noviembre 26, 2020

Pancho Villa (1878-1923)

José Doroteo Arango Arámbula, nacería un 5 de junio de 1878, en un pequeño poblado de Durango, México. Hijo de Agustín Arango y Micaela Arámbula, fue uno de los principales líderes y generales de la revolución mexicana.

A corta edad, al parecer obligado tras el fallecimiento de su padre, trabajó como leñador. Y antes de sus 30 ya había aprendido a vivir fuera de la ley, como prófugo de la justicia, después de enfrentarse a un hacendado; y, luego, tras ser aceptado en la banda de Ignacio Parra y Refugio Alvarado, como bandolero, ladrón, asaltante de caminos, cuatrero, donde, según cuentan, adoptó el hábito de despertar en un lugar distinto al que había escogido inicialmente para dormir. Durante aquellos años fue apreciado por repartir entre los pobres gran parte de lo que robaba.

En 1898, deja la banda y se dedica a vender, de forma ilícita, cueros y carne seca. Pero en 1901 lo atrapan por otras fechorías y le obligan a ingresar al ejército para pelear contra los indios yaquis. Escapa de los cuarteles escapa y se establece en Chihuahua, cambiando su nombre por el de Francisco Villa con el fin de burlar la persecución.

Algunos lo pintan, en una breve etapa, como un minero o albañil, lo cierto es que hacía 1903 ya había vuelto a abrirse camino a punta de pistola.

De forma autodidacta aprendió a leer y escribir, y en 1910 se unió al movimiento maderista, siendo Abraham González, representante político del presidente en armas Francisco I. Madero, en Chihuahua, quien le abrió los ojos al mundo político y cambió su visión sobre su vida y su relación con los que estaban en el poder. Desde ese momento se entregó a la revolución, sumando múltiples victorias en pos de esa causa, como la toma de Ciudad Juárez, contribuyendo a expulsar del poder y del país, en apenas seis meses, al dictador Porfirio Díaz.

Durante su mandato como gobernador provisional de Chihuahua mandó imprimir diversos billetes, como los «dos caritas», llenó el mercado de reses de las haciendas en las que intervenía, rebajó los precios del maíz, frijol y carne, y reabrió el Instituto Científico y Literario, además de fundar escuelas primarias.

En 1914, junto Emiliano Zapata, se tomó Ciudad México, tras rechazar la autoridad de Carranza. Seis años más tarde, tras la muerte de este último, acepta la amnistía que le ofreciera Huerta, y depone las armas.

Siempre llevaba su sombrero, y como dato curioso, cuenta Paco I. Taibo II en su libro Pancho Villa: Una Biografía Narrativa: “apenas probó el alcohol en toda su vida (…) le gustaban las malteadas de fresa y la carne cocinada a la lumbre hasta que quedara como suela de zapato”.

El 20 de julio de 1923, lo emboscaron y asesinaron a balazos. Inicialmente sus restos fueron profanados desapareciendo la cabeza del apodado “Centauro del Norte”, y, desde 1976, reposan en el Monumento de la Revolución.

La Época.-

Be the first to comment

Deja un comentario