noviembre 23, 2020

Josep María Barnadas Andiñach (1941-2014)

Josep M. Barnadas: una vida intensa y singular

Josep M. Barnadas, nació en Alella, Cataluña (España), el 12 de enero de 1941. Llegó a Bolivia como novicio de la Compañía de Jesús (1957). Llegó a Cochabamba en 1958, donde pronunció los votos perpetuos como jesuita (1959), sale a Quito (Ecuador) a concluir el juniorado en Filosofía (1960-1965), retorna a su madre patria y cursa el doctorado de Historia, en Sevilla (1965-1968), donde estudió la administración de la época colonial como tesis doctoral, en sus palabras, la primera “anticolonial” y por ende “antiespañola” (1971), lo que irritó a uno de los jurados. Regresó a Bolivia en diciembre de 1971, cargando consigo su flamante título de Doctor en Historia.

La súbita aparición de Barnadas provocó tal estado de ánimo en el espectro historiográfico nativo que se le cerraron las puertas en La Paz (UMSA) y Cochabamba (UMSS), ya sea por tu supuesto marxismo o su fama de historiador. Ante señales tan evidentes, renunció de motu proprio (a pesar de sus legítimas ambiciones académicas y deseos personalísimos), a impartir enseñanza en las universidades bolivianas y decidió fijar su residencia en la Ciudad del Valle para alivio de muchos. [1]

Erudito y apasionado por el pasado de Bolivia, fundó el Encuentro de Estudios Bolivianos, una brecha para el debate en historia y ciencias sociales, dirigió la revista Historia Boliviana, esfuerzo solitario que naufragó con la hiperinflación (1982-1985), pero sobre todo por el manifiesto desinterés de sus colegas nativos: “quise dar gusto a quienes se frotaban las manos esperando el día de su desaparición”, afirma. Dejó el valle y se fue a la soterrada ciudad de Sucre. Allí fue Subdirector (1993) y Director del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia (1994), venciendo la resistencia de cierta élite que al final logró alejarlo del ABNB. En sutil venganza, fundó el Archivo y Biblioteca Arquidiocesana de Bolivia y la Academia Boliviana de Historia Eclesiástica, a la que dotó de su propio Anuario. Encaró el desafío de elaborar el monumental Diccionario Histórico de Bolivia (Sucre, 2002) con la participación de más de 350 investigadores de Bolivia y el mundo. Tradujo la Historia General de Bolivia de Herbert S. Klein; el manuscrito del Padre Francisco Eder: Breve descripción de las reducciones de Mojos, crónica fundamental para comprender la historia colonial de Mojos. También, la obra de David Block III: La Cultura reduccional de Moxos (1997).

La construcción de la Bibliografía Boliviana

Los padres de la Bibliografía Boliviana, José Rosendo Gutiérrez y Gabriel René Moreno, crearon una verdadera escuela de pensamiento. Ricardo Ugarte publicó sus Datos para la Bibliografía Boliviana, [2] dedicado al primero. Siguiendo el ‘método’ del Dr. José Rosendo Gutiérrez, levantó una tabla comparativa de 171 impresos, consignando las imprentas que les dieron luz. [3] Valentín Abecia sorprendió con sus Adiciones a la Biblioteca Boliviana de Gabriel René Moreno, con 350 citas de libros y folletos (comprendidos como tales incluso “impresos de más de cuatro páginas”), que cubrían el arco temporal de 1602 a 1879, extraídas de los originales, pues “todas las piezas han pasado por mis manos”, adiciones que alcanzarán, sin embargo, a 571, expuestas en el Apéndice a las Adiciones de Abecia, que incluyen en muchos casos, esta vez, “indicaciones comunicadas”. [4]

