octubre 23, 2020

Sin violencia, por una sociedad con integridad

por: Nardi Suxo Iturry

Estos últimos días la sociedad en su conjunto se ha visto conmocionada con los asesinatos de mujeres a manos de su propio entorno familiar, pero esta situación no es nueva, todo lo contrario son hechos que siempre han existido en todos los sectores de la sociedad, sin embargo no se puede negar que en los últimos años estos hechos se han agudizado, ante la mirada inerte y de indiferencia de la sociedad.

Se tiene la Ley contra la violencia intrafamiliar y/o domestica, una Norma Legal conquistada por grupos de mujeres organizadas, que se movilizaron contra el abuso permanente y la vulneración de los derechos de las mujeres, niñas, jóvenes, adultas, que guardan silencio ante la Violencia desenfrenada.

Aún con esta norma en vigencia , nos preguntamos ¿Cuántos casos de violencia contra las mujeres, habrán culminado en una Sentencia Condenatoria?, ¿Cuántos agresores, pagaron su culpa con privación de libertad?, la realidad es lacerante, pues al denunciar un hecho de violencia doméstica o intrafamiliar, una mujer debe estar dispuesta a someterse a una cadena de violencia institucional , instaurada por el propio sistema judicial, las normas legales y las diligencias policiales que en muchos casos abren paso incluso a la corrupción, ya que desde el examen médico forense, la presentación de la denuncia y el mismo hecho de tratar de llevar adelante el proceso es un calvario para una persona que ha sufrido violencia física o psicológica, no existe la posibilidad de que la persona violentada pueda recibir apoyo psico social y jurídico adecuado.

Hay sin duda alguna, avances en el reconocimiento de los derechos de las mujeres bolivianas, estas acciones han sido asumidas durante la gestión de Gobierno del Presidente Evo Morales, como nunca antes en el país. Acciones concretas, que pueden ser constatadas en todo sentido, pese a los esfuerzos de aquellas personas que tan solo critican y cuestionan las Políticas de Gobierno y pretenden desmentir y desvirtuar esa labor.

Sin embargo no es menos cierto, que debemos lograr una participación efectiva de la sociedad en su conjunto a todo nivel sobre la erradicación de la violencia contra las mujeres, ya que una Ley no resuelve el problema, si ésta no viene acompañada de políticas de prevención, concientización y apropiación de la misma, así como la tarea fundamental de involucrar a la sociedad en la búsqueda de valores que precautelen la integridad de la familia, efectuar inversión en los recursos humanos de los Estados, para fortalecer la familia que se constituye en el núcleo de la sociedad.

Por otro lado los operadores de justicia, deben responder al compromiso con la correcta aplicación de la Ley, al compromiso con la sociedad, para lograr que cuando una mujer acuda a pedir ayuda por un hecho de violencia, encuentre justicia inmediata, transparente y oportuna.

La violencia no solo se refleja en el seno mismo del hogar, esta muchas veces se desarrolla también en nuestras fuentes de trabajo, a través del acoso sexual, del acoso laboral realizada por los y las empleadoras, que puede estar en la calle expresada en discriminación y racismo o simplemente en el silencio cómplice de quien conoce un hecho de violencia y no lo denuncia.

Las mujeres si somos cada día más fuertes y estamos unidas para acabar con la violencia, venga de donde venga y sea cual fuere su origen, inspiradas en la frase del Comandante Ernesto Ché Guevara “Sueña y serás libre en espíritu, lucha y serás libre en vida”, lograremos desterrar la violencia hacia nosotras, nuestras hermanas, nuestras hijas y nuestras compañeras.

*          Ministra de Transparencia y Defensora de los Derechos

            Humanos.

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