agosto 18, 2026

Sobre goles, golazos y bonos

por: José Fernando Siñani Cárdenas 

Recientemente vimos renacer la ilusión del fútbol con la goleada propinada al vecino Uruguay; que encendió, después de mucho tiempo y varios intentos fallidos, la chispa de una soñada clasificación a un mundial; y aunque aparece tenue, pequeña y con reservadas expectativas, haber gritado cuatro goles de la verde frente al último campeón americano, no es para menos.

Y así como lo comido y bebido nadie te lo quita, esos goles festejados me hicieron sentir nuevamente como aquel niño que disfrutaba, coreaba y gritaba al lado de familiares, amigos y completos desconocidos, cada uno de los goles que permitieron que Bolivia llegué a un mundial e hiciera historia, hace ya veinte años atrás. Una emoción compartida de identificarse con ese orgullo de ser bolivianos y sabiendo que con arduo trabajo fuimos mejores que el resto de los países de la región.

Similar sensación de orgullo y cohesión con mis compatriotas sentí al escuchar que Bolivia ingresó al mercado internacional de capitales después de aproximadamente 100 años de ausencia y gracias a un arduo trabajo y disciplina que nos permitió “clasificar” con un puntaje sin precedente para los países de Sudamérica.

Y mientras se relataba la historia de esta proeza; se celebraban como goles, sus principales hitos.

Primero, así como se escala en una tabla de posiciones, la economía mejoró sostenidamente sus calificaciones de “riesgo país” otorgadas por calificadoras internacionales, que vieron en las finanzas públicas y el manejo económico, la disciplina y la seriedad de un Estado Boliviano que busca el crecimiento y desarrollo económico, fundamentado en una macroeconomía sólida y soberana.

Segundo, al igual que el incremento en la demanda de entradas para ver a la selección cuando juega bien; los inversores internacionales, al darse cuenta del éxito de la política económica nacional, sus efectos sobre la redistribución del ingreso y la sostenibilidad de las finanzas públicas, demandaron más bonos de los que ofrecía Bolivia, ocho veces más para ser precisos.

Tercero, muy cerquita del anterior, es que se posiciona al Estado Plurinacional de Bolivia en el contexto internacional como un país atractivo para las inversiones y que permitirá dar la línea para que otras entidades privadas y públicas puedan utilizar esta referencia para acceder de igual forma al mercado de capitales.

Un cuarto “gol”, ese que te llena de algarabía y orgullo sano de golearle al campeón Uruguay o empatar con Argentina de Messi en Buenos Aires, es que Bolivia logró una tasa de interés inmejorable y más favorable que cualquiera que se haya obtenido en una emisión debut por países con similares características de riesgo país; es más, únicamente Brasil, la economía más grande de Sudamérica y la séptima en el mundo, con una mejor calificación de riesgo, logró una tasa similar a la obtenida por Bolivia.

Es así que se dan muestras concretas y objetivas de que la aplicación del modelo económico rinde resultados; no obstante, esto no sería posible sin la disciplina, el arduo trabajo y el compromiso con el país. Me alegro también porque una vez más me toca vivir un hito histórico que debería llenar de alegría a los Bolivianos, sean del equipo que sean, porque fue la tricolor la que consiguió la hazaña.

*          Es economista.

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