diciembre 4, 2020

El “problema indígena” y la descolonización

por: Carlos Macusaya

El “problema indígena” y la descolonización han sido abordados de manera casi caricaturesca. Se tomaron ideas propias de una moda occidental en lugar de tomar y estudiar seriamente la vida de esas personas consideradas colonialmente como “indígenas”. Esto dio lugar a que una falsificación sustituya al “original”, expresándose ello en distintos actos y espacios donde se pudo ver a personas tratando de personificar a un “indio” imaginado por los “occidentales”.

Se teatralizó de manera muy colorida, extravagante y exótica, un mundo “sin mal”, con todo y sus supuestos habitantes; todo esto fue simple actuación. Música, baile, rituales “ancestrales”, además de personas disfrazadas, hicieron y hacen parte esencial de estos espectáculos, los que han sido tomados por muchos como la prueba de la “verdadera” vida “indígena”, lo que haría a su ser mismo.

Es bueno hacer una comparación para ilustrar lo problemático de esta falsificación: el tomar las teatralizaciones en las que se ve a “seres buenos y sabios que se comunican con la naturaleza”, como lo que verdaderamente serían los “indígenas”, es como tomar la forma en que David Santalla (y otros comediantes) representa a la “chola” como si fuera la “verdadera” forma de ser de la “india” que viste pollera. Dejando pendiente una crítica a estas grotescas y groseras manifestaciones, convengamos en que no podemos confundir a la “Salustiana”, representada por Santalla, con una mujer aymara que viste pollera.

Para ser más claro: si queremos conocer la vida, por ejemplo, de una mujer aymara que viste pollera, y que trabaja como empleada doméstica o comerciante, no podemos hacerlo tomando a los comediantes que se visten de “cholitas” y hacen muecas humillantes para ganar plata, pues se trata de una representación que busca apelar a prejuicios racistas para hacer negocio; si queremos conocer la vida de una mujer aymara hay que buscar a una de ellas, no a un comediante disfrazado. Para poner otro ejemplo, no podemos confundir la vida de un “indígena” con lo que hace el “cholo Juanito”.

La anterior observación puede parecer una obviedad presentada de forma impertinente, pero si se toma la cuestión con calma la cosa adquiere un sentido fundamental para clarificar lo que ha sido la descolonización a la boliviana: en Bolivia se han tomado actos turísticos y gente disfrazada, supuestamente portadora de un conocimiento ancestral, como lo “auténticamente indígena”. Es decir –para seguir con la comparación anterior– se ha tomado a la “Salustiana” de Santalla como a una mujer aymara real; se ha tomado al “cholo Juanito” como “paradigma” de la vida “indígena”. Esto es lo que ha pasado en el país en temas de descolonización: se ha tomado una cómica ficción, destinada a jugar con prejuicios racistas para ganar dinero, como si fuera algo serio, guiando con ello la “descolonización”.

Que el problema indígena y la descolonización hayan sido encarados de la peor manera sólo quiere decir que tal problema queda pendiente y tarde o temprano volverá a tomar forma en la política.


* Comunicador social, miembro del Movimiento Indianista Katarista (MINKA).

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