diciembre 4, 2020

Aproximación a una lectura de los resultados parciales de las elecciones sub-nacionales

por: Raúl García 

¿Qué se puede leer en este momento del hecho electoral del domingo 29 de marzo, cuando para hoy, miércoles, no se tiene datos oficiales sino de cuatro alcaldías y una gobernación? Pues tendremos que trabajar con los datos del conteo rápido realizado por la encuestadora y IPSOS publicado en La Razón.

Primera evidente constatación: sólo existe un partido de cobertura nacional presente en los 9 departamentos y los 339 municipios, con listas de postulantes a las 4.975 representaciones en disputa electoral. Es decir, presente en las 484 papeletas distintas que configuraron el voto este 29 de marzo.

Para algunas aproximaciones al hecho, trabajaremos con los datos publicados por los medios, nos referiremos a las 9 gobernaciones y a las 10 alcaldías que conforman las 9 ciudades capitales y El Alto (Ver Cuadro 1).

(Cuadro en PDF adjunto al sitio en:  https://www.la-epoca.com.bo/portada/1428266063/digital/#/10/zoomed)

El cuadro está conformado sólo por las organizaciones que obtuvieron 5% o más en la disputa electoral. Se puede apreciar que, además del MAS, sólo otras cuatro organizaciones políticas se presentaron en más de un departamento y sólo otras 6 en más de un municipio; las otras 16 en la tabla tienen presencia sólo en uno o dos de los 19 gobiernos sub-nacionales en disputa. En este grupo de presencia absolutamente local se encuentran los victoriosos en los municipios de Santa Cruz, Oruro, Tarija y Cobija; además de la gobernación de Tarija y los dos que disputan en segunda vuelta las gobernaciones de Chuquisaca y Beni.

En este grupo de organizaciones políticas con presencia en la disputa de 3 o más gobiernos locales, que son solo 6, dos no obtuvieron ningún gobierno local: UCS tiene su mejor representación en el municipio de Santa Cruz con 22% y 11% en la gobernación de Oruro, FPV que se hace presente en 6 gobernaciones y 7 municipios, su mayor logro es 5% en la gobernación de Potosí.

De los cuatro restantes, dos se jactan por haber logrado una alcaldía cada uno: UN la de El Alto y MNR la de Trinidad. Los restantes dos, los más valientes y afortunados, esgrimen cada uno una alcaldía y una gobernación: el MDS la gobernación de Santa Cruz y la alcaldía de Cochabamba, por su parte Sol.bo la gobernación y la alcaldía de La Paz.

En contraparte, el MAS IPSP, sólo logro 4 gobernaciones y disputa otras dos en segunda vuelta, además de 2 alcaldías.

La presencia dispersa de esquemas electorales no-masistas en todo el territorio, se puede apreciar en este cuadro que trata solo de los 19 gobiernos sub nacionales. Una profunda diáspora, la más expandida de los últimos 15 años. La oposición es incapaz de ponerse mínimamente de acuerdo cuando se trata de coincidir mas allá del cacique departamental de tal o cual región, se tendría que elogiar la capacidad de los MDS que logran una presencia de fuerza en dos departamentos, Santa Cruz y Cochabamba; deberá destacarse el esfuerzo del MNR, que logra presentarse en 11 de los 19, pero sólo supera el 5% en tres y en los dos espacios de disputa del Beni alcanza presencia política, en la gobernación con 28% y la victoria en el municipio.

Y por supuesto, está el gran baluarte opositor, el UN, capaz de tener presencia en 7 de los 19: en dos no llega al 5%, en otros tres ronda el 9% y son en los otros dos donde su presencia es de alta consideración, el municipio de Potosí con el 27% y su victoria en el municipio de El Alto con 55% de los votos.

Este escenario de absoluta dispersión arrojará que, entre SOL.bo y MDS, disputarán la primera minoría de votos obtenidos en la disputa de gobernaciones; mientras que en el computo municipal agregado, el UN reclamará un lugar detrás de la primacía de SCPT.

Asambleas Departamentales

Estas elecciones son un esquema algo complejo, pues mínimamente se debía marcar 5 casillas en el sufragio, y es que los asambleístas departamentales y concejales municipales no van del brazo de el/la gobernador@ ni de el/la alcalde@; esta particularidad dibujó el mapa político electoral con nuevos matices (Ver Cuadro 2).

