noviembre 23, 2020

Antología Bolivia

Para titular esta antología literaria elegí un verso del poeta Raúl Otero Reiche: “Tu voz habla en el viento”, porque creo resume el objetivo de la misma: que las voces de los escritores vayan por la tierra anunciando nuestra patria. Dividí en tres partes la muestra: Poesía, en la que incluyo a poetas extranjeros y bolivianos; Cuento, solamente extranjeros porque son muchos los autores nacionales y las narraciones en las que el país está presente de manera explícita y, por último, Artículos y/o ensayos en la que también incluyo a bolivianos y a extranjeros hablando de Bolivia de una manera especial, diferente de lo cotidiano. En este libro incluimos a cincuenta y cinco autores: treinta y nueve poetas, cinco cuentistas y once articulistas y/o ensayistas; del total veinte pertenecen a extranjeros, entre ellos a tres premios Nobel de literatura, a saber: Miguel Ángel Asturias, Pablo Neruda y Mario Vargas Llosa. Creo que, pocas, veces, tantos escritores reconocidos han escrito sobre un país. Algo mágico y maravilloso debe tener el nuestro que ha fascinado y fascina a tanto buen escritor.

Los seres humanos tenemos un profundo sentimiento de pertenencia a un lugar, de poseer un origen, y ese sentimiento se expresa de muchas maneras, en los escritores se expresa a través de las palabras. Llega un día en el que los poetas deciden cantarle a su patria, escribirle a su país, poetizar su nación. Ese día el poeta mira dentro de él y dice lo que ve, esa es la patria, el país y la nación que luego describe, con amor, con odio, con pasión, con sufrimiento, pero nunca con indiferencia; porque no podemos ser indiferentes ante algo que somos nosotros mismos. Los ejemplos son muchos y van desde los poetas consagrados hasta aquellos que simplemente lo hacen para homenajear a su patria en un día cívico, desde una escuelita de provincia, sin mayor esperanza que el reconocimiento de los niños o de los vecinos.

La literatura crea un imaginario colectivo, consolida la identidad nacional y nos brinda una ficción vital para creer en lo nuestro. Sin embargo existe una historia oficial, impuesta para ciertos intereses hegemónicos y es contra la historia oficial que algunos poetas escribimos nuestros poemas a la patria, al país, a la nación, revelando sus secretos, provocando la urgencia subversiva del verso que libera de las ataduras cívicas y de lo que se considera políticamente correcto. La memoria idea de los poetas abre una ventana desde nuestro propio interior y desde allí nos miramos a nosotros y al país.

En poesía están Eliodoro Aillón Terán, Oscar Alfaro, René Antezana Juárez, Marcelo Arduz Ruiz, Miguel Ángel Asturias, Yolanda Bedregal, Héctor Borda Leaño, Ricardo José Bustamante, Octavio Campero Echazú, Jorge Campero, Homero Carvalho, Ruber Carvalho, Matilde Casazola, Oscar Cerruto, Gamaliel Churata, Rubén Darío. Roberto Echazú Navajas, Elvira Espejo Ayca, María Virginia Estenssoro, Allen Ginsberg, Alberto Guerra Gutiérrez, Nicolás Guillén, Alfonso Gumucio Dagrón, Oscar Gutiérrez, Jorge Mansilla Torres, Eduardo Mitre, Pablo Neruda, William Ospina, Raúl Otero Reiche, Humberto Quino, Jaime Sáenz, Manuel Scorza, Pedro Shimose, Jorge Suárez, Gigia Talarico, Franz Tamayo, Jesús Urzagasti, Gonzalo Vásquez Méndez y Julio de la Vega.

