diciembre 5, 2020

Se profundizan los acuerdos para fortalecer la “Doctrina de Inseguridad Nacional”

por: Ignacio Denis Del Rosario/ ALAI

El Consejo Conjunto sobre Comercio e Inversión acordado entre Estados Unidos (EEUU) y Paraguay es para fortalecer los planes del imperialismo norteamericano en la región, lo que significa que no está fuera del contexto internacional, como el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones entre la Unión Europea (UE) y EEUU que van avanzando con mucha discreción y sin ninguna transparencia democrática entre la dos potencias en crisis. Con este plan pretenden crear la mayor zona de libre comercio del planeta, con cerca de 800 millones de consumidores, y que representará casi la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) mundial y un tercio del comercio global, en su búsqueda por detener a China y al BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

El canciller de Paraguay, Eladio Loizaga, y la subsecretaria de Estado de los EEUU para Gestión y Recursos, Heather Higginbottom, firmaron un memorando de entendimiento en materia de derechos de propiedad intelectual “para mejorar la protección de los derechos de autor y las marcas registradas en Paraguay y fortalecer la aplicación de normas”. Igualmente acordaron “continuar las visitas de alto nivel entre los dos países para fortalecer las relaciones bilaterales” y seguir con la “cooperación en el combate al narcotráfico, el crimen trasnacional, el lavado de dinero y el terrorismo”. Estados Unidos y Paraguay se comprometieron asimismo a mantener este año una reunión del Consejo Conjunto sobre Comercio e Inversión para “aumentar y revitalizar” la cooperación en esa materia.

Estos acuerdos, sin duda, siguen el mismo libreto de la Doctrina de Seguridad Nacional de la llamada Guerra Fría, el lobby neoliberal del gobierno de Paraguay es la única ficha de los EEUU como país integrante del MERCOSUR (Mercado Común del Sur) para empujar los planes en los ámbitos comerciales y militares en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con la UE. Actualmente, los países del Mercosur (excepto Venezuela) negocian con la UE un acuerdo que incluye un tratado de libre comercio, aunque esas negociaciones están estancadas precisamente por falta de consenso en el ámbito comercial. En la última Cumbre, Evo Morales criticó duramente y dejó clara su posición en defensa de la Región Nuestra Americana y Caribeña: “Preferimos ampliar nuestro mercado regional solos [antes] que ser cómplices de una política inhumana que hace daño a las mayorías y beneficia a las minorías”, señaló el presidente de Bolivia en esa oportunidad.

Los defensores del mal llamado “libre mercado” desean eliminar aranceles y abrir sus respectivos mercados a la inversión, los servicios y la contratación pública; en el caso del Paraguay, tienen todas las posibilidades con la Ley de Alianza Público-Privado (APP), pero sobre todo intentan homogeneizar los estándares, las normas y los requisitos para comercializar bienes y servicios protegiendo a los llamados inversionistas, de ahí que resulta una prioridad para los EEUU un acuerdo y asesoramiento con relación a la Propiedad Intelectual, abrir las puertas a demandas multimillonarias de empresas privadas en tribunales internacionales de arbitraje, todos ellos al servicio de las grandes corporaciones multinacionales contra los Estados por querer estos proteger el interés público, es decir: la educación, salud, agua, electricidad, comunicación, toda la biodiversidad, están comprometidas para formar parte de la apertura de mercado.

Las concreciones de estos acuerdos bilaterales del Imperio con países con características de estados coloniales, alimentan los planes y la estrategia de reacomodo global en crisis. En el caso de Paraguay, con el “Nuevo Rumbo” del gobierno de Horacio Cartes, mientras se van estructurando estrategias imperialistas de esta naturaleza, es ingenuo pensar en un golpe de Estado, sea uno duro, suave, militar o parlamentario. Todas estas prácticas son pensadas y planificadas desde la Embajada de los EEUU y solo es posible y latente en el continente cuando surgen gobiernos soberanos que apuestan por la integración de los pueblos y empujan un comercio de solidaridad y no de competitividad, priorizando lo social, lo ambiental y lo humano. Sigamos pariendo en la calle la conciencia política del pueblo organizado que con su ejemplo y dignidad de patria enfrentan la vieja práctica política del caudillo, del correligionario, del grupito y siembran confianza y fuerza moral, patriótica para la re-fundación democrática de un nuevo Paraguay.

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