(Cuadro en PDF adjunto al sitio en:  https://www.la-epoca.com.bo/portada/1428266063/digital/#/10/zoomed)

Las organizaciones políticas no-masistas sólo controlan con mayoría 1 asamblea departamental, la de Santa Cruz; en las asambleas de La Paz, Tarija y el Beni, son los asambleístas electos por usos y costumbres los que decidirán con su participación el andar de la asamblea. Y en las otras cinco asambleas el MAS tiene mayoría absoluta, de los cuales tres son mayores a 2/3.

Pero allá no acaba la cosa, de los 272 asambleístas departamentales, el MAS tiene 149, que representan un 54,78% del total; la organización política no-masista con mayor presencia asambleísta es el opositor MDS con 24, que representa el 8,82%; le sigue SOL.bo con 15, que representa el 5,51%; UDA de Tarija logró 12 asambleístas que representan el 4,41%; y por último, Nacer, UN y MNR lograron 8, 6, 6 asambleístas respectivamente cada uno que representan menos del 3%.

En contrapartida el MAS, con excepción de Santa Cruz -donde obtiene 6 asambleístas-, en el resto no baja de los dos dígitos, llagando a 20 o más en cuatro departamentos.

Los cuadros anteriores nos ratifican las afirmaciones de las máximas autoridades partidarias del MAS, empezando por el Presidente:

• El MAS es la única organización política con presencia en todo el territorio nacional.

• Es la única organización política que tiene el mandato de dirigir más de una gobernación.

• Es la única que tiene el mandato de dirigir más de una alcaldía.

• El MAS tiene la responsabilidad mayoritaria en cinco asambleas departamentales y posiblemente otras tres comparta con los asambleístas indígenas.

• Mientras el MAS representa el 55% de los asambleístas departamentales, la fuerza opositora más importante representa el 9%

• Cinco fuerzas no-masistas de presencia plenamente local gobernarán 4 alcaldías y 1 gobernación de los 19 (9 gobernaciones y 10 alcaldías) gobiernos sub nacionales ahora en análisis.

• De las 6 organizaciones políticas con presencia en 3 o más espacios sub nacionales, sólo dos dirigirán dos estructuras de gobierno y otras dos sólo a una.

• De los 11 espacios de gobiernos sub nacionales en manos de las organizaciones no-masistas, sólo 4 son abierta y plenamente anti proceso de cambio; de los dos que van a segunda vuelta uno es anti proceso; otros tres son bastante próximos y cuatro mantienen una distancia sana con dicha tendencia, al igual que uno de los que disputan la segunda vuelta.

¿Cuál es la relación con el proceso del 2010?

Es evidente que las elecciones sub nacionales no sólo disputan diferentes ámbitos del imaginario y la necesidad ciudadana con respecto a las elecciones nacionales, sino que, además, no es posible trasvasar energía potencial de uno a otro. Son muchos los ejemplos políticos que ratifican ello, desde el caso de don Juan del Granado, en el intento de saltar de la región al ámbito nacional; don Carlos Palenque y otros muchos que desde el soporte local pretendieron dar cuenta del nacional. Lo interesante es que tampoco es factible trasvasar el capital simbólico nacional de forma delegativa a esquemas locales.

La campaña emprendida por el MAS en estas lides apostó a que ello era posible y pretendió que el potencial de aprobación a la gestión del presidente Evo Morales pudiese aportar a las candidaturas sub nacionales; lo interesante no es sólo que ello no fue posible, sino que el intento no dañó en absoluto el potencial contenido expresado en un 75% de aprobación.

Y es que, para las elecciones nacionales, lo que se disputa cuando se vota y elige, son horizontes de visibilidad, proyectos de país, de Estado, proyectos de economía y de sociedad; mientras que en las elecciones departamentales y municipales lo que está en disputa son liderazgos locales que, con mayor o menor certeza, puedan llevar adelante la satisfacción de las necesidades básicas y la facilitación del diario vivir en el marco de una visión de país en despliegue.

No es posible comparar los resultados de ambos procesos, aunque los seguidores de Fukuyama, a manera de pitonisas, pretenden leer desde estos resultados sub nacionales “el fin de la historia” que tanto desean, cuando la realidad les da un mentís a cada paso. Desde el 2005, los procesos electorales demuestran que el ciudadano concurre a las ánforas con la lucidez que le permite discernir entre las propuestas de país y las ofertas de resolución de problemáticas cotidianas.

