octubre 24, 2020

No es sólo el Mar

El debate instalado por el Presidente Evo Morales en la Cumbre entre la CELAC y la CE, es un debate histórico, porque tiene la virtud de desnudar dos maneras de entender las relaciones internacionales.

El presidente chileno, representante de las políticas de ajuste neoliberal, fiel a la ideología de seguridad nacional, heredada de la dictadura de Pinochet, plantea el tema desde la soledad de su gobierno que no es, ni con mucho “el pensar de todos los chilenos”, como señaló el Canciller de Chile.

Pocos días antes de este encuentro, el pueblo Mapuche, que aclara que no son “los indígenas de Chile”, fueron reprimidos en una de las tantas afrentas del Estado Chileno a una nación oprimida; meses antes una gran movilización de estudiantes deslegitimó el mandato de Piñera, cuestionando su política interna.

La dinámica interna de la sociedad chilena, demuestra al mundo que no se puede hablar de un monolítico apoyo a las políticas del actual presidente, en todo caso será el pueblo chileno quién, en el marco democrático, demuestre hasta donde respalda a esta gestión de gobierno.

Por el otro lado, el presidente boliviano, en el marco de las nuevas formas de relacionamiento acordes con nuestra Constitución y la política exterior denominada Diplomacia de los Pueblos, ha planteado la complementariedad, de las naciones como la nueva forma de relaciones de fortalecimiento de la región como bloque regional en el marco del equilibrio mundial de las economías y las sociedades.

Nunca como hoy se pueden dar grandes avances para romper los lazos de dependencia entre “centro y periferia” esa relación descrita por los intelectuales sudamericanos hace ya más de 60 años.

Los nuevos planteamientos de políticas que vislumbren un horizonte común de la región, enfrentan y enfrentarán a las concepciones de corto plazo que tienen una mirada estrictamente nacional.

Este primer diálogo ha puesto a los ojos del mundo que en América Latina y el Caribe existen procesos de complementariedad, procesos que definen escenarios diferentes a los que se implementaron luego de la segunda guerra mundial y la consecuente “guerra fría” entre los bloques dominantes.

Hoy la emergencia de los pueblos que alguna vez Darcy Ribeiro calificó de “Pueblos Testimonio”, han sabido posicionar su pensamiento y práctica política de vida comunitaria como alternativa a la destrucción del planeta, en el fondo se trata de eso, de una confrontación entre la cultura de la muerte y la cultura de la vida.

No se trata de una demanda particular del Estado Boliviano, se trata del futuro de una vida plena para todos los hombres y mujeres que se han cansado del saqueo y atentado cotidiano a la pachamama.

*          Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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