agosto 18, 2026

Conducta de Chile ante demanda marítima de Bolivia similar a actuar de EE.UU.

por: Patricio Montesinos

Declaraciones recientes del Presidente de Chile, Sebastián Piñera, en las que aseveró que el diferendo marítimo de su país con Bolivia es un asunto bilateral y no debe tratarse en foros multilaterales, recuerdan respuestas muy frecuentes de los regímenes de turno de Estados Unidos a naciones a las cuales considera “adversarias”.

Resulta curioso que tales afirmaciones de Piñera fueron hechas a la televisora norteamericana CNN, bautizada con las siglas CMM (Cadena Mas Mentirosa), bien conocida por falsear y manipular la realidad latinoamericana, y muy especialmente las de aquellos Estados, como Bolivia, a los que Washington se empeña en agredir cotidianamente.

Parecería que la Casa Blanca le hubiese instruido a las autoridades chilenas que respondieran a sus vecinos bolivianos con la misma frase que han reiterado sucesivas administraciones norteamericanas para justificar el bloqueo económico, comercial y financiero que se le impone a Cuba desde hace más de 50 años: “El diferendo con la isla caribeña es un asunto bilateral”.

Realmente la réplica de Piñera al ejecutivo del mandatario Evo Morales no es nada original, y fue hecha “casualmente” dos días después de concluir en Santiago de Chile la primera Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), la cual, por cierto, constituyó un paso importante hacia la integración de nuestra región.

Como es bien conocido, en ese exitoso conclave Morales reclamó una vez más el derecho legítimo de Bolivia a una salida al mar, demanda que una y otra vez Chile le ha negado, basándose en los denominados acuerdos de 1904 entre ambas partes, sin ni siquiera acceder a revisarlos y lograr una solución negociada al diferendo.

El pedido del líder boliviano en la cita de la CELAC sin duda alguna tuvo un gran impacto mediático, y puso en el tapete un viejo conflicto entre dos países de la Patria Grande que debe ser resuelto, en aras de la unidad y la convivencia pacífica de los pueblos de Latinoamérica.

Quizás es acertado decir que es precisamente en el seno de la CELAC donde debe conseguirse que Bolivia y Chile acerquen posiciones, y lleguen a un pacto de caballeros sobre el añejado diferendo marítimo, además de que se resuelvan otras discrepancias territoriales regionales, alentadas y exacerbadas por Washington durante mucho tiempo con el propósito de mantener divididos a nuestros pueblos.

Es bien sabido que la reciente Cumbre de la CELAC no fue del agrado del régimen de Barack Obama, que intentará boicotear a esa entidad, y de hecho lo está haciendo, por dos razones esenciales: La primera, porque es un instrumento clave para la integración de América Latina, y la segunda, porque necesariamente enterrará, más temprano que tarde, a la beligerante y caduca Organización de Estados Americanos (OEA), dominada hasta hoy por la Casa Blanca.

A ello se añade otro elemento, y es que Cuba, un histórico “enemigo” de Washington, tendrá a su cargo la presidencia pro tempore de la CELAC, en la que naciones también “adversarias” para la actual administración norteamericana, como Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, por nombrar algunas, jugarán un rol importante, y apoyarán la gestión de la mayor de las Antillas.

No es desacertado señalar entonces que las declaraciones de Piñera a la CMM hayan sido fabricadas e instruidas desde Washington con el objetivo de evitar a cualquier precio un posible acercamiento entre Chile y Bolivia, y mantener su cerco sobre el gabinete de Morales.

Tampoco sería errado subrayar que eventuales negociaciones hacia el fin del conflicto marítimo entre ambos países constituirían un nuevo revés para Estados Unidos, como lo están siendo las conversaciones de paz de Colombia que se celebran en La Habana, y otro triunfo para América Latina, y su ahora organización integradora la CELAC.

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