diciembre 1, 2020

Festival de cine radical

por: Sergio Zapata 

El festival de cine radical nacido en Casa Espejo, un espacio autogestionado militante del cineclubismo, ofrece para su segunda versión (2015) más de 45 películas extranjeras y bolivianas.

El concepto “radical” como elemento articulador en el criterio curatorial de las piezas se sostiene en cuatro pilares: radical en la forma, en el tratamiento visual de la propuesta asumiendo riesgos compositivos, narrativos y sintácticos. Radical en el contenido, es decir, asumir riesgos en su temática, explorar y escudriñar en el tema. Radical en el modo de producción, piezas donde el modo de producción se aleje e incluso enfrente al régimen industrial de producción, condiciones de producción autogestionadas, solidarias y colaborativas. Radical en la distribución y exhibición, piezas cuyo diálogo con los espectadores se ofrecen como fundamentales por lo que circulan en plataformas formativas y de formación de públicos.

En este sentido el festival de cine radical busca identificar y visibilizar cinematografías que dialoguen, tomen y recuperen alguno de aquellos pilares pues el festival es un espacio de resistencia frente a la ideología que señala que el cine es una mercancía cuyo valor de cambio subordina las condiciones de producción bajo jerarquías concretas.

La nueva versión abrirá con Videofilia y otros síndromes virales de Juan Daniel F. Molero, pieza peruana triunfadora en Rotterdam en enero de este año. Asimismo, se hará distinción a la obra de Susana de Sousa Díaz, cineasta imprescindible para el cine portugués de este siglo.

En el foco Ecuador: además del filme Más allá del Mall se revisaran tres piezas del cine periférico ecuatoriano que, como el boliviano, es el espacio donde se están produciendo las imágenes del presente a diferencia del cine de cartelera. El foco radicalismos peruanos indaga sobre nuevas imágenes producidas en el vecino país donde el estatus mismo de la imagen es cuestionado.

Las secciones Mundo radical pasarán revista a las películas que asumen riesgos en la forma y contenido, como también Latinoamérica radical se aproxima a miradas frescas en nuestra cinematografía regional.

Bolivia radical, sección competitiva con más de 15 títulos, ofrece un panorama diverso sobre las imágenes que se vienen produciendo en el país, durante los últimos 3 años, a partir de consignas, presupuestos y conceptos afines a los valores del festival.

El foco Reynaldo Yujra ofrece la revisión de tres piezas donde el actor de la Nación clandestina funge como director desde el cine comunitario.

En este sentido, frente al secuestro y nulidad de los espacios de exhibición a favor de cinematografías predecibles, obvias y complacientes, es que “el radical” se erige como el festival con mayor proyección en Bolivia. Especialmente porque es organizado y gestionado por trabajadores voluntarios.

La cita con el cine radical inicia este 30 de junio y se extenderá hasta el 7 julio en las instalaciones de Casa Espejo La Paz y del Centro Pedagógico Bartolina Sisa en El alto. El ingreso es totalmente libre y gratuito.


* Sergio Zapata, crítico de cine.

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