octubre 26, 2020

Evo y Choquehuanca: Compromiso y sacrificio por la Diplomacia de los Pueblos

por: Luís Camilo Romero

El presidente Evo Morales con el tino que le caracteriza ha reflexionado hace un par de días junto a servidores públicos, cercanos a la Cancillería a quienes les ha pedido “mayor compromiso, esfuerzo y sacrificio, para el bien del pueblo boliviano, además de erradicar la mentalidad colonial y el comportamiento señorial”.

Este llamado se acomoda a lectura visionaria que en muchas oportunidades lo había hecho el canciller aymara, David Choquehuanca, cuando mas allá de profundizar temas de descolonización apuntó a los principios que sostienen la diplomacia de los pueblos que es el “Vivir Bien”.

Evo Morales les reiteró que el gobierno es de los trabajadores y realiza mucho esfuerzo para dar más esperanzas al pueblo boliviano, a pesar de que en algunas ocasiones se presentan diferencias y errores que deben ser superados.

También aseguró que culturalmente, en base a la identidad boliviana, el país es invencible y no existirá un retroceso del proceso de cambio que encabeza su Gobierno, y remarcó que “ya no van a hacer retroceder piensen los que piensen y digan lo que digan porque al ver los resultados cuando se piensa en la patria es posible cambiar”.

Fue el momento propicio cuando el mandatario boliviano acompañó al canciller aymara en la posesión de las nuevas autoridades de la Cancillería del Estado, y dijo que su principal tarea es expresar la identidad de bolivianos y lo que se viene haciendo como país, además de informar al mundo las políticas que se implementan, en especial aquellas que tiene el propósito de reducir la extrema pobreza.

Particularmente me gustó esa frase que mostraba el jefe de estado en entender la política exterior y señaló que “ésta política de servicio externo, que entiendo, yo entiendo que es una extensión de la política interna, expresar como somos y que estamos haciendo”. La extensión paradigmáticamente ya se vino poniendo en práctica cuando las organizaciones sociales “extendieron” nuestra política desde lo que llamamos la “Diplomacia de los pueblos por la vida”.

Por ello, recordó que en Bolivia sobran las políticas que deben ser difundidas al mundo para mejorar la calidad de vida, entre esas, los programas “Más Inversión para el Agua” y “Bolivia cambia y Evo cumple”, que están siendo investigados por otros países.

Pero también lo que por esa diplomacia de los pueblos, se han conseguido logros importantes de Bolivia para el mundo, como las Resoluciones a favor de Bolivia por el Día de la Madre Tierra, El Agua como Derecho Humano, el Año Internacional de la Quinua y otros.

La “extensión” de la política labrada en estos últimos años fue una obra trabajada con clara visión de compromiso y pasión de colocar en la práctica concreta, la diplomacia de los pueblos y que tuvo como generador de esa lucha al canciller aymara, David Choquehuanca.

Choquehuanca, desde el otro lado, ve que se ha roto esa visión ortodoxa del servicio exterior, como servicio personal que se ha conocido como el “exilio dorado” o la “diplomacia del coctel” y que los embajadores de ahora, ya no se entretienen en cenas y, que si quieren trabajar, primero tendrían que conocer su país y trabajar sin pestañar por sus hermanos que viven en el exterior dramas diversos.

Los incrédulos de la política exterior tendrán que saber que con un ministro indígena, se ha logrado posesionar a diferencia de los otros gobiernos, una agenda con temáticas serias en las relaciones bilaterales y multilaterales.

Los anteriores gobiernos invisibilizaron los derechos de los pueblos indígenas, no respondieron a las demandas y necesidades reales de los pueblos indígenas de Bolivia. Jamás trabajaron para revalorizar y dignificar la hoja de coca, apoyar su promoción histórico-cultural-ancestral y fomentar la investigación e industrialización de sus propiedades benéficas.

Uno de los temas que el canciller indígena se ha propuesto es la readecuación de los tratados internacionales a la Constitución Política del Estado, y también el adecuar los tratados de inversión; otra tarea importante es ver cómo se implementan las autonomías en torno a las relaciones exteriores y hacer conocer, difundir ampliamente la diplomacia de los pueblos, diplomacia de la Vida.

Recordando el solsticio de verano (21 de diciembre de 2012) el canciller, nos remarcó que oportunidad pone en sintonía con el “fin” del calendario maya, cuyo anuncio llegó acompañado con el “fin del mundo” y fue parte de los festejos para celebrar el fin del capitalismo y el comienzo de la “cultura de la vida”.

El canciller Choquehuanca precisó que ese histórico 21 de diciembre de 2012 se cerraba un ciclo tipificado como la “noche oscura” y dentro de la simbología a la que hace alusión el canciller es poner fin al egoísmo, a la división.

Y finalmente algo muy delicado, frente a los intentos de conspiración de parte de algunos “afanados por el poder”, su respuesta ha sido muy cauta y no ha dado cuerda a lo que algunos trataron de enfrentarlo con el “entorno” de Evo Morales.

Con Choquehuanca y su permanencia en el gobierno, sabremos que estará garantizado uno de los pocos factores de cohesión que le queda al gobierno de Morales, que es su propia presencia como guía espiritual de Evo y luz para las organizaciones sociales.


*    Luís Camilo Romero, es comunicador boliviano para América Latina y el Caribe.

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