diciembre 3, 2020

Exportar o Morir, The Walking Dead

A mediados de los 80’s el ex presidente Paz Estensoro decía “Bolivia se nos muere”, haciendo alusión a la crisis del país de ese entonces y poniendo en énfasis que la única alternativa eran ajustes fiscales, monetarios y liberalización de mercados, en otras palabras exportar a como dé lugar, usando un tipo de cambio crawling peg (devaluación progresiva y controlada de una moneda), relocalizar fuentes de trabajo, entre otras; como parte de la primera ola de medidas, que posteriormente en los 90’s se “perfeccionaría”, con la segunda ola de privatizaciones de las principales empresas estratégicas del país.

El abrirse a las exportaciones y devaluar la moneda para “alentar” las mismas no garantizan nada, eso lo comprobamos durante 20 años (1985 – 2005). Durante esa época el crecimiento promedio del país alcanzaba el 2,9%, situación similar a la de América Latina (AL) en ese momento puesto que la región crecía en torno al 2,6%, pero inferior a la dinámica de la Economía Mundial (EM) 3,4%.

Se abrieron las puertas a las exportaciones y se devaluó el tipo de cambio, con la promesa de que esas políticas traerían mejores días para Bolivia. En dicho periodo las exportaciones crecieron hasta los $us 2.948,1 MM, el tipo de cambio fue devaluándose, llegando a los Bs8,10 por dólar a mediados de 2005, empero la pobreza continuaría incrementándose.

Esta medida también reflejó un continuo deterioro de los salarios de la población en general, puesto que la inflación alcanzaba los dos dígitos y el Salario Mínimo Nacional (SMN) creció apenas hasta los Bs440, con periodos donde no había reposición por la pérdida del poder adquisitivo y menos incrementos salariales, como lo sucedido entre 2003 y 2005, lo que denota claramente una situación desventajosa para los trabajadores.

En los últimos años la situación ha sido diametralmente distinta, el crecimiento de AL entre 2006 y 2014, promedió el 3,5% y la EM 3,8%, tasas relativamente conexas, en cambio la economía nacional superó el 5,0%. Para este 2015, diferentes organismos señalan que AL crecería en torno al 1,3% y la EM 3,5%, en cambio Bolivia, pese a la revisión de la proyección alcanzaría 5%, es decir por encima de la región y la EM.

El tipo de cambio se mantiene estable puesto que el crecimiento, la acumulación de reservas internacionales (44% del PIB) y exportaciones que se incrementaron notablemente, no solo desde el punto de vista de los hidrocarburos o minerales, sino también de los productos No tradicionales, hicieron posible esta política, así como los incrementos salariales por encima de la tasa de inflación. Este año en el marco del acuerdo del Gobierno con la COB llegaría a Bs1.656.-

Devaluar y exportar, incluso a expensas de desabastecer el mercado interno, no conduce a nada puesto que al margen de mostrar un efecto de abaratamiento respecto a las exportaciones de otros países, es simplemente una ilusión de “competitividad”, que conlleva a menoscabar los ingresos de la población.

Lo importante es buscar una competitividad auténtica, principal fuente de mejora en los niveles de productividad laboral, que permite una mayor inserción en los mercados con productos de elevado contenido tecnológico y significativo valor agregado, a partir de una política de industrialización más acelerada, evitando revivir algunas recetas muertas al estilo The Walking Dead.

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