octubre 29, 2020

La COB en su 61 aniversario

La COB en particular y el movimiento sindical están demasiado lejos de sus metas estratégicas. Sólo cuando los trabajadores superen el temor a ser tildados de oficialistas por contravención al principio sindical de “independencia de clase” de sus Estatutos, solo entonces podrán acercarse al campesinado que aun en mayoría apoyan el proceso de cambio del que se consideran sus principales protagonistas.

En el lenguaje actual la Central Obrera Boliviana, COB, con sus 61 años, ya es un adulto mayor; pero contradictoriamente, la dirigen una pléyade de jóvenes que están en la tarea de recuperar el rol de vanguardia social y construir el Partido de los Trabajadores (PT).

Con estos dos objetivos estratégicos de la actual COB, bien pudimos titular el presente trabajo “De la vanguardia social a la vanguardia política”. Empero, cuando se marca una meta, lo primero que hay que hacer es constatar si estamos en condiciones de lograrla; si no, sólo sería un deseo que, por no poder alcanzarlo, nos podría frustrar en la pretensión de superar las muchas barreras que pudieran existir en el camino. Para evitar eso, veamos la situación actual de la COB y de la clase obrera en general.

1.     Situación actual del movimiento obrero y de la COB
Después de los 20 años de neoliberalismo rabioso (1985-2005), que diezmó al movimiento sindical y a los trabajadores en general, tenemos ahora la reactivación económica debida esencialmente a los buenos precios de nuestras materias primas en el mercado internacional. Esto también ha generado una reactivación del sindicalismo boliviano que consiste fundamentalmente en la reorganización y recuperación de fuerzas, tareas en proceso aún.

Estas dos condiciones básicas (organización y fuerza acumulativa) constituyen el termómetro para medir la capacidad para lograr las dos metas estratégicas por las que lucha el movimiento sindical boliviano: recuperar la vanguardia social y pasar a la vanguardia política.

Revisada esta base de relanzamiento del movimiento sindical y de la COB, concluimos sin temor a equivocarnos en que, al no estar concluido el proceso de reorganización y acumulación de fuerzas suficientes para avanzar triunfalmente hacia las metas, éstas también están lejos, muy lejos en el horizonte.

2.     De la vanguardia social a la vanguardia política
La vanguardia (estar delante), no es un derecho, es un hecho. Quien tenga la capacidad de ponerse delante para orientar, dirigir, conducir, mostrar el camino para que todo el pueblo lo transite, él o ella, el sector social o expresión política, serán reconocidos como vanguardia.

El sector minero, tuvo ese privilegio de ser reconocido como vanguardia de todos los trabajadores, de otros sectores sociales a quienes recibió en su seno y pudo conducirlos, y hasta se convirtió esporádicamente en vanguardia política contra las dictaduras por la defensa de los derechos de todo el pueblo boliviano y por avanzar hacia el socialismo. La unidad orgánica, la unidad de acción y hasta la unidad de pensamiento de los núcleos dirigenciales en la meta socialista, le dieron la fuerza necesaria como para que nadie dudara del rol protagónico de los trabajadores mineros.

3.     Los intentos teóricos que acompañaron este protagonismo minero
Se intentaron varias teorías sobre el rol social y político de la clase obrera. Veamos sintéticamente las más notorias:

      a)      Primero el anarcosindicalismo
     La teoría del anarcosindicalismo como antecedente del socialismo científico, tuvo gran influencia en el sindicalismo mundial, llegó a Bolivia en la segunda década del siglo pasado, adelantándose a las influencias que luego tendrían las corrientes del socialismo triunfante con la revolución rusa (1917) que se transformaría en la ideología de una nueva potencia mundial con la ex URSS después de la segunda guerra mundial.

     En Bolivia esta corriente anarcosindicalista, estuvo bien representada por el respetado y reconocido “Asesor Cultural de la COB” el inolvidable personaje y amigo Liber Forti. En la actualidad, aún sobreviven algunos connotados ex dirigentes sindicales bajo la denominación de “Grupo de Trabajo Sindical” con muy bajo perfil sindical y político actual.

     Empero una corriente renovada, la representó el ex dirigente minero Filemón Escobar de fértil imaginación creativa no solo en la teorización sino en la acción sindical y política. Esta posición, según su representante, consistía en que “la COB es un instrumento de poder”; todos los partidos de izquierda que decían asumir la ideología del proletariado, tendrían que estar detrás y apoyando a la COB “porque ésta es el instrumento del poder” repetía. Indudablemente esa afirmación tenía algo de razón porque los partidos de izquierda en casi todo el segundo medio siglo pasado, se convirtieron en seguidistas de la COB por su mayor convocatoria, organización unitaria y capacidad de acción tantas veces probada en la acción sindical y política.

      b)      Las corrientes marxistas altamente politizadas
     Cuando Lenin en un congreso de obreros que reclamaban la existencia de un partido revolucionario, respondió que “ese partido ya existe” y se lanzó con todo a convencer a los trabajadores que el partido bolchevique (de las mayorías) era el partido revolucionario que reclamaban los trabajadores, partido que más tarde sería el Partido Comunista. Ese ejemplo histórico que ha debido ser ejemplo para muchos partidos comunistas, en nuestro país también tuvo su réplica en el Partido Comunista de Bolivia que, debido a la situación internacional, también aquí se bifurcó en PCB línea moscovita y PCB línea china, ambos con influencia sindical y dignos representantes políticos a la vez. Así fue que la corriente marxista y su influencia entre los trabajadores y la política socialista mundial, fue intensa hasta la caída de la ex URSS en 1988.

