diciembre 3, 2020

De huevadas y Ajayus

La moral burguesa siempre va de la mano con el capitalismo; ambos se condicionan mutuamente, sobre la base de esta afirmación podemos decir que el reordenamiento de la forma capitalista de producción, llamada también “flexibilidad laboral” ha reordenado los valores liberales de un comportamiento, aunque “aparente” pero liberal al fin, que guardaba cierto respeto a ese portador de las garantías ciudadanas individuales.

El comportamiento del candidato presidenciable de la Unidad Democrática, ha desnudado esa moral burguesa de la “doble cara”; esa misma moral de quienes se presentaron para fundar el Estado Nacional de Bolivia, hablando de libertad y patria, cuando hacía nada más que horas eran los representantes del sistema colonial.

No debe extrañarnos, que un capitalista tenga una moral condicionada por sus intereses, que cuando se ven afectados, toman el cariz del capitalismo salvaje, para tornarse en peligrosa actitud extorsiva, patriarcal y violenta, convirtiéndose en dueño de vidas y haciendas.

La mentalidad de “patrón” no ha desaparecido, la Reforma Agraria de 1952, no pudo cambiar el imaginario colonial de los patrones, tal parece que forma parte de la información genética trasmitida de padres a hijos, así la descolonización, como queda demostrado, es también un proceso individual, donde los dispositivos estatales poco pueden influir.

El proceso electoral, que nos toca vivir, es el más rico en cuanto a las contradicciones históricas acumuladas en el tejido social, así aparecen en la epidermis colectiva los complejos y arquetipos de la colonialidad, que se presentan brutales, desnudos; el ropaje democrático no puede esconder el cuerpo ni la moral colonial.

Por el otro lado, aparecen las contradicciones en el seno de los pueblos originarios, estas contradicciones también son positivas, porque reflejan la lucha entre la colonialidad asumida y el re-encuentro con el ajayu ancestral.

En esa batalla, como se dice, los ajenos a las naciones originarias “no tienen vela en el entierro”. Por eso los comentarios y opiniones acerca de las medidas de control que tienen las comunidades, no tienen asidero, pues hoy están avaladas por preceptos constitucionales y los únicos que pueden debatir sus medidas son ellos; en eso consiste un Estado Plurinacional, en el respeto al otro, en el respeto a sus usos y costumbres, aunque nos ponga quisquillosos a los habitantes que presumimos de ser “modernos”.

Las “tensiones creativas” se trasladan del campo estrictamente político a la estructura medular del Estado, con todos sus componentes con todos sus desafíos. Pensar las elecciones de octubre como la simple confirmación de la mayoría revolucionaria es un error, tenemos que pensar que las elecciones son, ante todo, una escaramuza en la larga batalla de la descolonización, cuyos representantes están muy visibles, sus valores demostrados, y su pensamiento claramente expresado.

No hay duda que estamos en camino del Pachakuti, las piedras en el camino están ahí, algunas camufladas de bellas flores, pero con espinas escondidas, pero no podemos regresar, sólo resta seguir caminando.


* Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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