noviembre 28, 2020

El antievismo

En los años 50, 60, 70, del siglo pasado, el terrible fantasma que no dejaba dormir a beatas, frailes, falangistas, y los acumuladores de poder, fue el comunismo. Aún hoy existen algunas personas que cuando se dice ¡Comunismo! se santiguan y rezan tres avemarías, pero cada vez son menos. Hoy los nietos de los anticomunistas han encontrado nuevos fantasmas, uno que llegó de Venezuela y otro que emergió del trópico cochabambino.

Desde hace tiempo Evo Morales se ha convertido en molestoso, especialmente para las estructuras del poder colonial y colonizador, porque no fue el exótico dirigente sindical que incursiona en la política y tiene un rotundo fracaso, por el contrario quedó demostrado que realizó muchas de las cosas que otros no pudieron.

Esta actitud, esta evidencia material, hizo que se inventara un nuevo movimiento más intuitivo que formal, más visceral que racional: nació el antievismo, una mezcla de envidia, odio e impotencia.

Los púlpitos, los micrófonos, y la tinta comenzaron a destilar el antievismo, el fantasma del siglo XXI tenía nombre apellido y como una docena de apodos. Una de las mayores exponentes del antievismo es una conocida locutora de una red católica.

Interesa hablar nuevamente de ella porque es una de las más creativas para dar forma al antievismo; por ejemplo comenzó la semana con la tremenda noticia que daba cuenta de cómo los votos del MSM y el partido verde serían para el MAS, no puede ser, decía que “sus votos de usted ciudadano que votó contra el MAS”, ahora sean entregados por el Tribunal Supremo Electoral al MAS; y se abrió el micrófono para “escuchar la opinión del pueblo”.

Entonces un vendaval de indignados vociferaban contra el “dictador” usurpador del voto popular, hablaban de ese tribunal irresponsable y al servicio del poder, todo un escenario de violencia verbal, originada en una intencionada interpretación de las resoluciones del Tribunal Supremo Electoral. Se había cumplido satisfactoriamente el objetivo.

Este fenómeno del antievismo, tiene las características de todos los fanatismos universales, es una especie de “verdad revelada” que cerca de 4 millones no hemos tenido la gracia de escucharla, entonces los contados elegidos proclaman esta verdad utilizando las armas más innobles, las más perversas.

¿Le parece bien que Evo Morales construya la Casa Grande del Pueblo, cuando faltan escuelas, hospitales? Esa es la trampa que se instala para que el interpelado señale con mucha rabia, “no, no está bien y es nuestro dinero, que está derrochando”, “este dictador hace lo que le da la gana” y un largo etcétera.

Cada día se lanza una pildorita para que sea “tragada” por el lector, oyente o televidente, ponen en práctica la sentencia popular que una gota permanente horada la piedra, lamentablemente eso no está ocurriendo; debe ser porque la gota se evapora o la piedra es muy resistente.

El fanatismo -anti- siempre fue perverso, recordemos la Alianza Anticomunista Argentina, que tiene cerca de 30.000 muertos-desaparecidos. El antievismo se entronca (vieja práctica mirista) con las políticas imperiales para aniquilar a los gobiernos que buscan cortar la dependencia de los centros de poder imperial; son una especie de sus agentes internos.

Estamos en un tiempo de construcción de futuro, con todas las dificultades que tiene un país, ignorado y ninguneado durante siglos. Nos hemos puesto de píe con muchas dificultades, pero a muchos intereses y muchos interesados, esto no les agrada y están empeñados en ver nuevamente a nuestros gobernantes acudir de rodillas ante los poderes imperiales, implorando un préstamo para pagar sueldos. Esa es la miseria del antievismo.


* Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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