octubre 24, 2020

Independencia sindical y apoliticismo

El presidente Evo Morales ha expresado, el jueves pasado, que los conceptos de “independencia sindical” y de “apolítico” que frecuentemente son empleados por dirigentes de varios sindicatos, en el primer caso, o en segmentos de las Fuerzas Armadas, en el segundo, conduce a errores políticos que terminan siendo favorables a la dominación imperial.

El concepto “independencia sindical” o “independencia de clase” no es un concepto general-abstracto, sino histórico-concreto. Su validez o no depende del momento histórico. Esto quiere decir que los trabajadores, a través de sus organizaciones, deben mantener el principio de separación con aquellos gobiernos y aquel Estado que expresa intereses estratégicos distintos a los suyos.

Pero, la posición de los trabajadores debe ser distinta con un gobierno y un Estado indígena-campesino-popular como el que tenemos ahora en Bolivia. Eso implica asumir otro tipo de política. Los sindicatos deben mantener niveles de autonomía relativa frente al gobierno, para mantener su capacidad de auto-organización y de crítica, pero al mismo tiempo tienen la obligación de ser generadores de propuestas que coadyuven a la consolidación del cambio y asumir un compromiso de defender el proceso ante los enemigos internos y externos que acechan, así como deponer sus intereses particulares.

Los trabajadores, a través de la COB y los sindicatos, deben perder el “pánico histórico” de formar parte de un nuevo bloque en el poder que, a diferencia del pasado, pretende avanzar en una perspectiva distinta a la dictada por los intereses del capital.

Los sindicatos y el gobierno deben construir una relación de correspondencia armoniosa. Este es un gobierno de los movimientos sociales y es un Estado Plurinacional que se está construyendo a imagen y semejanza de las clases subalternas ahora elevadas a la categoría de bloque dominante. Para profundizar eso y cerrar el paso a los enemigos de los trabajadores y de la patria, la COB debe darle su sello de clase al proceso. Eso significa, hacer propuestas y asumir responsabilidades.

En cuanto a la reflexión formulada a los militares, a propósito de lo “apolítico”, quizá sea igualmente válido para otros sectores de la sociedad. No hay neutralidad ni imparcialidad. Todos, absolutamente todos, tomamos partido por tal o cual posición, ya sea abiertamente o de manera “camuflada”. Lo hacemos en las elecciones y en toda la cotidianidad.

No es malo tomar posición. Los que la ocultan son mucho más peligrosos que los que la admiten y luchan por ella. Necesitamos, por volver a lo dicho por el Presidente, unas FFAA patriotas y antiimperialistas que cierren cualquier posibilidad de volver al pasado y se coloquen a lado de su pueblo en la defensa de la soberanía nacional.

Una de las expresiones de esa toma de posición es internalizar y profundizar la nueva doctrina militar de las FFAA, boliviana y latinoamericanista.

Bolivia y América Latina viven un momento extraordinario, en medio del acecho fascistoide del imperio. Es hora de tomar posición.

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