noviembre 29, 2020

La filosofía no ha muerto: refutaciones y elogios a Hawking, Heidegger y Einstein

por: Christhian V. Lizarazú G.

Desde que Nietzsche sentenciase la muerte de Dios desde una perspectiva filosófica; se ha intentado asesinar distintos tipos de entes del mundo con el afán paradójico de abrir los ojos del hombre hacia el conocimiento de lo existente. Así se han intentado distintos tipos de asesinatos metafóricos; desde el más sospechoso de Foucault -el hombre ha muerto-, hasta sentencias de desahucio y muerte como las de Heidegger -la ciencia no piensa- y Stephen Hawking -la filosofía ha muerto-, que parecerían crímenes perfectos. Pero no hay que dejarse impresionar a la primera por éste tipo de sentencias -aunque vengan de grandes pensadores-, ya que como el mismo Heidegger diría: “quien tiene grandes pensamientos suele cometer grandes errores”. Por ello hay que analizar esas sentencias para develar si son precisas y coherentes, hay que realizar una crítica de lenguaje sobre las palabras que las forman. Así pensaremos por nosotros mismos y cuestionaremos a los grandes; ya que para ser grande hay que medirse con los grandes. Además nos diferenciaremos de ellos sin copiarlos, ya que hay una sutil diferencia entre aspirar a tener grandes pensamientos, y pensar en grande.

Señor Hawking: ¿por qué dice usted que la filosofía ha muerto?

Hace algunos años el físico teórico y divulgador científico Stephen Hawking sentenció en su libro “El Gran Diseño: la filosofía ha muerto”. Y menciona que ya no se puede esperar nada de ella porque entre otras cuestiones, no está al tanto de los últimos avances científicos y sus implicaciones. Esto es cierto en parte, ya que una gran cantidad de filósofos -estudiantes, graduados o profesores- se concentran en estudiar la historia de la filosofía sin más, o se concentran en buscar la quintaesencia de la política y la sociología, campos del saber y la praxis sin duda importantes pero que no requieren habilidades extraordinarias de pensamiento. Ahora, por otro lado, sentenciar la muerte de la filosofía implica que no se filosofa bien, porque en primer lugar se asume que una parte de la filosofía es toda la filosofía. Así, incluso en el supuesto de que Hawking estaría totalmente en lo cierto con su sentencia; la misma, en el contexto en que se la dice, involucraría sólo una teoría del conocimiento, y por ello estaría coja, ya que nos preguntaríamos todavía por la estética y la ética vinculada a dicha teoría, y también la pregunta por el hombre persistiría. Lo que me lleva a imaginar que Hawking dice que la filosofía ha muerto porque cree que una parte de la filosofía es toda la filosofía; en resumen porque filosofa mal.

Señor Heidegger: ¿qué quiere decir usted cuando sentencia que la ciencia no piensa?

Muchos años antes de que Hawking diera su sentencia metafórica; Martin Heidegger sentenció en su libro “¿Qué significa pensar?: la ciencia no piensa”. Y menciona entre otras cosas; que la ciencia no es la que piensa, pero que acepta que los científicos se rompen la cabeza. La ciencia no piensa porque los filósofos son los pensadores y se llaman así porque propiamente el pensamiento tiene su escenario en la filosofía. Esto es también cierto en parte; la ciencia no piensa al igual que la filosofía no lo hace, son los pensadores los que piensan, son los pensadores los que hacen ciencia y filosofía, es por ello que hay por ejemplo científicos que son pensadores mucho más profundos que incontables filósofos, y en consecuencia nos enseñan más. Por otro lado, si la sentencia de Heidegger está vinculada a la ética y al uso de la técnica, entonces es aceptable, pero si está vinculada a la gnoseología y al entendimiento de ¿qué es lo que es la ciencia?, entonces su sentencia proviene de intentar tener un gran pensamiento y cometer un error, o en no formular bien su sentencia para un juego de lenguaje -Wittgenstein- más amplio y complejo. La frase de Heidegger es hermética; algo común en él al intentar ser el pastor de un lenguaje que no se comporta como una oveja, y por ser una frase hermética en relación a los conceptos que maneja, no representa bien lo que de pronto quiso argumentar. Lo que me lleva a imaginar que Heidegger dice que la ciencia no piensa porque la construcción lingüística de su frase constriñe el pensamiento que hay en ella; en resumen porque piensa mal.

