octubre 21, 2020

“No es fácil el camino de la libertad”

El mundo entero está atento a cada señal sobre el estado de salud de uno de los líderes más significativos de la historia del siglo XX: Nelson Mandela, quien junto a Ghandi, luchó consecuente e incansablemente por la libertad, la igualdad y la paz.

Es difícil, hasta imposible, dejar de evocar y destacar la valentía, entrega, lucha incansable y consecuencia, de un hombre que sacrificó gran parte de su vida por la libertad y la igualdad entre “blancos y negros” en Sudáfrica. Sentimientos de profundo respeto y admiración emanan cuando pronunciamos su nombre: Nelson Mandela, quien se encuentra ahora frente a la única batalla ante la cual no es posible revelarse.

Resulta muy difícil imaginar lo que este noble ser pudo haber pasado durante sus 27 años de prisión, y peor aún por causas injustas. ¿Cómo pudo resistir el encierro quien amaba tanto la libertad?

Hoy en día resulta difícil creer todo lo que el apartheid significó para el pueblo sudafricano, considerado hoy en día como un “crimen de lesa humanidad”, donde las personas no tenían derechos o les eran arrebatados por nada, por el simple hecho de ser diferentes.

Líder nato desde la juventud, Mandela defendió los derechos humanos de su pueblo, sacrificando su propia vida. Esa calidad de líderes se ha extinguido de la faz de la tierra, y es por esa razón que miles o millones de personas le rinden homenaje a este hombre, ahora que las fuerzas de su cuerpo se debilitan.

Sus escritos de la cárcel, dan cuenta de su inigualable espíritu. “Conversaciones conmigo mismo”, o “El largo camino hacia la libertad”, son algunos de ellos. En el primero, el presidente Barak Obama escribe el prólogo, donde reconoce que Mandela es “un símbolo de la lucha por la justicia, la igualdad y la dignidad”. Y no es porque lo diga Obama, pues Mandela es un líder que ha recibido y recibe aún el amor genuino de su pueblo, al que ha liberado de la segregación y le ha devuelto la dignidad.

Entre sus variados escritos seleccioné uno referido al periodismo, como inspiración para quienes ejercitamos el periodismo, hoy en día tan venido a menos debido a la polarización política en la que se han enfrascado. El Premio Nobel de la Paz (1993) reflexiona al respecto: “Una prensa crítica, independiente y de investigación es el elemento vital de cualquier democracia. La prensa debe ser libre de la interferencia del Estado. Debe tener la capacidad económica para hacer frente a las lisonjas de los gobiernos. Debe tener la suficiente independencia de los intereses creados que ser audaz y preguntar sin miedo ni ningún trato de favor. Debe gozar de la protección de la Constitución, de manera que pueda proteger nuestros derechos como ciudadanos”.

“Los verdaderos líderes deben estar dispuestos a sacrificarlo todo por la libertad de su pueblo”.

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