El 2005, en el mismo momento que se votaba por el presidente Evo Morales, en el ánfora contigua se delegaba a personajes pertenecientes a otras estructuras políticas, la responsabilidad de la autoridad prefectural. Entonces el MAS sólo pudo dirigir 3 de las 9 prefecturas. En el departamento de La Paz, que en un ánfora le daba al Presidente más del 66% y más de 640.000 votos, en la otra sólo le dio 34% y 330.000 votos al candidato a Prefecto por el MAS. En Potosí, Oruro y Cochabamba, el voto al Presidente rondaba más o menos el 60%, pero para prefecto sólo llegaba al 40%.

El 2009, La Paz le dio al Presidente el 80% y, a los pocos meses, al gobernador sólo le dio el 49%; en Potosí, de 80 a 64%, en Oruro de 80 a 59%; y al igual que ahora, las pitonisas encontraban los inicios del fin; lo único cierto en todas esas afirmaciones era que algún día todo llega a su fin, sabias conclusiones.

Ello no quita que los resultados obtenidos deban medirse en el tiempo con procesos similares, así como se midieron el 2010 con el 2004 y 2005, pero ante la ausencia de resultados finales debemos trabajar con las encuestas (Ver gráfico).

(Cuadro en PDF adjunto al sitio en:  https://www.la-epoca.com.bo/portada/1428266063/digital/#/11/zoomed)

No cabe la menor duda que el espacio de mayor pérdida de respaldo a una candidatura propuesta por el MAS es la gobernación de La Paz, de 50 a sólo 29%. Son múltiples los factores que concurrieron, desde los más perversos como la condición patriarcal de algunos sectores de los movimientos sociales, ya denunciada por el Presidente, hasta una tremenda guerra sucia orquestada por los medios masivos opositores contra doña Felipa Huanca; pero, por otro lado, es menester reconocer que el Doctor Félix Patzi siempre fue un fuerte oponente, no sólo por el conocimiento preciso de la gobernación y las problemáticas departamentales resultado de su gestión como secretario general, sino que las funciones de gobierno que le tocó desempeñar hicieron de él un personaje muy conocido para la ciudadanía del departamento. Sería falso afirmar que lo que se votó es una propuesta de gestión diferenciada; el voto del doctor tuvo como base el voto de SOL.bo en la ciudad de La Paz, el voto anti Patana en El Alto que cruzó de Chapeton en el municipio a Patzi en la gobernación y algo del voto rural.

La gobernación de Potosí muestra una reducción de casi 10 puntos capitalizada por MOP que, en buen romance, es un esquema anti proceso de carácter local pero de fácil adhesión a los accionares nacionales. La gobernación de Tarija se mueve en los mismos rangos, los 10 puntos, pero en este caso lo que se presenta no es una acumulación opositora, sino un desencuentro en la decisión de la candidatura a presentar. El señor Luis Alfaro, asambleísta del MAS hasta enero de 2015, consideraba que él debía ser el candidato; la decisión por una personalidad de base urbana hizo que él optara por ir por cuenta propia, apoyado en su ascendencia en el ámbito rural en los valles logró una sigla que lo cobije, con la cual obtuvo un 13% del voto, que hace a la drástica reducción presentada con respecto al 2010.

En el ámbito municipal, los resultados de Oruro y El Alto muestran una reducción considerable con respecto a 2010. Oruro es el más marcado, cerca de 13 puntos menos. Aparentemente, se trataría de un distanciamiento de la ciudadanía que el 2010 votó por el candidato del MAS, muchos de ellos votaron por el gobernador recién electo, pero no confiaron en la señora Pimentel y no sólo se trata de la gestión de la ex alcaldesa, lo ocurrido a propósito del nombramiento del aeropuerto estuvo presente en el desarrollo de los hechos.

En cambio lo de El Alto tiene componentes muy perversos. Más allá de que sea cierto o no, se logró fijar en el imaginario social la condición poco transparente y honesta del señor Patana, lo que minó su candidatura desde el principio y, en el transcurso posterior, se ahondó. Lo más grave fue que el señor Patana, hasta el último día, apostó por un milagro que nunca se dio: que la potencia política del Presidente pueda trasvasarse en algo a su candidatura.

