diciembre 1, 2020

Libertad para los 5 héroes cubanos ¡YA!

El hombre de Maisinicú

Tempranamente, en conversación con los intelectuales, el líder cubano Fidel Castro Ruz señaló que una de las metas de la Revolución sería “desarrollar el arte y la cultura, precisamente para que el arte y la cultura lleguen a ser un verdadero patrimonio del pueblo.”

En consonancia con sus palabras, los rebeldes –ahora gobierno– se precipitaron en crear prestigiosas instituciones culturales que hasta hoy perduran. Una de las más importantes, fundada el mismo año 1959, fue el Instituto Cubano de Artes e Industria Cinematográfica (ICAIC).

Antes de diez años los barbudos habían llevado el cine a cada rincón del campo y la sierra. Sentaban los cimientos del Nuevo Cine Latinoamericano. A cargo del cineasta Santiago Álvarez nacía el mítico Noticiero del ICAIC,declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Y, también, fruto del mismo esfuerzo nacían los filmes del agudo creador Tomás “Titón” Gutiérrez Alea.

Sin embargo, el corolario de esa prolija obra fílmica isleña se dio con la película de Manuel Pérez, El hombre de Maisinicú.

Aquella trataba la historia del agente de la seguridad de Estado, Alberto Delgado y Delgado, que infiltrado en las bandas contrarrevolucionarias, financiadas por Estados Unidos, se sumergía en sus filas para impedir que se atentara contra campesinos inocentes. Descubierto por el enemigo, sería cruelmente asesinado, muriendo por ahorcamiento.

El entonces joven trovador Silvio Rodríguez, a cargo de la banda sonora de dicha película, escribirá unos hermosos versos in memoriam del Hombre de Maisinicú: “Oh, qué sensación / no tener rostro y contemplar el mundo / con ojos tan profundos, / como con ojos de guardián del sol. / Oh, qué sensación / no tener rostro al enfrentar la muerte; / correr la doble suerte / de rastreadores y de perseguidos, / teniendo tanto de estrella escondido. / Cuánto millón de rostros no tendrá / el que nos regaló la claridad.”

Los 5 héroes cubanos

Tras la desintegración de la Unión Soviética (1991) la economía cubana vivía el más grande remesón de su historia viendo cancelársele, de la noche a la mañana, aproximadamente el 90% de su intercambio comercial.

En este nuevo escenario de correlaciones de fuerzas mundial y regional el imperialismo yanqui respondió con nuevas medidas económicas y políticas destinadas a recrudecer el bloqueo y asfixiar la vida toda en la Isla. Promulga las leyes Helms-Burton (1996) y Torricelli (1992) que, entre otros efectos, castigan a cualquier país o persona que comercie con Cuba.

Paralelamente a estas acciones legales, los gobiernos de Bush padre y Clinton, reabren millonarios planes subversivos destinados a atacar a la población civil y, fundamentalmente, a la industria turística, área que la Revolución desarrollaba aceleradamente para recaudar divisas en esa nueva etapa llamada “periodo especial”.

Al igual que en la década del sesenta los mercenarios al servicio de los yanquis hacen estallar bombas en centros comerciales, hoteles, el Cabaret Tropicana, ametrallan desde el mar algunas playas, introducen drogas, etcétera. El clímax se genera cuando, por órdenes de Luis Posada Carriles, contrarrevolucionarios hacen estallar una bomba en el Hotel Copacabana, dando muerte al joven turista italiano Fabio Di Celmo (1997).

En su derecho a defenderse, la seguridad de Estado envía decenas de agentes cuya labor será infiltrar a los grupos terroristas que atentaban desde Miami. Entre los más conocidos encontramos a Alpha 66, Hermanos al rescate y la siniestra Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA); asesorados y adiestrados por los connotados terroristas Orlando Bosh y Luis Posada Carriles. Este último, autor intelectual y material de la voladura del avión de Cubana de Aviación (1976) en las cercanías de Barbados que costó la vida a 73 pasajeros, entre los que se encontraban el joven equipo de esgrimistas cubanos que recientemente habían obtenido el oro en los Juegos Panamericanos.

En efecto, desde inicio de los noventas, René González, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, cuales hombres de Maisinicú, se dieron a la tarea de cambiar sus identidades y penetrar las bandas terroristas desde la propia ciudad de Miami. El objetivo de su misión sería la obtención de información de eventuales atentados terroristas a cometer en la Isla con la finalidad de prevenir a las autoridades revolucionarias y así evitar muertes de civiles.

