agosto 19, 2026

¿Estados Unidos quiere bajar la tensión con Bolivia?

Estados Unidos ha hecho conocer su informe anual 2012 sobre la situación de la lucha contra el narcotráfico en Bolivia, donde claramente descalifica los esfuerzos que Bolivia y Venezuela realizan en este campo.

El informe estadounidense no incorpora ninguna modificación en comparación a otros similares emitidos desde 2008. En todos se minimiza los resultados obtenidos por Bolivia en materia de reducción de los cultivos de la hoja de coca y en el campo de la interdicción.

¿Cómo explicar esto?

No hay que explorar mucho para darse cuenta que el Departamento de Estado continúa desarrollando acciones de represión política y simbólica por la decisión soberana del gobierno boliviano de expulsar en 2008 al embajador Philip Golberg y a la DEA por entrometerse en asuntos de política interna al respaldar a los sectores de la oposición de ultraderecha.

Con este informe, Estados Unidos pretende construir en el imaginario colectivo la idea de que la situación del narcotráfico en Bolivia ha adquirido un nivel de alta peligrosidad después que la DEA fuese expulsada. El cálculo obviamente se lo hace con la seguridad de contar con instrumentos de manipulación de la realidad a partir de la profunda relación que el imperialismo ha establecido con la mayor parte de los medios de comunicación controladas por las transnacionales y la derecha política, que en el siglo XXI son una suerte de prolongación de su propio cuerpo.

Pero la realidad es otra. A partir de la nacionalización de la estrategia antidrogas, Bolivia ha conquistado grandes victorias y avances. En los últimos cinco años ha reducido, sin violencia y en pacto con los campesinos, los cultivos excedentarios de la hoja de coca y más que ha multiplicado las acciones represivas contra los narcotraficantes. De hecho, las propias Naciones Unidas han reconocido que Bolivia redujo en un 13% los cultivos de la planta en 2012, un porcentaje muy alto respecto de Colombia y Perú que siguen siendo los mayores productores de la droga.

Por tanto, el informe del Departamento de Estado es nítidamente político. Detrás del texto presentado, rechazado por el gobierno boliviano por subjetivo y contradictorio, en realidad se muestra el malestar de los Estados Unidos por el avance del proyecto político antiimperialista en Bolivia. La Casa Blanca no tolera a los gobiernos soberanos.

Con esta posición, Estados Unidos se encarga de incorporar elementos negativos a su relación con Bolivia, pues es evidente su incapacidad de tolerancia a los que piensan, sienten y actúan de manera distinta. Es decir, a la Casa Blanca no le interesa generar condiciones favorables para restablecer sus relaciones con el Estado Plurinacional. ¿Por qué? Tampoco hay que ser muy inteligentes para darse una respuesta.

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