diciembre 4, 2020

¿Qué son los significantes vacíos?

El año 2014 nos dejó Ernesto Laclau, uno de los más grandes teórico postmarxistas. Un argentino que dialogó con los nombres más destacados de la filosofía política europea. Protagonizó una de las polémicas más duras con Slavoj Zizek y también llevó adelante una colaboración teórica con su esposa Chantal Mouffe.

La muerte de Laclau dejó pendiente el debate con Zizek, y también quedó pendiente el conjunto de reflexiones y análisis que se realizaban sobre los populismos latinoamericanos.

Laclau visitó Bolivia el año 2008 para presentar su libro “La razón populista” y protagonizó un amigable debate con el Vicepresidente Álvaro García Linera. Su intervención (“El pueblo, lo popular y el populismo”) en el Auditorio del Banco Central fue publicada en el conjunto de ensayos llamados Pensando el mundo desde Bolivia I.

Este breve texto es un homenaje a uno de sus principales argumentos, que si bien es la base del libro “Emancipación y Diferencia”, ha sido reiterado en el conjunto de su obra, incluida su intervención en Bolivia, me refiero al argumento de los significantes vacíos.

¿Qué es un significante?

Un signo lingüístico está compuesto, básicamente, por un significante y un significado. El significante es lo que designa a algo, y el significado es ese algo designado. Por ejemplo la palabra ‘casa’ (significante) designa a un significado: edificación construida para ser habitada. En inglés el significante puede ser ‘house’ y buscará el significado en inglés: ‘a bulding that is made for people to live in’. Y así en cualquier otro idioma.

La tesis central de Ferdinand de Saussure respecto al signo lingüístico es que no existe una correspondencia necesaria entre el significante y el significado, es decir que la relación entre estos es arbitraria. Es lógico, lo que llamamos ‘casa’ puede llamarse de otra manera. Si hubiera una correspondencia necesaria entre significante y significado sólo existiría una sola lengua.

Para el psicoanálisis lacaniano, los significantes no sólo son palabras o términos, sino también objetos, síntomas, es decir el significante es el resultado de relaciones que se van estableciendo con otros significantes. En este sentido un significante puede cambiar continuamente de significado. Por ejemplo si usted pone en un buscador como Google la palabra ‘house’ le remitirá a varias posibilidades, desde la serie de televisión “House” que trata sobre un médico, hasta la música que lleva ese nombre. Una relación específicamente histórica del término, estas relaciones no hubieran sido posibles cuando vivía Saussure o el mismo Lacan.

En busca del significante vacío

Un significante vacío sería aquel al cual no le corresponde ningún significado específico. Pero en este punto debemos ser cuidadosos, pues si no le correspondería ningún significado, el significante no pertenecería en absoluto al lenguaje pues sería una simple secuencia de sonidos.

Para que exista significante vacío debe de poder existir significado. Que se diga que puede existir significado no supone que exista un significado preciso y unívoco, sino que al no poder existir un solo significado para el significante, se constituye un vacío que en vez de eliminar al significante y volverlo un sonido sin sentido sucede algo positivo: el significante puede tener un abanico de posibilidades que no admiten cierre.

Regresemos a una idea básica. Para entender lo que significa ‘padre’ se necesita entender lo que significa ‘hijo’, ‘madre’, etc. Sólo relacionando los términos ‘padre’ con los otros términos se puede llegar a un acto de significación. Pero si el término ‘padre’ se relacionaría de manera cada vez más diferente, y se esparciría en una pluralidad de direcciones, ningún acto significante sería posible de manera definitiva y trascendental.

Considero que esta pluralidad de relaciones y sentidos es lo que sucede con términos como ‘democracia’, ‘socialismo’ o ‘política’. En ningún momento se puede decir que estos términos sean una simple secuencia de sonidos sin significado, sino que detrás de cada término hay una pluralidad de direcciones que si bien podrían ser enmarcadas en un límite, el universo de posibilidades sería tan amplio que podría incluso habilitar posibilidades contradictorias entre un acto de significación y otro, sin que ninguno de estos actos agote finalmente el significado.

El significante vacío entonces sería algo imposible y necesario. Es imposible por el hecho de que las relaciones de equivalencia y diferencia que permiten el significado no pueden terminar en una estructura lógica y coherente, y es necesario porque sin estas relaciones de equivalencia y diferencia -imposibles de coherencia lógica- el significante no existiría y sería sólo una serie de sonidos sin sentido.

Si tenemos una universalidad de relaciones de sentido del significante en cuestión -por ejemplo democracia- el acto de significación -como decir gobierno del pueblo- supone un acto de particularización que niega los otros contenidos y relaciones posibles en esa universalidad, y si bien vamos a tener un concepto con el cual trabajar, debemos aceptar que este concepto va a tener un equilibrio bastante inestable. Esta decisión de dar significación tendría necesariamente una responsabilidad política pues se elige una contingencia específica y un concepto con efectos de verdad para intervenir y trabajar con él.

Esta responsabilidad política se encuentra relacionada directamente con la noción de hegemonía, es decir que si se decide dar un significado preciso a un significante vacío, se está tomando una decisión hegemónica.

Ernesto Laclau y Chantal Mouffe han trabajado en un libro justamente titulado “Hegemonía y Estrategia Socialista” las concepciones de hegemonía, pero este ya es otro tema a tratar. Este Semanario “La Época” ya ha dedicado algunos números a analizar las diferentes nociones de hegemonía, posiblemente otro de los significantes vacíos a resolver.

La intención de este breve texto era dar cuenta de la categoría significante vacío, que permite a la vez comprender que las categorías políticas -como muchas otras categorías de otros campos de saber- no son estáticas y que muchas veces el lenguaje no puede atraparlas finalmente.

Cuanto extrañaremos a Laclau, por el momento el Fondo de Cultura Económica está publicando algunos de sus ensayos y textos hasta ahora inéditos. Y es posible que en el 2015 se desarrolle un nuevo tomo de homenaje a su obra. Veremos si Zizek está dispuesto a aceptar las críticas que Laclau le hizo, veremos como Zizek termina su debate esta vez con el significante vacío que será la obra de Laclau.

Existe una muy buena introducción y a la vez crítica de la obra de Laclau en el libro de Yannis Stavrakakis titulado “La izquierda lacaniana”.

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