noviembre 24, 2020

Primera batalla, pero la guerra continúa

por: Rafael Artigas

Todo está grabado en la memoria… Es la primera frase que da inicio una bellísima canción del argentino León Gieco, y efectivamente, nada está por fuera de la memoria, y es que no recordar lo que hemos vivido es no permitir que se construya la historia, sobretodo de quienes resistieron en las luchas sociales y los que conculcaron los derechos de los más débiles, todo ello, da lugar a la impunidad y la impunidad es premio al delito.

La llamada Guerra del Gas de octubre de 2003, nos retrata uno de los capítulos más nefastos de violación a los derechos humanos de inicio de siglo para Bolivia, cuyo resultado por lo que representó el número de víctimas y sus familiares, expresa al mundo que situaciones como éstas, no deben volver a repetirse en nuestro país.

Recientemente un juez federal de Florida, en EE.UU., determinó que los nueve demandantes por presuntas violaciones a los derechos humanos, puedan seguir con sus reclamos en el país del norte, amparados por la Ley de Protección a las Víctimas de la Tortura, en contra de Gonzalo Sánchez de Lozada y su ex ministro de Defensa, Carlos “Zorro” Sánchez Berzaín.

Por parte de las víctimas de la Masacre de octubre de 2003, su abogado, recibió esta información con cautela, sin embargo reconoció que con esa decisión judicial, ganaron una batalla contra ambos prófugos de la justicia boliviana, que ya es un paso importante, pero también reconocen que la guerra continúa.

La naturaleza de la acción civil presentada contra Goni y el Zorro en EE.UU. es el resarcimiento a las víctimas de la masacre, pero de acuerdo a los abogados, lo que en realidad se busca a través de este juicio es sentar precedente, porque ellos son los culpables de esa masacre y que, si la extradición de ellos se entrampa, esta acción civil es una alternativa, será como una palanca para viabilizar el proceso de extradición.

La naturaleza de la acción civil, tal como los abogados enfatizaron, busca la reparación de daños, es decir, una indemnización y en EE.UU. se dieron casos donde los acusados fueron obligados a pagar cifras millonarias a sus víctimas, pero el abogado de las víctimas, Rogelio Mayta, aseguró que Sánchez de Lozada ya tiene oculto todos sus bienes.

En 2007 el equipo de abogados de las víctimas presentó en EE.UU. la primera acción civil, como una alternativa a la acción penal contra ambos acusados. Esta acción fue impulsada desde septiembre de 2007, fue enfrentada por una serie de recursos férreos presentados por ambos acusados, hasta que en 2011 prácticamente la denuncia fue defenestrada en EE.UU.

El pasado año se presentó una nueva demanda reformulando la primera planteada y la misma por la que los acusados, -Goni y el Zorro- volvieron a interponer un sinfín de recursos procurando que esta nueva acción sea desestimada, alegaron que los únicos responsables de los hechos de octubre de 2003 eran los militares y que además no se podía juzgar en EE.UU. sucesos que pasaron en Bolivia, y que finalmente el Estado boliviano ya había dado una compensación económica a las víctimas a título de ayuda humanitaria.

Esos los hechos y sus antecedentes de un suceso que ya lleva 11 años y la marcha, aun sea lenta en el proceso judicial, nos da señales de esperanza para que la justicia llegue a los familiares de las víctimas, una gran parte alteños, de familias de migrantes que hasta ahora, vienen a la ciudad a sufrir el desprecio colonial heredado por siglos de abuso.

En este recuento no podemos olvidar la tarea meticulosa con carga sensacionalista de los grandes medios privados de comunicación que, al igual que ahora, desinformaban con total alevosía y saña, que ocultaban la realidad para manipular el discurso de Sánchez de Lozada cuando éste decía que “no iba a renunciar”, mientras los muertos aumentaban en la ciudad de El Alto.

Pero así como se apuntan a quienes fueron sirvientes del gonismo que traicionó los intereses de la patria, hubieron personas de primera línea que, como Ana María Romero de Campero, y los que silenciosamente colaboraron a formar la trinchera y arriesgaron el pellejo como fueron los guerreros y guerreras de El Alto, resistieron a las balas asesinas de soldados desmotivados y de la jerarquía castrense que está pagando factura.

Esperanzados una vez más recogemos el sentimiento de los centenares de familiares de las víctimas, pero aún más del sentimiento boliviano que aguarda pacientemente, que se haga justicia y se acabe con ésa impunidad al delito con la que se pretendía dilatar el sistema judicial norteamericano respecto a la demanda de extradición de Sánchez de Lozada y sus ministros.

Que ese octubre glorioso en la memoria del pueblo, perviva en mayo como en enero, porque octubre dio apertura a la democracia, porque en octubre recordamos a la mujer boliviana y porque siga siendo el octubre para que con alteños y alteñas, celebremos en señal de unidad, cómo se debe construir la dignidad a mano y sin permiso.


*    Rafael Artigas, es comunicador e investigador orureño.

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