noviembre 26, 2020

Transformaciones del Estado

Aunque es difícil concluir sobre cuál era la lectura-teórica de Marx sobre el Estado, las diversas interpretaciones posteriores han llegado a ciertos puntos en común que permiten establecer una lectura crítica sobre el Estado, tal es la posición que puede tener un italiano como Norberto Bobbio, o un boliviano como René Zavaleta Mercado.
Susan Strange, en su libro La retirada del Estado, da cuenta de que las transformaciones contemporáneas del Estado hacen imposible hacer uso del término “estado” para calificar a las diferentes condiciones que se desarrollan en la realidad actual. Dicho de otra manera, que el Estado westfaliano que nació hace más de 300 años, no es el mismo, hoy.

Ya sea por la impronta de realidades complejas como la globalización, las transformaciones de la soberanía, o las nuevas condiciones de estatalidad emergentes de los procesos constituyentes y las nuevas Constituciones, consideramos que es muy difícil hoy negar que haya una serie de transformaciones de lo que se considera Estado, tanto en el mundo como en América latina.

El Estado no es una condición petrificada como su etimología lo pretende, sino que el mismo se encuentra en movimiento.

Esta afirmación, que hay una amplia transformación del Estado y que Estado supone movimiento, precisa por lo menos estar de acuerdo en dos condiciones:

La primera, que lo que se conoce como Estado moderno, no es un modelo arquetípico (no es un modelo original) que pueda ser reconocido y aplicado en todo el planeta, o que en todo caso lo sea bajo la condición de que dicho modelo arquetípico sea mutilado, corregido, tergiversado, reducido e incluso después de todo ello, sea excepcional.

Segunda condición, que aquello que denominamos como Estado, necesite, precise una formulación propia, es decir una base material propia en cada caso de experiencia que se busque analizar. En este sentido se debe proceder al estudio de cada Estado como situación concreta. Una teoría del Estado no sería otra cosa que la revisión crítica de la producción de estatalidad concreta en cada caso, es decir en cada país.

Por ello se puede afirmar que no es la misma producción de estatalidad la que pudo darse en Chile, en México o en España.

En la Introducción a la crítica de la Economía Política de 1857, Marx señala claramente, como dando un prefacio para una reflexión política más profunda, que, y cito literalmente a Marx: “(…) mis investigaciones me llevaron a la conclusión de que tanto las relaciones jurídicas como las formas de Estado no pueden comprenderse por sí mismas ni por la llamada evolución general del espíritu humano, sino que, por el contrario, tienen sus raíces en las condiciones materiales de la vida (…)” (Marx, 2008: 96).

Aunque es difícil concluir sobre cuál era la lectura-teórica de Marx sobre el Estado, las diversas interpretaciones posteriores han llegado a ciertos puntos en común que permiten establecer una lectura crítica sobre el Estado, tal es la posición que puede tener un italiano como Norberto Bobbio, o un boliviano como René Zavaleta Mercado.

Un acercamiento a la noción de Estado en Zavaleta Mercado.


Para René Zavaleta Mercado no hay condiciones de posibilidad de una teoría del Estado sin el trabajo de análisis crítico de la construcción y la producción de estatalidad, y esto debe comprenderse: el Estado para ser tal debe crear estatalidad.

En este sentido, una teoría del Estado debe responder a la factualidad (al hecho) concreta de cada Estado y a la factualidad concreta de esta creación de estatalidad.

Como señala Zavaleta: “El requisito del Estado es la producción de materia estatal o sea de su sustancia social en la medida en que ella produce resultados de poder” (Zavaleta, 2009: 327).

En este sentido el Estado es una agregación histórica, es una producción relacional, es decir, una producción que supone una serie de actores que en sus relaciones crean la sustancia y materia estatal.

El Estado entonces, para Zavaleta Mercado, expresa la unidad jurídica, ideológica y síntesis histórica de la sociedad desde las clases dominantes, es decir el Estado se produce históricamente desde las clases dominantes.

Como señala Zavaleta: “El Estado es el aparato de una clase o de un bloque de poder para dominar a otro, aunque sea de un modo diferido. En realidad, la forma instrumental es una reminiscencia de los momentos primarios del poder. En todo caso, hasta obtener la despersonalización del Estado, que no ocurre sino con la autonomía relativa, habrá de pasar un buen trecho” (Zavaleta, 2009:331)

Pero si el Estado es sólo aquello que se produce desde las clases dominantes, el Estado sería una formación aparente y no una síntesis de la sociedad.

En palabras de Zavaleta, “(…) una formación aparente de la sociedad no coincide jamás con lo que la sociedad es: la explotación está enmascarada como igualdad; las clases colectivas como individuos, la represión como ideología; el valor se presenta como precio, la base económica como superestructura y la plusvalía como ganancia. Todo está travestido y disfrazado (…)” (Zavaleta, 2009: 106).

En este sentido, el Estado aparente sería aquel estado inorgánico en relación con gran parte de su sociedad. Parece que sería un error, para Zavaleta, explicar a una sociedad desde la síntesis del Estado, en este sentido todo Estado correspondería en una buena parte a estas formaciones aparentes.

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