De la ficción y la realidad

Algunos de los grandes escritores del mundo también se han ocupado de Bolivia en su cuentos o en sus ensayos, aunque sea como una referencia geográfica como en el caso de Julio Verne, en su novela Un capitán de quince años, que ahora sirve de alegato en la demanda presentada por el Estado Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Algunos escritores visitaron nuestro país, como los franceses Alcide D’orbigny y Henry Michaux, el sueco Erland Von Nordeskiold, el guatemalteco Augusto Monterroso, vivieron en Bolivia, así como el dominicano Juan Bosch; los uruguayos Juan Carlos Onetti y Eduardo Galeano que se define a sí mismo como un “sentipensante” y que ha dedicado varios textos a Bolivia; los peruanos José María Arguedas, Mario Vargas Llosa, Manuel Scorza y Gamaliel Churata que vivió muchos años en Potosí, muy recordado por su obra poética recogida en El pez de oro. El norteamericano Paul Theroux, los argentinos Ciro Torres, Rodolfo Kusch, Enrique Molina y el Che Guevara, entre otros.

Por su parte James Joyce en el capítulo 3 de Ulises, publicada en 1922, un marinero recién llegado a Dublín da cuenta de sus extraordinarias aventuras por los mares del mundo. Cuenta que ha visto cosas maravillosas y raras por lugares remotos como el Mar Rojo, el Mar Negro, los Dardanelos y, también, por toda América; pero que las cosas más extraña de todas ellas las vio en un país de nombre también extraño, un país de salvajes llamado Bolivia.

Cuentos: Mario Benedetti, Juan Bosch, Jorge Guzmán, Augusto Monterroso y Luis Sepúlveda. Artículos y Ensayos: José María Arguedas, Adolfo Cáceres Romero, Lupe Cajías, Pablo Cingolani, Vicente Huidobro, Gonzalo Mendieta Romero, Carlos D. Mesa Gisbert, Keith Richards, Ramón Rocha Monroy, Miguel Sánchez-Ostiz y Mario Vargas Llosa

Hace un par de años, el escritor Ramón Rocha Monroy escribió un artículo titulado ¿De quién es el país? en el que proponía que así como había países que eran la expresión de sus escritores, Nicaragua es el país de Rubén Darío, Borges es de la Argentina y García Márquez es de Colombia, en Bolivia eso no se daba con ningún escritor o intelectual. “Admitamos, pues, que no hay artista ni literato que sirva para identificarnos”, afirma el autor de la novela Potosí 1600 dejando entrever que se debe a nuestra actitud mezquina y, luego, concluye que, en la actualidad, nuestra “epopeya colectiva tiene un héroe. Un héroe que no nació en pañales de seda ni en clínica privada, sino en una choza de un ayllu de un cantón de una provincia perdida”, Rocha Monroy no dice su nombre porque asume que sabemos quién es: Evo Morales.

Erich Fisbach, literato francés y experto en literatura latinoamericana dice sobre esta antología que “Los textos reunidos en este libro por Homero Carvalho, de treinta y nueve poetas, cinco cuentistas y once ensayistas son otras tantas facetas de un país en el que cohabitan múltiples culturas, lenguas, paisajes que moldearon una particular idiosincrasia, un compromiso con la patria, la tierra de los antepasados. Los Andes, el Illimani, el Titicaca, el altiplano, los ríos amazónicos, el Ñancahuazú, Calama, Villa Montes, Catavi, Teoponte, Huanuni, el Chaco y muchos otros nombres van construyendo una geografía a la vez mítica e íntima, cuna de un pueblo sufrido, valiente y generoso. Los textos seleccionados por Carvalho para esta antología por su diversidad formal, por el origen de los autores, forman una imagen caleidoscópica de Bolivia, una mirada multifacética sin concesiones, sin ocultaciones, que resalta un profundo amor por esta tierra y por su pueblo: el minero, el soldadito boliviano, la mujer india… Autor profundamente comprometido con su país, con su patria y con la literatura, Homero Carvalho supo reunir textos disímiles que son verdaderos cuadros de una exposición que reflejan la diversidad del país, diversidad que constituye su riqueza y su unidad”.

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