     En Bolivia, debido a mi compromiso, seguimiento y hasta identificación con la lucha de los trabajadores, fui casual testigo de una conversación entre Simón Reyes y algunos de sus camaradas y aliados en la FSTMB, que decía “yo no estoy aquí para esperar a que Lechín se muera”. Dicho y hecho, en el próximo Congreso de la COB en Santa Cruz, la tendencia comunista de Simón Reyes se impuso; lo desplazaron a Lechín y el Secretario Ejecutivo de la COB fue Simón quien a su vez era el Primer Secretario del PC de Bolivia. El desplazamiento de Lechín era la victoria de la expresión más ideologizada entre los trabajadores que dejaban atrás al nacionalismo revolucionario denominado en su mejor momento como “Partido de Izquierda Nacional” (PRIN) con su jefe Juan Lechín quien a la vez era Secretario Ejecutivo de la COB.

      c)      El neoliberalismo y su golpe de muerte al sindicalismo en Bolivia
     En toda su geoestrategia el imperio del norte, tuvo como su meta fundamental la destrucción del comunismo. Bloquearon a Cuba desde el segundo año de la revolución cubana hasta hoy; cercaron a la ex URSS hasta hacerla caer con ayuda de las contradicciones internas del modelo socialista soviético; atacaron y atacan constantemente a Vietnam y Corea del Norte, y ahora con estrategia renovada contra China, continúan luchando contra el “comunismo” para “enjaezar al monstruo amarillo” antes del 2015, porque “después será demasiado tarde” (Informe 2020 de la CIA). Con esta constante reajustaron una y otra vez su geoestrategia y el imperio fue transformándose de multipolar (todos los países altamente desarrollados), a tripolar (EE. UU. Europa y Japón) y finalmente a unipolar con predominio absoluto de los Estados Unidos de América.

     Ideológicamente los hermanos Friedman socavaron fuertemente al capitalismo de Estado y la necesidad de privatizarlo. Políticamente Reagan desde el Imperio unipolar y su principal aliado el Reino Unido (Inglaterra) con la Thatcher, impusieron todo esto bajo la denominación del Consenso de Washington como el nuevo paradigma neoliberal para la globalización del sistema capitalista a nivel planetario.

     ¿Qué podían hacer los trabajadores mineros con su “marcha por la vida”, los despidos masivos (“relocalización”), contratos eventuales y muchos recortes a los beneficios sociales? NADA, excepto resistir y dejar plantada la bandera para acometer de nuevo cuando la reorganización y la fuerza lo permitieran.

     Pero también, ¿qué podía hacer Bolivia sola, América Latina, ante una política globalizadora y estructurada muy bien hasta hacerlo soñar a Francis Fukuyama con el “Fin de la Historia y del último hombre”?. Y el mundo también se sacudió y ni qué decir de América Latina que el imperio se atreven a renovar el viejo concepto de “Patio Trasero” con que la mantuvieron hasta que, bajo el ejemplo de Cuba, varios Estados asumen la tendencia liberadora, entre ellos nuestra querida Bolivia.

     Felizmente las contradicciones internas en el imperio y los países capitalistas que aplican el neoliberalismo en sus propios Estados, están socavando la unidad y fortaleza imperial, incorporan nuevas contradicciones entre los Estados capitalistas y la multipolaridad mundial se avizora nuevamente para un mundo nuevo y mejor.

      d)      El Trotskismo y sus altibajos en el movimiento obrero
     Esta corriente ha ejercido una influencia transversal en el movimiento sindical. Fundado el Partido Obrero Revolucionario (POR) después de la guerra del Chaco; jugó un rol importante en la formación de cuadros sindicales y políticos de manera constante. Una anécdota con un dirigente del POR en el exilio, con el que compartimos un panel de discusión sobre la realidad boliviana, ilustra esta influencia. El mencionado dirigente, ante una pregunta de un dirigente sindical de Francia (París 1976) sobre “qué diferencia existe entre el movimiento sindical y el POR”, el c. dirigente trotskista boliviano respondió: “NINGUNA, porque la Tesis de la COB (en alusión a la Tesis de Pulacayo) que es la posición del POR, es también la tesis de la COB.

     Desde el punto de vista específicamente teórico y formal y a nivel dirigencial, esto podría ser cierto, pero aclaramos que en la COB hay tendencias de todo tipo, la composición social es heterogénea, y por el hecho de aprobar en los congresos una posición política, no significa que todos los afiliados a la COB sean de esa tendencia. El debate fue interesante y a nivel internacional del que aprendimos mucho. Pero así piensa el trotskismo, aún sin su máximo dirigente que fue Guillermo Lora, por eso están en contra de la fundación del PT porque el Partido Obrero “ya existe”; parafrasean a Lenin sin ser leninistas.

