octubre 24, 2020

La inaceptable intromisión de un actor de cine

El actor de cine estadounidense Sean Penn se pasó de la raya. Pedir al Congreso de su país gestionar para que la competencia internacional Dakar no pase por Bolivia el próximo año, si su amigo Jacob Ostreicher no es puesto en libertad definitiva por la justicia boliviana, es algo inaceptable y censurable.

Y mucho más reprochable es la actitud del actor de cine cuando sabe que la causa judicial que enfrenta su compatriota no es competencia del Órgano Ejecutivo ni ha sido digitada por esa instancia estatal, sino que es de absoluta responsabilidad jurisdiccional del Órgano judicial, tal como de manera clara y contundente ha sido señalada por el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, en la mañana del viernes 24.

La presunta solidaridad de Sean Penn con Ostreicher, hoy con arresto domiciliario, llama cada día más la atención pues esta causa judicial ha servido para que un congresista estadounidense presente un proyecto de Ley, que lleva el nombre del segundo, para prohibir el ingreso de extranjeros a Estados Unidos que estén acusados de la violación de derechos humanos. Esta propuesta surge del sector más ultraderechista de EE.UU. que se esfuerza por acusar a los gobiernos de izquierda y progresistas de América Latina de violar derechos humanos.

Es decir, las declaraciones del actor y su amigo enjuiciado, quien ha entregado dos cartas solicitando una entrevista con el presidente Evo Morales en medio de un despliegue mediático, no solo que son chantajistas sino manifestaciones contundentes de presiones políticas injerencistas que han merecido un categórico rechazo de parte de un Estado y un gobierno que han recuperado la Patria para los bolivianos.

Lo que corresponde es que el estadounidense de origen judío presente sus denuncias de que sigue siendo víctima de una red de extorsión ante el Ministerio Público y que aporte pruebas de descargo, al mismo tiempo, del origen de los 20 millones de dólares que entregó a una ciudadana colombiana con nexos con narcotraficantes brasileños.

Bolivia ha recuperado su soberanía. No hay potencia mundial que cambie la dirección de esa voluntad política de rechazar toda forma de injerencia. Ese es un eje de la política boliviana que los dos ciudadanos estadounidenses al parecer la desconocen y que en el caso particular del actor Sean Penn lo ha llevado a cometer un acto irrespetuoso y colonial por muy pose de progresista que busca mostrar.

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