noviembre 26, 2020

La caída de las exportaciones y su efecto en el PIB

por: Marianela Calle

Hace ocho años empezó el llamado “macro ciclo de las materias primas”; aquel momento a partir del cual el gas y los minerales, empezaron a cotizar en niveles nunca antes registrados. A partir del inicio de aquel período el Estado boliviano captó gran cantidad de recursos, ingresando a un tiempo de bonanza; empero, los precios empezaron a descender y con ello el valor de las exportaciones, mismos que sin duda afectarán los ingresos nacionales.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) las exportaciones de Bolivia hasta el mes de enero de la gestión 2015 alcanzaron un valor de 795,88 millones de dólares, con un descenso de 21,99% frente al monto registrado en el mismo mes del año anterior; dentro de estas exportaciones, las ventas del sector de hidrocarburos que significaron el 48,4 % del total exportado, registraron un descenso de 32,1%, y en concreto el sector gasífero, registró un valor de ventas del gas natural de 380,70 millones de dólares, frente a 541,49 millones de dólares del 2014, una disminución de 29,6%.

Revisando la estructura de nuestras exportaciones, los recursos gasíferos, minerales y de la agro industria representan alrededor del 70%, lo que denota la gran importancia de los ingresos por materias primas, lo que ha ocasionado que algunos analistas, alarmen a la población señalando que nuestra economía está en decadencia, algo así como “el inicio del fin”; aseveración catastrófica y tremendamente exagerada. Los hidrocarburos tienen un peso del 9% en el Producto Interno Bruto (PIB), siendo los rubros más importantes la manufactura con un 18% y la producción agropecuaria con un 12%.

Este tipo de eventos no se presenta de manera súbita, obedece a una serie de factores, y según lo sostenido por el Gobierno se ha previsto, razón por la cual se ha decidido el incremento a la inversión pública que asciende a la suma de 42.000 millones de bolivianos, es decir más de 6.000 millones de dólares, según lo considerado el Presupuesto General del Estado 2015 aprobado en diciembre de 2014, misma está destinada a los sectores estratégicos que generan excedentes como los hidrocarburos, electricidad y minería, pero también a la infraestructura caminera, comunicaciones, promoción de la industria y la inyección de capital a las empresas nacionales y a la pequeña y microempresa que absorbe más del 80% del empleo en el país.

Cabe recordar que gracias a los ingresos percibidos por las exportaciones, Bolivia cuenta con cifras históricas de reservas internacionales, mismas que bordean el 50% del valor monetario de la producción total nacional del PIB, un colchón financiero que permitirá mantener volúmenes de importaciones por mucho tiempo.

Por lo expuesto, es necesario tranquilizar a la población; las probabilidades de catástrofes económicas por la caída de los precios de los hidrocarburos y la subsecuente caída de las exportaciones son mínimas. A falta de inversión privada, la inversión pública pretende constituirse en la protagonista del crecimiento económico, lo cual no implica negar un descenso del crecimiento esperado (5.9% al 5%) pero aun así, Bolivia ocupará un lugar predilecto en la región; eso sí, siempre y cuando el Gobierno ejecute el presupuesto de inversión programado.

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