El último caso un tanto preocupante en el ámbito municipal es el de Cobija, un poco más de 7 puntos que no se logró obtener. Ahí no se trata de un discurso anti proceso ni del retorno del cacique, sino de la presencia de un prestigioso y famoso jugador de futbol que gatilló otros elementos emotivos y pudo seducir a una mayoría absoluta de ciudadanos, obteniendo la conducción del municipio.

Lo demás se mueve en rangos inferiores a los 5 puntos, siendo destacable lo ocurrido en Santa Cruz, tanto en el municipio como en la gobernación: no queda duda que el voto por el señor Percy Fernández está referido a elementos de la identidad cruceña, blindándolo a los intentos de ganarle las elecciones. La incursión de Roberto Fernández se desplegó sobre parte del voto popular y masista, reduciendo el caudal electoral que con cierta lealtad apoyó la candidatura municipal de 2010.

La gobernación de Santa Cruz sí posee otras notas. Se trata de un liderazgo regional capaz de seducir a la ciudadanía desde un discurso local con notas identitarias, lo cual potenció su oferta electoral opositora y le permitió crecer en un 3% con respecto al 2010.

En el caso del municipio Cercado de Cochabamba, aunque la reducción es inferior a los 4 puntos, sí presenta un resultado calamitoso por quien es elegido como alcalde municipal. Si bien es comprensible que la ciudadanía de la zona norte delegara su confianza a esa candidatura, el que lo haga la ciudadanía de la zona sur sí es desconcertante por todo lo que el alcalde ahora electo representa en las luchas populares cochabambinas; un poco menos desconcertante es la actitud la señora Rebeca Delgado ofreciendo su apoyo militante al candidato y, junto a su apoyo, la red de contactos con los dirigentes de la zona sur del valle cochabambino. Deberá ser parte de la agenda del gobernador electo Iván Canelas disipar cualquier posibilidad que pudiese reconstruir el escenario trágico del 11 de enero.

En el caso de Tarija, más allá de la pertinencia o no del perfil del candidato por el MAS al municipio, la candidatura del señor Rodrigo Paz se convirtió en el eje articulador no sólo anti-masista sino crítico a la gestión del señor Lino Condori en la gobernación durante los últimos años, pero además devino en una candidatura de refresco generacional desde los sectores medios urbanos cultileídos en la construcción de liderazgos locales con raigambre familiar; otro tanto ocurrió allá en el municipio de Yacuiba al sur-este de Tarija.

Por otro lado, hay que destacar el crecimiento del MAS en los municipios de Sucre y Trinidad, hasta hace muy poco reductos inexpugnables contra el proceso de cambio; se estuvo cerca de dirigir el municipio de Trinidad, y sí se logró dirigir el municipio de Sucre. Es importante puntualizar que lo que acontece entre las candidaturas a la gobernación en Chuquisaca, entre los señores Urquizo y Condori, muestra el desmontaje de las estructuras más conservadoras y retrógradas que dirigían la ciudad y el departamento; estamos ante dos dirigentes indígena-campesinos disputando la gobernación del departamento, sumando entre ambos más del 90% del voto. Aunque sea obvio, es menester resaltar que el voto duro anti-MAS, aún persistente, ha tenido que someterse a regañadientes a favorecer a alguno de los contendientes, que en otros tiempos eran desvalorizados y ninguneados de manera explícita y despótica por ellos mismos.

Por último, la presencia estatal en el departamento de Pando, posibilitando su incorporación al debate y construcción nacional, después de demasiadas décadas en el olvido, ayudó a mejorar la adhesión ciudadana a la candidatura del ex-prefecto hoy reelecto en el cargo.

Para cuando se esté leyendo estas líneas, los resultados oficiales serán públicos y mucho más completos, por ello, para la siguiente edición se deberá incorporar el análisis electoral con datos finales. Por el momento, finalizando estas líneas, se puede casi asegurar que, a la hora de los resultados, el MAS ratificará más del 50% de los votos a nivel nacional. En el mejor de los casos, dos siglas de oposición superarán un dígito porcentual la adhesión del voto; es evidente que la diáspora es la forma específica de la estructura no-masista y, en el recuento acumulativo del número de votos, lo más probable es que el MAS no haya reducido en nada su caudal.


* Analista político boliviano

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