agosto 17, 2026

Un 4 de febrero vigente

El 4 de febrero de 1992, Venezuela fue escenario de una sublevación militar, de corte profundamente patriótico, cuyas consecuencias políticas, a pesar de su derrota y del propio cálculo de sus protagonistas, marcaría años después el inicio de toda una época de triunfos populares anti-neoliberales en América Latina.

La sublevación estuvo encabezada por el coronel Hugo Chávez, quien condensaba la indignación popular acumulada contra el Caracazo, una violenta represión ordenada por el presidente Carlos Andrés Pérez en 1989, para implementar el modelo neoliberal.

La derrota militar de los rebeldes se transformó, sin embargo, en una victoria política dentro y fuera de Venezuela: Chávez se metió de lleno en la cabeza y el corazón de la mayor parte de los venezolanos y su inclaudicable lucha contra el imperialismo lo convirtió no solo en el presidente de la patria de Bolívar, sino también en un referente de las resistencias a las políticas de ajuste estructural en América Latina.

La sublevación de 1992 -la primera en medio de un universo neoliberal- abrió la puerta para que seis años después el militar bolivariano saliera victorioso en elecciones generales y de esta manera diera inicio a uno de los procesos políticos más profundos del siglo XXI. Con Chávez en el gobierno la democracia dejó atrás su carácter enajenante y adquirió su sentido emancipador.

Por eso, cuando se analiza los hechos de 1992 desde al décimo tercer año del siglo XXI, esa sublevación adquiere la categoría de revolución. Quizá en ese momento todavía era muy difícil imaginar, aún para los más optimistas, que la revolución bolivariana iba a tener dentro de sus múltiples orígenes ese levantamiento militar y luego el triunfo electoral.

Hoy, 21 años después de esa acción revolucionaria, el 4 de febrero sigue vigente, no solo por lo que abrió como período histórico, sino porque todavía hace falta sublevaciones sociales contra el neoliberalismo y para defender lo que se ha conquistado todos estos años en América Latina.

El 4 de febrero vuelve hoy resignificado a la luz de las amenazas contra la revolución bolivariana y de la contraofensiva imperial contra los gobiernos de izquierda y progresistas. El 4 de febrero es un grito de llamado a luchar por la emancipación que todavía no ha terminado.

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