Terció en el duelo Emilio Finot, con su osada Biblioteca Boliviana. Sección de Libros y Folletos. Adiciones a tres catálogos de René-Moreno y a las Adiciones de Abecia, [5] con 120 referencias que cubren el arco temporal de 1604 a 1908. Se regocija Finot, haciendo notar que sus adiciones formaban parte de su selecta biblioteca, “que adiciona a la vez los catálogos nutridos del padre de la bibliografía boliviana y señala títulos que el doctor Abecia no consiguió atrapar”. Este joven profesor de la Escuela Normal Mixta de Sucre, afirma triunfante: “¡Adicionar adiciones! Colmo de prolijidad que tal vez sea marcado con el estigma de lo ridículo”, sabiendo que enfrentaba a gigantes, pero seguro de sí, consideraba a su trabajo “harto árido, quizá útil; revelador”. Pero, ya impresa su obrilla, adiciona 10 títulos de su propiedad inexistentes en la Biblioteca Nacional “ni en la copiosa colección del Dr. Agustín Iturricha” y uno extraído de la Bibliografía Hispano Americana de José Toribio Medina. En el plano de las publicaciones periódicas, entrega sus Adiciones al Ensayo de una bibliografía general de los periódicos de Bolivia, 1825-1905, de G. René Moreno, luego de haber notado “omisiones de bastante importancia en la meritoria obra del Sr. Moreno”, lo que le motivó a escribir “algunas notas referentes a los periódicos aparecidos en esta ciudad y otras de la república y casi todos de corta existencia y escasa importancia”. A fin de no provocar la reacción negativa de Moreno, aclara que el hecho de las omisiones de esos títulos en el Ensayo de una bibliografía general de los periódicos de Bolivia “se justifican perfectamente en un libro redactado por persona que se halla lejos de la patria y que no puede informarse minuciosamente de cuanto órgano de prensa se da a luz en el país, donde nacen cada día hojas efímeras, y donde el problema del periódico con vida propia es dificilísimo de resolver”. Las adiciones resultaron ser cinco valiosas ediciones impresas, una en Cochabamba (El Lenguaje de Adán. Periódico Científico y Literario [6]) y cuatro en Santa Cruz de la Sierra (El Eventual [7]; Boletín de Instrucción Pública [8]; El Amigo del País [9]; y La Ondina Oriental. [10] Como meditada estrategia para evitar la ira de Moreno, advierte “no mencionar hojas insignificantes por su contenido o duración, a fin de no fatigar la atención de mis ilustrados oyentes”. [11]

Las sorprendentes adiciones de Josep M. Barnadas a la Bibliografía Boliviana

En 1996, cuando todo hacía pensar que no había más que adicionar a la obra de los bibliógrafos históricos, Josep Barnadas llama la atención afirmando “que la Bibliografía Boliviana está lejos de su completa recopilación y, por ello, nos reserva aún muchas sorpresas”. En ese contexto destaca el esfuerzo de G. Ovando Sanz: “hay que seguir explorando todos los repositorios bibliográficos –los cercanos y los lejanos—en busca de nuevas piezas y con vistas a dar un día forma de recopilación a nuestro patrimonio cultural impreso; [….] no hay que cansarse de seguir adicionando a Moreno y sus seguidores”. [12] Ovando Sanz, adicionó 225 entradas (cinco corresponden a la época colonial: 1659, 1731, 1746, 1768 y 1813; y 220 a la República: 1836-1908). De ese total, 18 son correcciones a los datos bibliográficos y 207 son nuevos registros.

Barnadas culminó su deseo de completar la Bibliografía Boliviana, en su monumental Bibliotheca Boliviana Antigva. Impresos coloniales, 1534-1825, en dos tomos, con 2.933 registros bibliográficos de la época colonial, desde el primer impreso publicado en 1534: Francisco de Jerez: Verdadera relación de la conquista del Perú y prouincia del Cuzco llamada la nueua Castilla […], [13] hasta el último de 1825, Acta de la Independencia de las Provincias del Alto Peru [14] en el que Bolivia declara su Independencia y forma República de criollos y mestizos, excluyendo a los indios. Con esa obra cierra el ciclo colonial (Barnadas, 2008. T. I: 51; T. II: 790).

