por: Sonia Victoria Avilés Loayza
La situación de una comunidad de estudiantes bolivianos becados por la Universidad brasilera UNILA (Universidad Federal de Integración Latinoamericana) debe hacernos reflexionar a todos sobre el apoyo que los estudiantes bolivianos en el exterior necesitan a partir del propio país de origen y en particular sensibilizar a las autoridades nacionales sobre las políticas de apoyo a la formación académica de nuestros jóvenes, que ya no son el futuro sino un valioso presente inmediato.
De visita a la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA) en Foz de Iguazú – Brasil, he tenido una amable reunión con un grupo de 17 estudiantes de los 50 becarios bolivianos por UNILA que viven en Foz.
La comunidad de estudiantes bolivianos en UNILA está compuesta por jóvenes entre 16 y 25 años provenientes de distintos puntos de Bolivia: La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Tarija, Oruro, Potosí, Sucre y Beni, y provincias como Bautista Saavedra, o pueblos como Caranavi, Camiri, Chimoré, por citar algunos. Han sido seleccionados entre los mejores alumnos de sus instituciones escolásticas. En UNILA estudian diversas carreras: Arquitectura, Biología, Ciencias Económicas, Ciencias Políticas, Ingeniería Civil, Ingeniería de Energías Renovables, Relaciones Internacionales e Integración, Salud Colectiva y Música. Muchos de ellos están trabajando en proyectos de investigación que tienen por base la integración Latinoamericana.
Visitando la moradia (vivienda estudiantil) que en este caso es un hotel que la universidad brasilera les otorga como vivienda, se ve inmediatamente la sencillez con la que viven e incluso la necesidad de mejorar tal infraestructura; pues la Universidad UNILA es de reciente creación y se encuentra en un proceso de crecimiento y construción de sus instalaciones.
La beca otorgada por la UNILA consiste en vivienda, alimentación parcial (que cubre actualmente el 60% de la nutrición: desayuno y almuerzo; el 40% restante: merienda y cena debe ser cubierto por el estudiante con un gasto aproximado de 240 Reales al mes equivalente, a 960 Bolivianos mensuales), asistencia médica (que no cubre todas las especialidades como el caso de tratamientos odontológicos u oftalmológicos), transporte (dos pasajes al día de lunes a viernes) y matrícula. La Universidad prevee incluso el refuerzo didáctico en cuanto a enriquecer los conocimientos de los jóvenes en las áreas donde más falta hagan cursos de nivelación ya sea del idioma portugués o inherentes a formación extracurricular. Sin embargo, estamos siempre frente a la misma disyuntiva: Es sólo la ayuda extranjera la que se hace presente. ¿¿¿Y qué ofrece Bolivia a sus estudiantes en el exterior???
Los estudiantes provienen de familias heterogéneas de la ciudad y del área rural, con distintos niveles de ingresos económicos. Algunos de ellos reciben ayuda familiar desde Bolivia para cubrir gastos no previstos por la beca. Otros no reciben ninguna ayuda porque sus familias no tienen posibilidades de apoyarlos monetariamente. Aquellos que reciben ayuda económica familiar ven que el cambio 1 a 4 de la moneda boliviana al real minimiza los montos que llegan de Bolivia.
En cuanto al material didáctico: libros, instrumentos de dibujo, computadoras, fotocopias, impresoras y demás materiales imprescindibles para el estudio, son un lujo para muchos de ellos.
El seguimiento o tutelaje del gobierno boliviano hacia estos becarios es imprescindible, ya sea a través de funcionarios del Ministerio de Educación de Bolivia o de la Embajada Boliviana en Brasil a través del mismo embajador, cónsules o agredados culturales.
Bolivia no puede descuidar este precioso recurso humano y debe invertir en colaboración con las instituciones brasileras en el caso de los becarios por UNILA. Ya que hasta el momento sólo el Brasil a través de la Universidad UNILA está apoyando efectivamente con la beca a la formación de nuestros compatriotas. Decir que: “O se apoya a todos los becarios en el exterior: Cuba, Brasil, China, etc., o no se apoya a ninguno”, es no apoyar a nadie. Cada grupo debe ser tratado de manera particular, así como cada estudiante necesita ser tutelado de forma específica; ya que entre los becarios hay una diversificada proveniencia que se manifiesta en el grado de preparación educativa, disponibilidad económica, dominio del lenguaje, etc. El grupo de UNILA es el primer grupo de becarios por esta universidad, por lo tanto no habiendo una experiencia precedente, es importante reforzar el apoyo desde Bolivia hacia esta comunidad.
Conversando con el grupo de jóvenes, todos están de acuerdo en la necesidad de reforzar el seguimiento, especialmente para aquellos estudiantes cuyas familias no pueden cubrir gastos extras o imprevistos. También tienen la iniciativa y la necesidad de un Centro de Estudiantes Bolivianos, un espacio de estudio donde prepararse para los exámenes, reunirse, consultar libros y discutir diversos temas inherentes a su formación. Pues, al momento no cuentan con este espacio tan necesario, que mínimamente debería incluir mesas, sillas, lámparas, computadoras, una impresora, una fotocopiadora y biblioteca con libros en español (particularmente de autores bolivianos o sobre estudios relacionados a sus temas de investigación que por lo general se centran en temáticas bolivianas).
Nuestros becarios se encuentran en una situación de desventaja en relación a los becarios de otros países hermanos como Venezuela y Ecuador que apoyan a sus jóvenes con una cantidad equivalente a 150 dólares americanos mensuales por estudiante.
Hablar con estos jóvenes me transportó a mi época de becaria, cuando yo estudiaba en el exterior gracias al apoyo de mi familia y a diferentes subvenciones de universidades y gobiernos extranjeros como el de Chile, España e Italia, que me dieron la oportunidad de terminar mi formación académica. En todo ese tiempo, mi país Bolivia nunca me apoyó, a diferencia de mis demás compañeros de estudio que provenían de otras regiones de Latinoamérica como México, El Salvador, Ecuador, Chile, etc., quienes si tenían un respaldo en cuanto a pasajes de avión u otras prestaciones. Y este desamparo que sufrí por parte de mi nación lo he percibido en este grupo, una falta de apoyo ya sea institucional como económico del propio país de origen. Este grupo de jóvenes necesitan de Bolivia, porque es a su tierra a la que volverán un mañana y a la que apoyarán en su desarrollo y cambio social.
(Acompaña al artículo foto del grupo donde posan 13 de los 50 becarios)
* Cientista social, arqueóloga y escritora, ha publicado innumerables obras dedicadas al estudio de las sociedades pasadas y al análisis político actual.

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