noviembre 29, 2020

–primera parte– El imperio contraataca

por: Luciano Wexell Severo 

Frente a un escenario de creciente consolidación de un mundo multipolar, viene ganando intensidad en los últimos meses una fuerte ofensiva estadunidense, y de sus aliados, para intentar contrarrestar la crisis económica y desestabilizar a los gobiernos y bloques de países considerados amenazadores de su hegemonía. En ese marco, es posible asociar acontecimientos recientes aparentemente aislados en París, Buenos Aires, Moscú, Caracas y Sao Paulo. Las muertes de los periodistas de la revista Charlie Hebdo, la eliminación del fiscal Alberto Nisman, el asesinato del político opositor Boris Nemtsov, las agresiones de Estados Unidos contra Venezuela y las marchas opositoras en Brasil son hechos que pueden estar atados unos a los otros.

Empezamos recordando que, desde hace algunos años, el esfuerzo de Estados Unidos y Europa para salir de la crisis viene pasando por aumentar los gastos militares, ampliar las formas de extracción de riqueza de la periferia, cerrar sus fronteras para los inmigrantes y, al mismo tiempo, debilitar gobiernos y bloques apuntados como enemigos. En ese sentido, además del rol de las instituciones internacionales, ha sido fundamental fomentar el fantasma del “terrorismo”, para que continúe asombrando a los crédulos. Así, el miedo y el odio al “terror” alimentan la escalada de los presupuestos armamentistas, los acuerdos de cooperación militar, la expansión de la OTAN hacia el Este y las crecientes violaciones de la soberanía de países y pueblos.

Los acontecimientos enumerados en el primer párrafo pueden estar conectados por dos factores. El primer factor es la desesperación de Estados Unidos y sus aliados ante la crisis y el fortalecimiento de bloques regionales de poder que contesten de alguna manera la actual jerarquía del Sistema Internacional (es el caso de los BRICS, la UNASUR y, en menor medida, la Unión Europa). El segundo factor es el histórico rol desempeñado por la CIA y el Departamento de Estado como instituciones especializadas en tramar, planificar y practicar atentados, asesinatos, crímenes encubiertos y acciones desestabilizadoras en contra gobiernos nacionalistas, populares y progresistas; o para generar situaciones en las cuales Estados Unidos se beneficie directa o indirectamente. Nos detendremos en algunos de ellos.

Acontecimiento 1 – La eliminación del agente Nisman

En un intervalo de 40 días ocurrieron acciones quirúrgicas para eliminar personalidades que enterradas tenían mucho más serventía para Estados Unidos y sus aliados. El caso del fiscal Alberto Nisman llega a ser clásico. Fue asesinado en su residencia exactamente un día antes de presentar una “denuncia” contra la presidente Cristina Kirchner, quien supuestamente estaría cometiendo el delito de ayudar a encubrir los “terroristas” iraníes responsables por los “atentados” contra la Embajada de Israel en Argentina, en 1992, y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en 1994. Hay abundancia de documentos que comprueban las estrechas relaciones de Nisman con la Embajada estadunidense en Buenos Aires, con la CIA, el FBI y el Mossad, el servicio secreto israelí.

El doble objetivo de su eliminación parece ser crear nuevas excusas para un ataque militar estadunidense a Irán y deslegitimar al gobierno popular kirchnerista, que enfrentará elecciones presidenciales en 2015. Uno de los primeros comunicados de repudio al asesinato de Nisman –originalmente presentado como suicidio– vino exactamente de Jerusalén. El resultado fue que, de manera voluntariosa, miles de ciudadanos se sensibilizaron y se sumaron a las marchas de la oposición porteña. Trillando un camino simple, recto y acrítico no se pierde siquiera un minuto pensando que la última persona en la Tierra que podía desear la muerte del promotor es exactamente la presidente argentina. Miles de personas salieron a las calles de Buenos Aires. En un gesto de rara solidaridad, el aguerrido pueblo de Miami y Punta del Este por poco no salió a las calles. Y, para la gran sorpresa de un observador curioso, las consignas eran: “Yo no tengo miedo” y “Todos somos Nisman”.

