noviembre 26, 2020

La Inversión Motor de Crecimiento

por: Danny Ronald Roca Jiménez

El desarrollo económico de un país requiere de un crecimiento económico, como también de variables relacionadas con la calidad de vida de la población (educación, salud, medio ambiente, etc.). Es así que, el crecimiento económico se entiende como el aumento del producto de una economía, mismo que depende del comportamiento de los diferentes factores de producción (trabajo, tierra y capital), es decir el incremento de estos factores van a generar un crecimiento del país.

La inversión genera una mayor acumulación de capital y está a la vez genera una mayor producción de bienes y servicios en el país. Por tanto, es importante revisar el comportamiento de la inversión, mismo que consideramos como el principal componente y propulsor del Producto Interno Bruto (PIB).

En Bolivia en contadas ocasiones la inversión (Formación Bruta de Capital Fijo “FBCF”) en relación al PIB ha alcanzado tasas de participación del 15% o más, podemos identificar dos estadios en los cuales se ha superado el 15% respecto del PIB, primeramente tenemos al período 1992-2000 (a excepción de 1994), posteriormente tenemos al período 2007-2013, este hecho podría explicar el lento crecimiento de Bolivia

(ver gráfico 1 y el resto en el PDF adjunto al sitio del semanario en:

https://www.la-epoca.com.bo/portada/1415145845/digital/#/22/).

La Inversión y su Financiamiento

Para ser efectiva la inversión se deberá contar con una o más fuentes de financiamiento, es así que se tiene al ahorro tanto interno como externo. En el caso del ahorro interno, este se ve influenciado por el comportamiento del sector privado como del sector público. Desde la gestión 2006 Bolivia ha tenido superávit en las cuentas fiscales, lo que denota un ahorro en el sector público, lo cual sumado al ahorro privado indicaría que estamos captando importantes cantidades de dinero para financiar la inversión. Sin embargo, cuando las economías tienen restricciones en cuanto al ahorro interno es necesario recurrir al ahorro del sector externo, a través del cual se financiarán las inversiones.

En el período 1990 al 2013, Bolivia realizó inversiones recurriendo a las dos fuentes de financiamiento, vale decir con ahorro interno (sector privado y sector público) y ahorro externo, sin embargo cada uno tuvo un papel preponderante en un determinado período de tiempo.

Inversión privada y pública

La Inversión nacional en el período 1990 al 2013 tuvo un comportamiento cíclico, con una participación mayoritaria de inversión pública, encontrándose por encima del 50%, salvo entre 1996 y 2003, intervalo en el cual las inversiones privadas tuvieron una mayor participación que las inversiones públicas.

En 1996 al 2003 Bolivia apostó por la Inversión Extranjera Directa (financiado a través del ahorro externo), recordemos que en este período se dio el llamado proceso de capitalización. Esta inversión se efectivizó en mayor medida en el sector hidrocarburos; sin embargo, con el cambio de política económica, desde el 2006 la participación de las inversiones del sector público representó un porcentaje mayor al 50% (ver gráfico 2).

La inversión, compuesta por la inversión privada y la inversión pública, no necesariamente muestra una sustitución entre ambas, es decir un efecto desplazamiento hacia afuera de la inversión privada por la inversión pública (crowding out), más todo lo contrario, la correcta inversión pública facilita al sector privado condiciones positivas para invertir, es decir existe un efecto desplazamiento hacia adentro (crowding in). Es así, que la inversión pública genera un efecto multiplicador en la economía, no sólo creando empleo sino también complementando a la inversión privada, por ejemplo la inversión en carreteras facilita el transporte al sector privado reduciendo los costos de transporte, por lo que tiende a mejorar la rentabilidad de las inversiones privadas (ver gráfico 3).

Inversión extranjera directa

En el período 1995 al 2003, Bolivia apostó por financiar las inversiones con ahorro externo, en este período tenemos al llamado proceso de capitalización de las empresas que anteriormente eran estatales (YPFB, ENFE, ENTEL, etc.) (ver gráfico 4).