Tras años de labor y próximos a una seguidilla de atentados dentro del propio Estados Unidos, los servicios de Inteligencia de Cuba deciden alertar a las autoridades de ese país sobre la situación que se les avecina. Contra lo esperado, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) concurre presuroso a averiguar de donde pudo obtener la Isla esas informaciones, quiénes eran los miembros de grupos terroristas miamenses que daban señales a las autoridades cubanas.

El 12 de septiembre de 1998 el FBI da con la red de agentes cubanos. Los apresan y, una vez que los interrogan y conminan a traicionar a su Patria, les solicitan que den todos los nombres de agentes o presuntos agentes que dentro de Estados Unidos colaboran con Cuba. La infame tarea no llega a buen puerto y los cinco cubanos asumen su responsabilidad, reconociendo que su labor es prevenir de atentados terroristas a su pueblo.

Entre su detención y el perverso juicio se les apresa durante 33 meses, de los cuales 17 los pasan en celdas de castigo –de 10 metros cuadrados– sin luz y con sólo una hora de salida diaria a un patio, en total aislamiento, sin poder conversar con otros presos ni entre ellos mismos.

Durante el juicio, las violaciones a las propias leyes federales por parte de los fiscales, fueron flagrantes. Se incumple la quinta enmienda de la Constitución de Estados Unidos que sostiene que: “(…) a nadie se le privará de la libertad sin el debido proceso legal (…)”

La sexta enmienda de la carta magna no corre mejor suerte: “(…) en toda causa criminal, el acusado gozará de ser juzgado rápidamente y en público por un jurado imparcial (…)” Pero, como hemos visto, el juicio se realiza en Miami con un jurado amenazado por los grupos terroristas anti–cubanos. A lo que habría que sumar que la defensa tuvo acceso a sólo el 20% de la documentación con que se les acusaba.

Los cargos también fueron ignominiosos: conspiración para cometer delito contra Estados Unidos; conspiración para cometer espionaje; conspiración para cometer asesinato en primer grado.

Las condenas

La administración de Washington se ensañó contra estos patriotas cubanos, dando visto bueno a las condenas surgidas desde Miami:

• Gerardo Hernández, sentenciado a dos cadenas perpetúas por conspiración para cometer asesinato en primer grado y conspiración para cometer espionaje, respectivamente. Además, 15 años por los cargos de conspiración para cometer delito contra Estados Unidos, documentación falsa y agente extranjero sin previa declaración al Fiscal de Estados Unidos.

• Ramón Labañino, condenado a cadena perpetua por el cargo de conspiración para cometer espionaje, más 18 años por los cargos de conspiración para cometer delito contra Estados Unidos, documentación falsa y agente extranjero sin previa declaración al Fiscal de Estados Unidos.

• Antonio Guerrero, sentenciado a cadena perpetua por conspiración para cometer espionaje, más 10 años por los cargos de conspiración para cometer delito contra Estados Unidos y agente extranjero sin previa declaración al Fiscal de Estados Unidos.

• Fernando González, 19 años de prisión por conspiración por cometer delito contra Estados Unidos, documentación falsa y agente extranjero sin previa declaración al Fiscal de Estados Unidos.

• René González, 15 años de privación de libertad por los cargos de conspiración para cometer delito contra Estados Unidos y agente extranjero sin previa declaración al Fiscal de Estados Unidos.

Libertad para los 5 héroes cubanos YA!

Sólo Fernando y René han recuperado su libertad.

Ramón, Antonio y Gerardo están condenados, cuanto menos a prisión perpetua.

Durante quince años el Gobierno de Cuba, su pueblo y amigos de la Isla, entre los que destacan numerosos premios nóveles, escritores, cineastas, artistas, deportistas, hombres y mujeres honestas de todos los rincones del mundo, reclaman la libertad inmediata para los 5 héroes cubanos prisioneros del Imperio.

Cuba tiene el derecho y el deber de defenderse.

El mes de septiembre ha sido declarado por los amigos de Cuba en el mundo como el mes de acción por la libertad de los 5. Desde el semanario La Época nos sumamos a la campaña y saludamos al pueblo cubano convencidos de que una vez más VENCERÁN.

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