Facetas de Josep M. Barnadas

En su vena Historiográfica, publicó La iglesia católica en Bolivia (La Paz, Juventud, 1966); Charcas: orígenes históricos de una sociedad colonial: [1535-1565] (La Paz, CIPCA, 1973); Los Aymaras dentro de la sociedad boliviana (La Paz, CIPCA, 1976); El conato revolucionario de 1805: el expediente referente al proceso seguido a Aguilar, Ubalde y otros; con Carlos Ponce Sanginés y Gregorio Loza Balsa (La Paz, Municipalidad de La Paz, 1976);Panorama historiográfico de estudios recientes sobre Charcas colonial (s.d., 1983); Es muy sencillo, llámenle Charcas: sobre el problema de los antecedentes coloniales de Bolivia y de su histórica denominación (La Paz, Juventud, 1989); Invitación al estudio de las letras de Charcas (Cochabamba, HB, 1990); El Seminario Conciliar de San Cristóbal de La Plata, Sucre (1595-1995): aportación a su historia en el IV centenario de su fundación (Sucre, ABAS, 1995); La crónica oficial de las indias occidentales y la historia eclesiástica (Sucre, ABAS, 1996); Descripción del Perú (1551-1553) de Pedro de la Gasca Cuzco, Perú (CERA Bartolomé de las Casas, 1998); Mojos, seis relaciones jesuíticas: geografía, etnografía, evangelización, 1670-1763 (Cochabamba, s.e., 2005).

Como Biógrafo, descolló con sus sorprendentes autobiografías, esclarecedoras y audaces: Autos y Actos de fe(Cochabamba, HB, 1983); Los árboles y los bosques: testimonio de una disidencia (Sucre, UASB, 2001); Una vida entrevista (recomendable pues desnuda su tirante relación con el presidente “banquero” del BCB, ante la actitud impasible y cómplice de los directores de la Fundación Cultural del BCB a quienes llama “los Cinco Sabios de Grecia”) (Cochabamba, Verbo Divino, 2005); junto a estudios de personalidades y personajes de la historia nacional:Álvaro Alonso Barba, 1569-1662: investigaciones sobre su vida y obra (La Paz, BAMIN, [1986]); Gabriel René Moreno (1836-1908): drama y gloria de un boliviano (La Paz, Altiplano, 1988); El poeta Diego Dávalos y Figueroa y su contexto colonial en Charcas: aporte documental (Sucre, HB, 1995, con Beatriz Loza); Carlos Felipe Beltrán (1816-1898): un párroco boliviano amigo de los indios (Oruro, CEDIPAS, 1998); El Cardenal Maurer de Bolivia: 1900-1990; breve biografía en el centenario de su nacimiento (Sucre, Judicial, 2000); El presbítero y cronista Pedro Ramírez del Águila: aporte a su biografía y a su obra, 1596-1640 (Sucre, ABAS, 2003).

En su vena Archivística, publicó su “Varia de archivos eclesiásticos” [15], El Mariscal Braun a través de su epistolario (Antología). Selección, introducción y anotación, con Guillermo Calvo (La Paz, AL, 1998), “Archivos de Sucre” (161-162); “Archivos de Chuquisaca” (166-167); “Archivos extranjeros de interés boliviano” (173-176); “Centro Bibliográfico Documental Histórico de la Universidad de San Francisco Xavier” (488-489) [16]; Archivo-Biblioteca Arquidiocesanos “Monseñor Taborga” (Sucre): guía general preliminar, con Guillermo Calvo (Madrid, F. Mapfre, 2006); Ensayo de un catálogo de manuscritos e impresos perdidos, extraviados o poco conocidos (siglos XVI-XXI), (Cochabamba: HB, 2013, con Juan V. Mamani).

Como Bibliógrafo, sus aportes son pioneros en muchos casos: Introducción a los estudios bolivianos contemporáneos, 1960-1984: Manual de Bibliografía (Cusco, Centro de Estudios Bartolomé de las Casas, 1987); El Libro, espejo de la cultura: estudios sobre la cultura del libro en Bolivia: dedicados a Werner Guttentag en su septuagésimo aniversario (Cochabamba, AL, 1990, con W. Guttentag T.); Ensayo bibliográfico sobre el latín en Bolivia: EBLB (siglos XVI – XXI) (La Paz, Plural, 2005); su monumental Bibliotheca boliviana antiqua. Impresos coloniales, 1534-1825 (Sucre, FCBCB, ABNB, CEA, 2008. T. I: 1534-1750, T. II: 1751-1825); y Una biblioteca singular… Y otros escritos sobre libros (Oruro, ZOFRO, 2011).