La inversión extranjera directa en el período 1996 al 2003, tuvo como destino el sector de recursos naturales, en especial los hidrocarburos, en este mismo período la estatal petrolera YPFB, entonces considerada YPFB residual, tuvo ejecuciones ínfimas entre 1996 y 1999, incluso no llegó a tener ninguna ejecución durante los años 2000 y 2004.

Con el cambio de timón en la gestión 2006, se dieron buenas señales al sector externo, es así que la inversión extranjera directa tuvo crecimientos pronunciados año tras año, incluso alcanzando cifras superiores al período de la capitalización. Es así que desde la gestión 2006 a la fecha las inversiones en el sector hidrocarburos se presentan a través de la Inversión Extranjera Directa como también de las inversiones que realiza YPFB Corporación (YPFB Casa Matriz y sus Empresas Subsidiarias).

Las inversiones en exploración y explotación del sector hidrocarburos (Upstream)

Durante el período 1990 y 2005, las inversiones en las actividades de exploración y explotación ascendieron a US$3.832 millones, en tanto que en el período 2006 y 2013 las inversiones en las mismas actividades hidrocarburíferas alcanzaron US$4.552 millones, monto superior al inicialmente citado. Efecto de la nacionalización de los hidrocarburos (1ro de Mayo de 2006) existe una convivencia entre YPFB Corporación (YPFB Matriz y Empresas Subisidiarias que operan en exploración y explotación) y las Empresas Privadas, en el marco de los contratos de operación establecidos en la Ley 3058. Es así, que la ley 3058, y el proceso de nacionalización de los hidrocarburos van a establecer nuevas reglas de juego a los inversionistas en el sector de Hidrocarburos.

Producto de la complementación entre inversión estatal y privada en el sector hidrocarburos se viene alcanzando niveles de inversión nunca antes vistos, que están impulsando el desarrollo del sector hidrocarburos. Las inversiones en la actividad de exploración tienen como objetivo incrementar las reservas de gas, para luego pasar a la actividad de explotación con el objetivo de incrementar la producción de gas para posteriormente comercializarlo tanto en el mercado interno como en los mercados de exportación (Argentina y Brasil).

Las inversiones en hidrocarburos son vitales para incrementar la renta petrolera, que a su vez depende de: i) la producción de hidrocarburos, ii) precio de venta de gas, iii) normativa vigente, entre las principales causas. Con un adecuado manejo de estas variables y una apropiada política fiscal, se ha logrado aumentar el ingreso que percibe el Estado boliviano. Todo esto se dio a través de la complementariedad entre la inversión privada y pública (ver gráfico 5).

El aumento significativo de los ingresos del Estado y apropiación del excedente económico, han hecho posible las cuantiosas inversiones en proyectos generadores de insumos para la industrialización (Plantas de Separación de líquidos en Rio Grande y Gran Chaco), como también proyectos de Industrialización de hidrocarburos (Planta de Amoniaco y Urea; Plantas de Propileno y Polipropileno), mismos que tiene un gran efecto multiplicador en la economía tanto por la creación de empleos en la fase de ejecución como en la de operación, además de la generación de eslabonamientos hacia adelante. Por otra parte, tenemos también importantes inversiones en la actividad de infraestructura, especialmente en carreteras, además de inversiones sociales (educación y salud), es así que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) han proyectado que Bolivia liderará el crecimiento económico en Sudamérica con una expansión del producto de aproximadamente 5.5%, pero los ingresos de los hidrocarburos no sólo facilitó inversiones, sino también la aplicación de políticas de redistribución del ingreso, característica fundamental del modelo económico, social, comunitario y productivo, es así que tenemos al bono Juancito Pinto, la Renta Dignidad, el bono Juana Azurduy, todos estos resultados relatan el comportamiento de Bolivia.

En la perspectiva de continuar con la apropiación del excedente económico y mantener los niveles de la renta petrolera como fuente de implementación de políticas públicas, es importante diseñar e implementar nuevos escenarios que promuevan una adecuada complementariedad entre la inversión estatal y la privada tanto en el upstream (exploración y explotación) como en el downstream (transporte, almacenaje, refinación, industrialización, comercialización y distribución), lo que significará que el país cuente con una verdadera política hidrocarburífera orientada al Desarrollo y no solamente al crecimiento económico.


* Danny Ronald Roca Jiménez es Economista

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