El Señor Einstein pregunta: ¿pero cuál es la filosofía detrás de esas sentencias?

Una figura icónica del pensamiento que hizo ley a su mito, es la de Albert Einstein, un hombre que se convirtió en un modelo arquetípico del genio, en parte porque era un pensador que amalgamó las cualidades del científico y del filósofo. Y cómo el mismo Einstein dijo de sí: “lo que importa de un hombre como yo, es cómo piensa y qué piensa”; así es que debemos seguir la senda inquisitiva que le indicó a otro eminente científico -nobel de física-: Werner Heisenberg. Éste relata que en una ocasión cuando dictó una conferencia sobre mecánica cuántica, Einstein estaba entre el público, y que luego de la disertación lo invitó a conversar a su casa, estando ahí, Einstein le cuestionó por el fundamento filosófico de la nueva mecánica cuántica, a lo que Heisenberg replicó que se había limitado a emplear la clase de filosofía en la que el propio Einstein había basado su teoría especial de la relatividad, a lo que a su vez Einstein repuso: “puede que en algún momento haya utilizado esa filosofía y que incluso haya escrito sobre ella, pero no deja de ser un absurdo”. Podemos aplicar similar cuestionamiento y refutación a las sentencias de Hawking y de Heidegger, porque lo que interesa al gran filósofo y científico, no es ser un sacerdote dogmático de una filosofía o de un repentino gran pensamiento, lo que lo caracteriza es la fidelidad al pensamiento, a la actividad vital del pensar y del descubrir.

Y como la curiosidad nos lleva al placer de descubrir, seguramente preguntaríamos junto con Einstein, ¿cuál será la filosofía que hay detrás de sentencias como las de Hawking y Heidegger?, de pronto podemos contestar que detrás de la Hawking, hay un ímpetu utilitarista escondido detrás de su positivismo, y que a pesar de existir elementos extraordinarios en su pensamiento referentes a la naturaleza de la realidad, estos aún separan el mundo platónico de las ideas y las matemáticas perfectas; del mundo terrenal de pasiones e instintos que habita en el interior del hombre. Por otro lado en lo que respecta a Heidegger, en su búsqueda por una respuesta por la pregunta del ser, hay un ímpetu intuicionista que está muy ansioso por descubrir, pero que se adelanta constantemente creando, y lo que crea son palabras, para luego paradójicamente desmembrarlas. Hay una filosofía del lenguaje que aún no se reconoce a sí misma como posibilidad e imposibilidad.

Ambas sentencias no son precisas, y por lo tanto son incompletas; como también su contenido filosófico, y no podría ser de otro modo, ya que según el célebre teorema de incompletitud de Kurt Godel, ni siquiera una formulación de matemática pura lo es. Por lo tanto, la tarea del pensamiento y de la filosofía, es continuar avanzando en la búsqueda de soluciones a problemas, ayudarnos a alcanzar grados de certeza mayores sobre el saber, sobre la realidad. Servirnos para formular posturas éticas y morales ante la existencia humana, contemplar la belleza mediante el placer de descubrir. En fin, aspirar como dicen los físicos teóricos, a una teoría del todo que lo explique todo, teniendo en cuenta desde la postura del filósofo que podría no ser posible, o si fuese posible, de pronto descubriríamos que ese todo era una parte extraordinaria de algo aún más grande y maravilloso. ¡Entonces sería hora de volver a filosofar, y así ad infinitum, porque la Filosofía no ha muerto!

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