octubre 27, 2020

Ahora todos por Nelson Mandela

por: Gastón Núñez

“Nelson Mandela sigue en estado crítico en el hospital. Los médicos hacen todo lo posible para garantizarle bienestar…”, Así manifiestan al mundo los mas cercanos al líder sudafricano que lucha por su vida.
Hoy me toca evocar a la figura más grandiosa en la lucha contra el racismo y el apartheid en el mundo. Seguramente a Nelson Mandela le toca ahora luchar y resistir frente a los avatares de su enfermedad. La preocupación cada vez se hace sentir en los seguidores de Mandela que se preparaban para lo peor, sabiendo que, hospitalizado desde hace 17 días y con casi 95 años de edad, se encuentra entre la vida y la muerte.

Su familia ha pedido a sus más afines a que “se respete la intimidad de la familia y que a “Madiba”, como también se lo llamaba, se le permita enfrentar el momento de su muerte en paz. Dijeron que es un momento especial y sagrado para todos y esperan que el mundo de un paso atrás y “nos permita estar solos con nuestro padre”, dijera uno de sus hijos.

Mandela, icono de la lucha contra el apartheid y primer presidente negro de Sudáfrica, en 1994, cumplirá 95 años el próximo18 de julio. Ingreso al hospital como cuatro veces desde diciembre, la mayoría de ellas por infecciones pulmonares que sufre desde hace años.

En Soweto, la famosa localidad cercana a Johannesburgo, donde vivía Mandela antes de ser encarcelado, la vida seguía su curso y los habitantes parecían resignados a perder a su héroe.

Trayectoria del líder sudafricano

Nelson Mandela nació el 18 de julio de 1918 en Qunu, un poblado de unos 300 habitantes cercano a Umtata en el Transkei. A los cinco años pastoreaba ovejas y becerros. Fue uno de los 15 hijos de Henry Mgadla Mandela, consejero principal del Jefe Supremo de Thembuland, quien a la muerte de su padre se convirtió en tutor de Mandela.

Cursó estudios en el Colegio Universitario de Fort Hare para obtener su título de Bachiller en Artes y donde entra en contacto con la política y conoce a Oliver Tambo. Ambos tomaron parte en una huelga estudiantil en 1940 que supuso su expulsión del centro. Después conoce a Walter Sisulu, quien le proporcionó un trabajo en un despacho jurídico.

En 1944, junto a Sisulu, Tambo y Anton Lembede, fundan la rama juvenil del Congreso Nacional Africano (ANC). Se convirtió en el secretario nacional de esta organización en 1948 y aunque en principio se oponía a colaborar con otros grupos raciales, cambió de opinión en 1952 durante el transcurso de la denominada Campaña del Desafío. Por ello propugnó la acción conjunta contra la política gubernamental del apartheid.

En marzo de 1961, con el fin de evitar su detención y una nueva inhabilitación, Mandela pasó a la clandestinidad y, junto a Sisulu, recorrió en secreto el país para organizar una huelga de tres días. En junio de 1961, los dirigentes del ANC decidieron iniciar la lucha armada y crearon el Umkhonto we Size (‘La lanza de la nación’), brazo armado del ANC, con Mandela como máximo dirigente.

En enero de 1962, abandonó Sudáfrica y acudió a la Conferencia Panafricana de Addis Abeba (Etiopía); más tarde viajó a Argelia, donde recibió entrenamiento para la lucha guerrillera, y por último a Londres, ciudad en la que se reunió con los líderes de la oposición en el exilio.

Regresó a su país en julio de ese año y fue detenido el 5 de agosto acusado de rebelión y abandono ilegal del país, por lo que fue condenado a cinco años de prisión. Mientras se encontraba en la cárcel, la policía registró el cuartel general del ANC en Rivonia. La mayor parte de los miembros dirigentes de esta organización fueron arrestados; además se confiscaron diversos documentos, entre los que estaba el diario escrito por Mandela durante su viaje por el extranjero.

Él y otros activistas fueron juzgados, en lo que se conoce como el juicio de la traición de Rivonia. Duró desde octubre de 1963 hasta junio de 1964, y llevó a cabo su propia defensa y la de los otros acusados. Fue condenado a cadena perpetua.

Durante más de 27 años fue el preso político más famoso del mundo. Pasó dieciocho años en la prisión de Robben Island, antes de ser trasladado a la de Pollsmoor (Ciudad de El Cabo) en 1982, fecha en la que se inició una campaña internacional en favor de su liberación. Durante los años que permaneció en la prisión de Robben Island, fue obligado a realizar trabajos forzados en las minas de cal de la isla.

En febrero de 1990 en el gobierno del presidente Frederik de Klerk, salió de la prisión y volvió a asumir el liderazgo del ANC y dirigió las negociaciones con el gobierno entre los difíciles años de 1990 y 1994, cuando en muchas ocasiones parecía que las negociaciones se iban a romper y que estallaría la violencia.

En 1991, el régimen sudafricano abrogó la última de las leyes que constituían la base legal del apartheid. Mandela y De Klerk compartieron en 1993 el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para establecer la democracia y la armonía racial en Sudáfrica.

En mayo de 1994, tras las primeras elecciones generales en las que todos los grupos raciales (incluidos los negros) tenían derecho al voto, Mandela se convirtió en el primer presidente de raza negra de la República de Sudáfrica.

Al asumir su cargo de presidente renunció a una tercera parte del salario y creó el Fondo Nelson Mandela para la Infancia. Tras la aprobación parlamentaria, en mayo de 1996, de la nueva Constitución sudafricana, el propio Mandela la firmó en diciembre de ese año ante miles de personas, en Johannesburgo, poniendo así fin al periodo de transición democrática iniciado con su salida de la cárcel en 1990 y significando también la desaparición del gobierno de coalición formado por el ANC y el Partido Nacional de Frederik Willem de Klerk.

Mandela se convirtió definitivamente, en 1997, en un líder indiscutible de las relaciones internacionales africanas, mediando en varios conflictos, como en el de Zaire (actual República Democrática del Congo), que en la primera mitad de ese año acabó por suponer el fin del régimen de Mobutu Sese Seko.

Prisionero durante 27 años en penosas condiciones, el gobierno de Sudáfrica rechazó todas las peticiones de que fuera puesto en libertad. Nelson Mandela se convirtió en un símbolo de la lucha contra el apartheid dentro y fuera del país, una figura legendaria que representaba la falta de libertad de todos los negros sudafricanos.

Las elecciones de 1994 convirtieron a Mandela en el primer presidente negro de Sudáfrica; desde ese cargo puso en marcha una política de reconciliación nacional, manteniendo a De Klerk como vicepresidente, y tratando de atraer hacia la participación democrática al díscolo partido Inkhata de mayoría zulú.

Hoy, como los días aciagos de esa lucha contra el racismo y el apartheid, nos recogemos a nuestra morada para encontrar el silencio y rememorar en imágenes, las oraciones que se elevan al creador, por un hombre que rompió paradigmas de lo invencible y que desde la cárcel, desde las calles y desde su lecho es el luchador incansable por la dignidad de los pueblos del África y del mundo.


*    Gastón Núñez, es comunicador y conductor del programa, “Memorias de Nuestra América” que se emite por radio.

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