noviembre 24, 2020

La Copa América del lucro

En defensa del más universal de los deportes nuestro amigo Galeano escribió: El fútbol a sol y sombra (1995). Su pasión por el fútbol databa de inicios de los 60’s cuando, en reuniones de pauta del semanario uruguayo Marcha, convencía a sus compañeros de trabajo de que una revista de izquierda bien podía tener una sección de fútbol y que no siempre el “balón” era el “opio del pueblo”.

En el mentado libro, el uruguayo acusó: “el juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino impedir que se juegue. La tecnocracia del deporte ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía.”

El pasado martes, en los campos deportivos de la Universidad Libre Neerlandófona de Bruselas, el presidente Evo Morales se lució por sus dotes futboleros convirtiendo cinco de los doce goles de su equipo, Presidencia de Bolivia, contra los residentes bolivianos de la ciudad, agrupados en el Bolivian Roots FC. Además añadió que deseaba “suerte” a nuestra selección en la Copa América, insistiendo en que este deporte debe llevar “alegría” a la gente.

Pero, para ingrata sorpresa de algunos hinchas locales resulta lamentable que solo se pueda acceder a ver la Copa América 2015 –en vivo y en directo– por medio de la contratación de planes televisivos de compañías de cables privados cuyos precios “accesibles” pueden llegar a costar 258 Bs., es decir, el equivalente al 19% de una familia que tiene ingresos por el salario mínimo.

BTV ha asegurado a los bolivianos y bolivianas la trasmisión directa del partido inaugural (Chile vs. Ecuador), los de la selección de Bolivia y la final de la competencia; el resto se trasmitirán en horario diferido para la televisión abierta.

Entel TV se enorgullece de “beneficiar” a sus usuarios trasmitiendo directamente los 26 partidos Copa América. Actualmente solo 12 mil personas (0,1% de la población) han contratado el servicio satelital cuyo plan estándar cuesta 155 Bs. y el “HD” 183 Bs., según han publicado en su sitio web.

La compañía de telecomunicaciones Tigo ofrece planes televisivos que permiten acceder a la competencia futbolera más importante de nuestro continente por precios que van desde los 171 bs. hasta los 258 Bs. Además ofrece un plan telefónico por 70 Bs. que le permiten ver desde su celular directamente los partidos, siempre y cuando se tenga un Smartphone.

De los negocios mafiosos de la FIFA se ha hablado hasta la saciedad en los últimos días, enfilándose los dardos, a nivel local, contra Carlos Chávez, el oscuro presidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) y tesorero de la Conmebol, a quién el propio presidente Morales ha pedido la renuncia.

Entre los documentos publicados por la Fiscalía de EE.UU. en el caso “corrupción de la FIFA”, encontramos las coimas que habría pagado la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) de Chile para adjudicarse la actual competición. Su presidente, Daniel Jadue, está siendo sometido a cuatro auditorías externas.

El Estado chileno ha invertido 83 millones de USD para reparar estadios de fútbol en el marco de la Copa América. Asimismo, se estima que el país será visitado por unos 80 mil turistas que están prácticamente obligados a arribar al país a través de la compañía aérea LAN-TAM, que fuera propiedad del ex presidente chileno Sebastián Piñera, y que se ha adjudicado el “monopolio” de los paquetes turísticos coperos. Por su parte, la Cámara Chilena de Comercio ha estimado que en los 21 días que dura el certamen deben percibir ingresos por el valor de 183 millones de dólares.

La investigada ANFP, por concepto de entradas, prevé percibir 43 millones de USD y solo en temas de trasmisiones los canales chilenos, Canal 13 y TVN, han pagado 13 millones de USD por adjudicarse un evento que será visto en 200 países.

También se promocionan los paquetes televisivos según los protagonistas de los encuentros pues hasta las selecciones se ven rodeadas de cifras. Brasil, por ejemplo, se presenta con un plantel cuyo valor asciende a 552 millones de USD, Argentina 555 millones de USD, Chile 176 millones de USD y, al final de la lista, Bolivia se presenta con solo 6,9 millones de la misma moneda.

Las entradas para un partido de la fase de grupo como el de Chile vs. México oscilan entre los 212 y los 3.000 USD. Mientras tanto, el salario mínimo de un obrero chileno no llega a los 370 USD y el de un profesor que trabaja 44 horas apenas supera los 1.000 USD.; todo esto en un país donde estudiar medicina en una universidad, estatal o privada, cuesta aproximadamente 700 USD mensuales.

¿Para quién se hace la Copa América? ¿Con qué derecho y amparados en qué leyes las compañías privadas de telecomunicación en Bolivia nos quitan la posibilidad de poder ver directamente un certamen deportivo que, como dice el propio presidente, debe llenarnos de alegría y enriquecernos espiritualmente? ¿Será justo que solo los que tienen dinero puedan acceder a ver los goles, “en el mismísimo momento en que se hacen”, mientras el resto solo lo podemos gozar de ellos en tiempos diferidos o en algún bar donde contamos las monedas para pagar ¡una cervecita aunque sea! sin que el dueño se enfade por estar ocupando la silla de otro que puede consumir más en 90 minutos?

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