4.      La COB actual y sus objetivos táctico-estratégicos
Dijimos que la COB, y en general el movimiento sindical está lejos, muy lejos de sus metas estratégicas. No soy pesimista, creo ser realista. Veamos por qué:

      a)    El contexto económico
    Aunque el proceso de liberación tenga avances en Bolivia que no se pueden negar, continuamos aún dentro el modelo de capitalismo muy bien camuflado de modelo de ECONOMÍA PLURAL. Alguna vez afirmé que ese modelo constitucionalizado garantiza al capitalismo, porque da espacio y oportunidad para todos; ahora lo reafirmo en relación al tema que nos ocupa, porque el capitalismo cada vez ajusta y reajusta su política social para evitar que el movimiento obrero restablezca su capacidad de lucha anticapitalista. Lo reafirmo ahora con mayor contundencia porque la clase obrera es la contradicción fundamental del capital y la estructura de éste, es el que da origen a la lucha de clases en la era capitalista e imperial.

    Mi ejemplo preferido es YPFB Corporación. En esta Corporación estatal, se han conformado 10 subsidiarias estatales también, empero, existen más de 70 empresas privadas en el entorno que se benefician de YPFB-Corp. Y las que son estatales, han tercerizado sus operaciones que los propios trabajadores no entienden por qué en una empresa estatal, las condiciones laborales son, sindicalmente hablando, como en los peores momentos del neoliberalismo (testimonio de obreros petroleros). En la Empresa Minera San Cristóbal, privada cien por ciento, la tercerización da lugar a tres empresas servidoras que impiden la conformación de un solo sindicato como debería ser si no existiera la tercerización como estrategia antisindical de las empresas. Como vemos tanto en la estatal petrolera como en la transnacional minera, las condiciones son similares, con el resultado de que el sindicalismo no recupere su fuerza ni tenga unidad orgánica. Esto no lo podrá superar el sindicalismo solo sin la alianza con el Estado, pero el Estado actual tiene en la Constitución Política su propio freno.

    Y en las miles de empresas pequeñas (las MYPES), aún no existe libertad de organización y, aunque las leyes están vigentes para esto, nadie las cumple y ni la COB da muestras serias de organizar al casi 80 % de la fuerza laboral activa en este tipo de economía entre formal e informal. Resultado, el sindicalismo no podrá sumar esta fuerza en poco tiempo, ni siquiera en el mediano plazo si las condiciones actuales no cambian.

      b)    Lo social
    Las secuelas del neoliberalismo pesan demasiado en el movimiento obrero. Hasta los trabajadores de Huanuni, recordando las peripecias del desempleo y el no ingreso de ninguna naturaleza, no quieren por nada volver a soportar esa experiencia. Y por eso hasta lo manifiestan claramente que en caso de una baja de precios de minerales, ellos pedirían su retiro masivo para beneficiarse con beneficios con el nivel salarial más alto que pudieran. Es que el neoliberalismo fue la expresión del capitalismo más salvaje que la historia haya conocido jamás.

    Si en los c.c. mineros pesa esta historia estando en una empresa estatal, los intereses nacionales y sociales de otros sectores laborales quedan secundarizados frente a los intereses personales de cada trabajador minero del área estatal.

    Resultado de todo esto es que la reorganización y la fuerza deseable para avanzar en las metas estratégicas, constituyen un freno muy fuerte que hay que romper. Aún no se perfila la ideología dominante en la clase obrera, la unidad organizativa no se demuestra. Cuando la COB resuelve Huelga General indefinida como les gusta a los c.c. trotskistas, muy pocos trabajadores la acatan.

      c)    El contexto político nacional e internacional
    Sólo cuando los trabajadores superen el temor a ser tildados de oficialistas por contravención al principio sindical de “independencia de clase” de sus Estatutos, solo entonces podrán acercarse al campesinado que aun en mayoría apoyan el proceso de cambio del que se consideran sus principales protagonistas. El surgimiento del PT en las actuales condiciones, sería para consolidar la ruptura histórica entre lo que debe y pudiera ser la alianza estratégica obrero-campesina. La crítica a esta afirmación, sería que el PT lograría la “verdadera alianza obrero-campesina”. ¿Con quien? pregunto y nos preguntamos los que tenemos compromiso de lucha antiimperialista y socialista. La respuesta estaría por venir cuando el diálogo político nacional avance en la estructura sindical y ciudadana en general.

    Y en el contexto internacional, otra vez nos felicitamos porque el contexto internacional favorece la lucha por la soberanía y por avances hacia modelos político-económicos alternativos al capitalismo neoliberal, aunque no se llamen socialistas. Pero ahí está el imperialismo rabioso pretendiendo frenar las luchas liberadoras de los pueblos utilizando su descomunal fuerza considerada por Obama como “invulnerable”. Recordemos al sindicalismo y a todos los pueblos del planeta que solo la unidad y la lucha nos harán libres. ¡Pueblos del mundo uníos..!

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