Hablar de los golpes de Estado parecería anacrónico, incluso un insulto a las consolidadas democracias de nuestro continente, pero no, golpes los hay y comenzaron en Honduras y Paraguay, hoy le tocó el turno a Venezuela, pero sólo fue un intento, tal vez calcularon mal el tema de las adhesiones. Es una verdad inobjetable que parte del electorado chavista se pasó al otro lado, explicable por muchas razones que hoy no queremos tocar.
Con la más absoluta serenidad el pueblo venezolano ha sabido resistir la provocación, soportando inclusive, el sacrificio de corazones y mentes revolucionarias; el pueblo venezolano no ha respondido como querían los estrategas del terror, de la muerte.
En Venezuela se juega una gran parte del futuro del continente; este ensayo desestabilizador ha obligado a que todos los pueblos de América nos declaremos en emergencia y revisemos cada recoveco donde anidan las alimañas que esperan retornar al pasado.
La emergencia nos obliga a no desestimar el poder de influencia que tiene la propaganda imperialista que en nuestro país está tratando de instalar un escenario, para que los mercenarios separatistas se conviertan en Carmelitas descalzas y poner bajo sospecha al gobierno.
La mediocracia actúa de manera coordinada y sostenida, trabajando en las zonas más oscuras de nuestros sentidos, acrecentando los temores, materia prima para cualquier Golpe de Estado.
Las élites regionales oligárquicas, de Bolivia, se están disputando un liderazgo inexistente, pensando que sus voceros mediáticos ya han realizado todo el trabajo; en suma se está trabajando en una especie de puesta en escena cuyo climax sería la proclamación de un candidato único, tal cual el imperio impuso en Venezuela.
En el Cono Sur se insiste en la estrategia de mantener situaciones de ruptura como es el caso de Argentina y Uruguay, debilitando de alguna manera la UNASUR; todo lo que esté encaminado a crear la patria grande es un objetivo a destruir, experiencia no les falta, lo han hecho en medio oriente.
Mientras sectores sociales se encuentran empeñados en tensionar las relaciones con su aliado natural, por clase y origen, que es el gobierno, el montaje del gran escenario continúa a nivel continental, estamos avisados, sabemos lo que buscan, el separatismo no es solamente una táctica nacional, es un planteamiento continental para quebrar la actual construcción de la unidad latinoamericana.
Venezuela será permanentemente asediada por el imperio, mientras tanto en Bolivia se tratará de repetir la experiencia; buscando un candidato y algún discurso azucarado para atrapar incautos. Pero como en Venezuela, es el pueblo consciente de su papel histórico que dará la respuesta incuestionable a través del voto.
Los voceros mediáticos del imperio que se ocupan de amplificar los libretos que les son entregados, no descansan y hacen circular sus temores a todas horas y en todos los medios que tienen, siempre con algunas bendiciones que les garantiza la limpieza posterior de sus pecados.
Los golpes no han desaparecido solamente se han transformado, utilizan lo último en tecnología y cada vez la sutileza de su trabajo envuelve a los más prevenidos porque golpea todos los días.
* Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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