Finalmente, su vena Literaria, se caracteriza por la síntesis: Del barroco literario en Charcas: doce cartas de Alonso Ortiz de Abreu a su esposa, o, las trampas del amor y del honor, 1633-1648 (Sucre, HB, 2000); Realidad sociohistórica y expresión literaria en Bolivia: esquemas metodológicos de aproximación a la narrativa boliviana: introducción y bibliografía, con Juan José Coy (Cochabamba: AL, 1977): Jesús Lara: Yanakuna; Jesús Lara: Ñancahuazu; Jesús Lara: Surumi; Adela Zamudio: Cuentos breves; Juan Coimbra: Siringa; Armando Chirveches: La candidatura de Rojas; Jaime Mendoza: En las tierras del Potosí; Augusto Céspedes: Metal del diablo; Adolfo Costa du Rels: La Laguna H.3; Nataniel Aquirre: Juan de la Rosa; Raúl Bótelo Gosálvez: Coca; Raúl Bótelo Gosálvez: Altiplano; Carlos Medinaceli: La Chaskañawi; Alcides Arguedas: Raza de bronce; Arturo von Vacano, Sombra de exilio.


* Docente de la UMSA, director de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional

1 Véase su Una vida entrevista. La Paz, Verbo Divino, 2001.

2 Imprenta de La Libertad de Ezequiel S. Arzadum, 1878.

3 Dato insospechadamente valioso: La Paz: 5, Sucre: 5, Cochabamba: 4, Potosí, Santa Cruz, Antofagasta y Tarata: 1 en cada región.

4 Valentín Abecia: Adiciones a la Biblioteca Boliviana de Moreno. La Paz, s.e., 1898.

5 Emilio Finot Franco: Adiciones al Ensayo de una bibliografía general de los periódicos de Bolivia, 1825-1905 de G. René Moreno. Santa Cruz, 1906.

6 Apareció el 5 de octubre de 1861

7 El N° 1 apareció el 24 de septiembre de 1875. En realidad es una adición a los fascículos y no al título, por lo que no puede considerarse una adición propiamente dicha.

8 Existente en su colección personal desde el N° 3, de 25 de noviembre de 1879.

9 Publicación eventual, que publicó su primer número el 25 de mayo de 1880.

10 Periódico casi exclusivamente literario, cuya primera edición es del 6 de agosto de 1896.

11 Obviamente su importancia es notable: “El Católico y La Crónica (1875), El Centinela del Pueblo; El Progreso(1876), La Estrella del Oriente (1880); El Lábaro Oriental (1880); Lechuza (1882); El Ruiseñor (órgano de aprendices literarios), El Bien Social; La Palabra Libre; La Aurora; El Eco Juvenil (1902); El Progreso Intelectual (1903); El Puritano¸ El Látigo y El Zorro (1904); El Oriente de Bolivia (1904), El Mentor (1904); El Eco del Oriente; Manchas de Tinta; Mimí y El Aspirante (1905); La Abeja, El Ciudadano; Horizontes y El Trabajo (1905)”.

12 Guillermo Ovando Sanz: “Adiciones y correcciones a la Bibliografía Boliviana (1659-1908)”. Edición a cargo de Josep M. Barnadas, en Werner Guttentag T. y Rita Arze R.: Bio-Bibliografía Boliviana 1995. Cochabamba, Amigos del Libro, 1996: 228-229.

13 Impresa en casa de Bartolomé Pérez en el mes de Julio. Año del parto virginal mil & quinientos y treinta y quatro.

14 Aunque cabe la pregunta necesaria si no se trata mas bien de la primera publicación republicana, al ser emitido por un gobierno independiente de España, en nombre de una república debidamente conformada. Si fuera así, la última publicación de la era colonial (puesto que Bolivia seguía sometida al régimen español), vendría a ser: Oración pronunciada en el antiguo templo del sol el 3 de febrero de 1825, en acción de gracias por la inefable victoria de Ayacucho reportada por el ejército unido libertador bajo la protección de nuestra señora en el misterio de su inmaculada concepción por el R.P.F. Francisco Zuñiga, Prélado [sic] Local del Convento Máximo de N.P.S. Francisco de la Imperial Ciudad del Cuzco. Año de 1825. Cuzco: Imprenta del Gobierno.

15 En Arze Aguirre, René: Fuentes para la historia de la Iglesia en Bolivia. La Paz, CEHILA/CEPROLAI, 1985.

16 Todos en su Diccionario Histórico de Bolivia (Sucre, Grupo de Estudios Históricos, 2002).

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