octubre 21, 2020

Caracas: Adrián Oliva, la sombra de Henrique Capriles en Bolivia

Ya no es secreto, tras los comicios que se realizaron en Venezuela, que se gesta un intento de golpe de Estado contra el presidente electo Nicolás Maduro; sin embargo, lo que muchos desconocen es que uno de los principales operadores políticos detrás de esa tarea, uno de los receptores de la encomienda de Estados Unidos de dirigir la campaña de captación de apoyos para la intentona golpista, opera desde Bolivia, es el diputado del Partido de Convergencia Nacional Adrián Oliva.

El legislador —a quien se le atribuye haber participado en los hechos del llamado ‘octubre negro’ en 2003, cuando fueron masacradas 67 personas y 470 resultaron heridas desde su papel de Viceministro del Interior, y además tiene fama de ladrón en su natal Tarija, donde robó a la sombra del gobierno de los hermanos Cossío— ahora se suma en forma activa al proceso de desestabilización en Venezuela reuniendo firmas, escribiendo cartas y realizando viajes a ese país, incluidas visitas a su Consejo Nacional Electoral (CNE). Por supuesto, sin declarar de dónde salen los fondos para esos viajes, iniciados, incluso, antes de los comicios del 14 de abril.

Según Oliva, estos gastos de viaje los asumió con recursos propios, pero no aclaró que es dinero propio de grupos terroristas, golpistas y desestabilizadores de la derecha. Hay evidencias de que las actividades de Oliva y su organización APDA son financiadas por la Agencia Central de Inteligencia, a través de las tapaderas Human Right Watch y la Human Right Foundation de Miami. El encargado de gestionar estos honorarios fue el boliviano Hugo Achá, prófugo en Estados Unidos por el llamado caso terrorismo abierto en Bolivia, pues fue Achá uno de los principales financistas de la célula terrorista de Eduardo Rózsa, según la investigación del Ministerio Público Boliviano.

De acuerdo con la investigación que realizó la Fiscalía Boliviana, Achá fue el encargado de gestionar los apoyos financieros para ese plan a través de la Fundación Unoamérica, del venezolano Alejandro Peña Esclusa (preso por terrorismo en Caracas), Director de la Secta Fascista Tradición, Familia y Propiedad, en la que militó como cabeza rapada durante su juventud Henrique Capriles. Muy pronto se consignarán pruebas que involucran a Adrián Oliva como operador de estos financiamientos para que este delincuente disfrazado de legislador sea imputado en el caso terrorismo.

Oliva es además Responsable Internacional del Comando Capriles, donde asiste a la diputada venezolana María Corina Machado, a quien acompañó personalmente el 8 de abril a la sede del CNE para presentar una carta de interpelación en la que exigían el respeto de los resultados electorales. Éste era el preámbulo del proceso de desestabilización y plan golpista que se inició el propio 14/4, en el que a Oliva corresponde a buscar apoyo de toda la derecha internacional para derrocar a Nicolás Maduro y posicionar a Henrique Capriles por la vía del golpe de Estado, aplicando así la fórmula en Honduras contra Manuel Zelaya, en la que Unoamérica, encabezado por Peña Esclusa y Oliva, condecorados por el golpista y asesino Roberto Micheletti, se encargó del Plan Internacional en favor del golpe.

Al largo prontuario subversivo de Oliva se suma el trabajo sucio contra Hugo Chávez en octubre de 2012, cuando medios de prensa alternativos denunciaron un plan del boliviano con Capriles (ver artículo Dios los cría y el diablo…Henrique Capriles- Adrián Oliva) en el que el propio Oliva y sus colegas del parlamento debían presentarse en Caracas para denunciar fraude el 7 de octubre de 2012, pero la paliza que propinó Chávez a Capriles frustró ese intento desestabilizador. El programado viaje mercenario de Oliva a Caracas quedó al descubierto y éste lo suspendió, aunque se comprometió, ante el propio Capriles y María Corina Machado, a apoyar desde La Paz con masivas manifestaciones, marchas y denuncias de fraude. Sin embargo, no contó con la capacidad de movilización y se quedó sin utilizar la numerosa propaganda, el material pro Capriles y denuncias de fraude que le fueron enviados desde Caracas. No obstante, cobró su plata e hizo falsos informes sobre las actividades que habría organizado en Bolivia. Una vez más quedó demostrado que Adrián Oliva no mueve ni a su familia en Bolivia y no pasa de ser un pobrete personaje gris en su país, cuya triste figura y escasa inteligencia (pero excelente dote de mercenario) es inflada por los gringos y la CIA en foros internacionales.

Dados estos antecedentes, no sería desacertado que la Asamblea Plurinacional Boliviana instruyera una investigación ante su Comisión de Ética sobre los vínculos y financiamientos que recibe Adrián Oliva y APDA de organizaciones de ultraderecha y terroristas, y sobre su participación como operador de los financiamientos a células terroristas en Bolivia, donde Oliva participó a la par del prófugo Hugo Achá. Sobre todo, hay que desenmascarar a este triste personaje y vendepatria, antes de que aplique en las elecciones bolivianas de 2014, como ya se lo propone el imperio y Oliva, la receta golpista y terrorista que aplicaron en Honduras y ahora intentan en Venezuela.

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