El intercambio de declaraciones de los presidentes de Bolivia y Chile, durante la realización de la reunión de la Comunidad de Naciones de Latinoamérica y el Caribe, realizada en la capital del Mapocho, ha puesto nuevamente en evidencia aspectos relacionados con el comportamiento de los medios de comunicación en nuestro país, y con mucha más preocupación en temas de alta sensibilidad como las relaciones diplomáticas.
Más allá de lo que se dijo o no se dijo en la reunión, si fue claro o no lo fue, se puede afirmar que los medios bolivianos, casi en su integridad, incluso los estatales en alguna medida, no establecieron claramente la verdadera dimensión de los que sucedió en Santiago y se dejaron llevar por una agenda impuesta desde “La Moneda”, acerca de qué era lo que había que difundir y que no y hacia dónde debía apuntar esta información.
El gobierno chileno, como habitualmente lo hace, tenía definida una agenda informativa, a sabiendas de que el Presidente Morales plantearía el tema marítimo en la reunión y, por tanto, en ausencia de argumentos de respuesta al mandatario boliviano había que buscar desinformar, distorsionar, mentir y manipular la información.
Al mediodía del lunes 28, en la plenaria de clausura de la reunión, mientras el presidente Evo Morales hacia uso de la palabra denunciando el incumplimiento de parte de Chile del Tratado de 1904, se ponía en marcha el aparato mediático chileno. Un cable de la agencia EFE, fechado en Chile, marcaría la línea a seguir no solo por los medios chilenos, sino también lamentablemente por los medios bolivianos. “Piñera rechaza propuesta de Evo de gas por mar”.
Inmediatamente los portales de noticias bolivianas, las radios y los canales se ponen en sintonía con aquello y empiezan a analizar política e históricamente los alcances de esa “propuesta”, pese a que se tenía la transmisión en directo de la participación del Presidente no se tomaron la molestia de verificar la declaración del presidente y se dio curso al cable. El presidente boliviano no propuso “gas por mar”, ni nada parecido, pero la “noticia” ya se había posicionado mediáticamente.
Qué pasó con nuestros medios? Fue comodidad o descuido, o podemos sospechar que existen algunos otros elementos que marcaron este comportamiento? En algunos casos será lo primero, en otros seguramente lo segundo.
Cadena “A” a tiempo de repasar fragmentos de la reunión, colocaba al pie de pantalla “Evo Morales ofreció gas por una salida soberana al pacífico”. La red UNO sobre una imagen de Piñera colocaba: “Evo propuso gas por mar, Piñera le recordó que hay tratados”. La Revista de la Red UNITEL, mientras entrevistaba a un senador opositor, subtitulaba: “Bolivia negocia gas por mar”.
Las portadas de los diarios del día martes 29, pese a las aclaraciones de parte de funcionarios gubernamentales sobre lo que dijo el presidente y pese a que me imagino escucharon y volvieron a escuchar al presidente, mantuvieron la línea agendada desde Santiago. Los Tiempos tituló “Evo incluye el gas en negociación por el mar”; El Potosí, abría su edición con: “Evo retoma fórmula de gas por mar”; El Diario titulaba: “Chile rechaza propuesta mar por gas”; Pagina Siete señalaba: “Evo retoma idea de gas por mar y Piñera la rechaza” y el Deber, sorprendiendo a todos por lo novedoso, titulando: “Piñera pone en apuros a Evo en Chile con el mar” (qué apuros serían que solo ellos los vieron o les contaron).
Este rápido repaso del tratamiento de dos días sobre lo que nunca dijo el presidente Morales, pero que si le convenía a Chile que se creyera, muestra la forma ligera e irresponsable en que los medios tratan la información, pero también pone en evidencia que existe una fuerte presencia en los medios de intereses antinacionales.
No solo eso, junto a ese tratamiento de la reunión, los medios buscaron a través de voceros opositores al gobierno descalificar lo que supuestamente había dicho el presidente, provocando el desfile de entrevistados de diversa laya, todos contrarios al gobierno, repitiendo de memoria fórmulas de repudio y condena al “gas por mar”. Felizmente, hubo cautela en los entrevistados de mayor lustre, lo cual determinó que poco a poco cayera el tono.
Sin embargo, será bueno analizar algo más. El aspecto fundamental de la participación del presidente Morales en Santiago fue la denuncia sobre el incumplimiento chileno al Tratado de 1904 que es sobre el que la diplomacia “mapocha” sustenta su renuencia a debatir el tema marítimo. De manera categórica, Evo Morales planteó el tema en un importante escenario multilateral, golpeando por partida doble a los chilenos que siempre alegan que se trata de un tema bilateral y que el tratado está vigente y se cumple a cabalidad.
Los medios bolivianos apenas hicieron mención a esta denuncia, dejando que pase como irrelevante, tanto o más de lo que los medios chilenos. El objetivo chileno se había cumplido, invisibilizar la denuncia boliviana sobre el incumplimiento del tratado y distorsionar el mensaje del presidente sobre la integración y la colaboración entre los pueblos, pero no sólo se había cumplido en su territorio, sino que habían logrado extender, con la complicidad de los medios bolivianos, a nuestro territorio, a nuestra ciudadanía.
Para agregar un punto más a favor de la agenda chilena en los medios bolivianos. No sabemos si por confusión o descuido, Piñera dijo que los “tratados se pueden perfeccionar”, pero esta afirmación, central en el tema que se discute pues contradice totalmente su propio discurso, apenas fue mencionada por los medios en Bolivia.
La agenda mediática chilena posicionó varios temas a propósito de la demanda marítima boliviana en medios chilenos, bolivianos y de otros países, entre ellos la supuesta oferta de “gas por mar”, el cumplimiento y vigencia del tratado de 1904, la defensa de su soberanía afirmando que su territorio no se divide, cuando en ningún momento la demanda boliviana apunta a aquello e hizo que se ignorará lo central de la participación del presidente Evo Morales en la cumbre, devolver al plano multilateral el debate sobre el tema marítimo y sobre todo lo demás demostrar documentalmente y con evidencia plena, el incumplimiento chileno al Tratado de 1904.
Nos preocupa, aunque no nos debe sorprender, la actitud de algunos medios de comunicación bolivianos sobre el tema marítimo y las relaciones con Chile. Solo basta recordar que similar conducta asumieron en ocasión de la reunión de la OEA en Cochabamba y la participación del Presidente Evo en la Asamblea de Naciones Unidas, el pasado año.
Varias autoridades nacionales, incluyendo el Vicepresidente del Estado, observaron y en su caso denunciaron hace algún tiempo, la presencia de intereses chilenos en algunos medios de comunicación. Puede ser esta una de las razones de la conducta periodística poco ética de estos medios, para decir lo menos.


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