia son aplicados correctamente en la elección de autoridades, lo que queda es que el sistema político acepte los resultados y de esta manera preserve su credibilidad, pero las reiteradas zancadillas que la oposición y algunos medios de comunicación utilizan diariamente, nos señalan que lo último que les interesa es la democracia; lo que buscan es un proceso restaurador del viejo régimen neoliberal.

El nuevo Fiscal General en su posesión dijo que, el Ministerio Público goza de “poca” credibilidad y confianza por parte de la población, debido a la retardación de justicia y a la parcialidad, hechos de aquel pasado donde ese régimen neoliberal cuoteo la justicia, dio rienda suelta al enriquecimiento de los afanados por el poder y la “administración de la justicia”, fue sólo un justificativo para llegar a ese poder.

Guerrero remarcó que “el gran reto es cambiar eso, es devolver la confianza y la credibilidad de la gente, es más allá de un discurso político (…), y por encima de todo, dijo que está el interés de las personas que esperan que el Ministerio Público, tal cual establece la Ley, sea el defensor de la sociedad, sus derechos y garantías constitucionales.

En esa línea, aseguró que el Ministerio Público “debe estar a la altura” de los cambios y las transformaciones implementadas en el Estado boliviano. Y que no debe estar sometida a ningún poder, mucho más, a ni ningún grupo político.

Ya hemos indicado que las estrategias destinadas a las épocas electorales tratarán de demostrar que existe un “asalto” a los cargos y una especie de “dictadura” para que de esta manera, los candidatos de la oposición tengan el carácter de “alternativos” a la “concentración del poder”.

Los voceros oficiales y oficiosos de la oposición se cuidan mucho de señalar que en cualquier democracia gana el que tiene mayor apoyo, en el que la gente confía, y ahí radican los equívocos, no aprendieron nada del revocatorio del año 2008.

Es posible que su discurso antidemocrático les lleve a declarar que el candidato indígena, para la gobernación del Beni, perdió por ser indígena, olvidando que esa candidatura se incubó desde el primer día que se cuestionó la carretera de vinculación con el norte del país. Por supuesto que se decía, en ese entonces, que no había nada político en la marcha, que ningún partido los financió (hoy les pasaron la factura) y que no se hablaba con la embajada.

Los silencios acerca de unos hechos y la mordaz puesta en escena de otros son los monótonos ritmos que los medios de comunicación, afiliados a la restauración, se ocupan de difundir cobijados en la libertad de interpretación, sembrando el temor cuando dicen: “el nuevo fiscal es militante del MAS, entonces ya sabemos a qué atenernos”, tratando de instalar la semejanza con la advertencia de un militar de los años 80.

Las campañas de desgaste seguirán su curso, no deben extrañarnos, son otros frentes de batalla, son también las oportunidades de encontrar sus redes y sus objetivos, sus ensambles y sus discursos. Nada es inocente, nada es casual, es la realidad de la interminable lucha por la libertad humana.

*          Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

Sea el primero en opinar

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*