Acontecimiento 2 – ¿Somos todos Ledezma?

Es ampliamente conocido que el venezolano Antonio Ledezma apoyó el golpe de Estado en contra de Chávez en abril de 2002 y que respaldó el llamado Sabotaje Petrolero, de tres meses, hasta el inicio de 2003. Además, se sabe que integra la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), afiliada a la asociación civil Súmate. Ésta, a su vez, es financiada por la Fundación Nacional para la Democracia (NED) del Departamento de Estado norteamericano. Sus otros exponentes son Henrique Capriles Radonski, Leopoldo López y María Corina Machado. Sin dudas, alguno de esos cuatro aún puede ser útil para los intereses de Estados Unidos en Venezuela. Por algún motivo, quizás por exceso de preocupación con las repercusiones internacionales, el gobierno venezolano tardó demasiado para encarcelarlos. López está detenido hace un año. Corina sigue confabulando abiertamente junto con las mafias de Colombia, Centroamérica y Miami. Ya Capriles, más cuidadoso que los demás, conspira con precaución. Uno imagina que el gobierno venezolano los está protegiendo muy bien. Maduro es el último interesado en que les suceda algo.

En Venezuela sigue en marcha un plan de desestabilización que busca sangrar el gobierno bolivariano. El objetivo es generar insatisfacción y cansancio en la población. Los grandes productores, importadores o suministradores controlan la distribución de bienes de primera necesidad, como alimentos, papel higiénico, cremas dentales, desodorantes y absorbentes. Los medios de comunicación, mayoritariamente de oposición e irrespetuosos con la democracia, continúan buscando crear un escenario de caos y violencia. Sin embargo, la táctica de culpar al gobierno por el desabastecimiento parece ya no tener el mismo impacto de antes. La politización de la población venezolana durante los últimos 16 años la da una fortaleza que pocos países poseen. Sin embargo, aunque sea justa la prisión de Ledezma, cabe preguntarse por qué el alcalde fue detenido exactamente ahora.

El año 2014 terminó con una inflación superior a los 60%. El PIB presenta caída de más de 4%. Muchas de las inversiones en obras de infraestructura y diversificación del aparato productivo están avanzando muy lentamente por falta de recursos o por disminución del ímpeto de los acuerdos internacionales con Rusia, Irán y China. Los precios del barril de petróleo tocan el nivel más bajo de los últimos cuatro años. En diciembre de 2008, el abogado Ledezma venció las elecciones para la Alcandía Metropolitana de Caracas con el apoyo de 722 mil electores, obteniendo 103 mil votos a más que el segundo contrincante. En diciembre de 2013, fue reelecto con 710 mil votos y solo 56 mil por encima de su oponente más cercano.

Quedan muchas preguntas. Haremos dos. ¿Por qué el gobierno optó por el desgate político de detener al alcalde golpista ahora y no escogió la alternativa de ir a Referendo Revocatorio en 2016? ¿Habrá la posibilidad de que la detención, además de justa y bastante retrasada, se trate de una forma de protección especial a Ledezma? El resultado es que, 15 días después del encarcelamiento, Estados Unidos declaró oficialmente a Venezuela como una amenaza a su seguridad. Afortunadamente, la respuesta mundial fue inmediata: la UNASUR, que reúne a todos los doce países del continente sudamericano, rechazó formalmente la postura estadunidense. También fueron contundentes las declaraciones de Rusia, Irán y China, solicitando la derogación del decreto de Obama. El llamado G-77 igualmente manifestó su apoyo a Caracas.


*    Luciano Wexell Severo, es profesor de la carrera de Economía, Integración y Desarrollo en la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA), Brasil; además colabora con La Época. (luciano.severo@unila.edu.br)

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