octubre 28, 2020

Unirse o hundirse

Uno de los atributos de Evo Morales, en su vida sindical, fue su capacidad de lograr la unidad para enfrentar a las contradicciones internas y los duros golpes que desde afuera (del Estado colonial) recibían diariamente las organizaciones que se encontraban en plena resistencia al modelo neoliberal.

Desde la rebelión del 52, la división del movimiento popular siempre estuvo digitado por los liderazgos al interior de los partidos, existían sindicatos, emeneristas, lechinistas, Prinistas, Guevaristas, Barrientistas, Ovandistas, Banzeristas y después Kataristas. Estas denominaciones grafican la figura del caudillo como el fin y objetivo de la acción política.

En nuestro tiempo de cambio, muchos teóricos han tratado de imponer la figura del “Evismo” como la clásica manera de identificar al caudillo, no lo han logrado, y hasta la fecha no han existido intentos de hablar siquiera de un “Garcíalinerismo”.

Esto nos debe llevar a reflexionar acerca del momento de transición por el que atraviesan los movimientos sociales. Las pugnas internas son alimentadas desde dentro de las organizaciones, como en los mejores tiempos de la cooptación clientelar de los partidos tradicionales (MNR, MIR, ADN) mediante la “compra” directa de votos y en muchos casos de los mismos dirigentes, este aspecto ha sido planteado muy claramente con la frase: “Unirse o hundirse”.

Este mensaje tiene su correlato en la propuesta de la agenda del Bicentenario, no es la propuesta de un dictador que construye su patrimonio a costa del pueblo, es un desafió a la voluntad histórica, acumulada hasta ahora.

La descolonización, en su proceso lento de deconstrucción, no ha penetrado en todas las conciencias ni en todas las formas organizativas, nos encontramos en una situación de “disonancia cognitiva” 1 entre la conciencia colonizadora inducida y la descolonización. Esto explica, por ejemplo, la actitud de un intelectual criticón o la de un senador que se siente discriminado.

Unirse o hundirse, es un mensaje acerca de nuestras limitaciones, de nuestras miserias humanas, de nuestras ambiciones, este mensaje nos pone en esa vieja encrucijada de “hacer algo o no hacer nada”. La nada es la pura especulación, el juego de las palabras, son las cortinas de humo, el algo es la redistribución del ingreso nacional, es el cuaderno y el lápiz de Juancito Pinto, el polideportivo del El Alto, el aeropuerto de Oruro, como algunos ejemplos. Los recientes intentos de cooptar a la COB hacia una corriente política, son parte de este momento de unirse o hundirse, los enemigos de la clase obrera están perforando las bases de sustentación de la COB (la independencia sindical) y con esto preparando las condiciones para que se hunda.

Un sindicalismo verazmente revolucionario (como señala la tesis cobista) no puede caer presa de la nada y en el futuro cosechar una nueva derrota similar a la de 1985, con la diferencia que ahora la derrota puede ser causada por sus propios dirigentes y su debilidad por un protagonismo pequeño burgués.

Los movimientos sociales son la garantía material de avance del proceso de cambio y como en todo proceso verdadero, solamente la unidad puede vencer a todos los imperios, los ejemplos seguramente nos vendrán de las organizaciones que acompañan este proceso: Unidas, vigorosas, constituyentes y constitutivas. Vayamos entonces sin temores al nuevo desafío del 2014.

*          Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

1          Se piensa una cosa y se hace otra. Ver FestinguerLeon. Teoría de la disonancia cognitiva. Madrid IEP. 1957.

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