noviembre 25, 2020

Chivo expiatorio

En una sociedad con desorden, injusticias, escalada de violencia hay una solución a todas las catástrofes: creer que todo el mal se debe a un único factor, que si se lo elimina todos los males desaparecen, que todo el orden vuelve a su lugar. Este sujeto del sacrificio no es otro que el chivo expiatorio.

El sacrificio de un chivo expiatorio tiene por finalidad restablecer la armonía perdida y, en consecuencia, volver al momento previo de la ruptura, la corrupción y la suciedad.

Para dar con éxito con un chivo expiatorio se precisa del consenso. La sociedad debe llegar a un consenso para elegir su chivo expiatorio. Esto no es un proceso sencillo pues en el camino se van dejando de lado falsos chivos que no son más que algunas ovejas negras u ovejas descarriadas del rebaño. Lograr el consenso supone hacer uso de todos los medios de convencimiento y de propaganda. Todos deben estar convencidos o por lo menos con una duda profunda.

Hoy es fácil recurrir a las redes sociales para crear aquel consenso; hace un par de años el consenso era monopolio de los medios de comunicación, las radios y, hace algunos siglos, el monopolio era de los pastores de las iglesias, que nombraban, elegían y creaban al chivo expiatorio. Obviamente el chivo expiatorio fue identificado siempre con el demonio, incluso para lograr un buen chivo expiatorio es necesario tener un arquetipo y contar con una posibilidad de mímesis fantástica.

El arquetipo es el modelo original, ideal, del chivo expiatorio. Por ejemplo, si de un feminicida se trata el modelo perfecto puede ser un hombre con aspecto prepotente, en lo posible adinerado, con muchos contactos políticos, con una familia influyente –de apellido en lo posible colonial, extranjero–, capaz de hacer lo que otros no pueden.

La mímesis es la imitación de la naturaleza. Este razonamiento supone que hay dos elementos: un original o arquetípico (la naturaleza) y una copia (la imitación).

Si en una sociedad en la que la policía se la considera corrupta, los fiscales y los jueces abusivos y también corruptos, y hay un claro escalamiento de violencia contra la mujer, es el terreno fértil para construir un chivo expiatorio del feminicido. Es decir, crear la encarnación del arquetipo, la encarnación del verbo y llevarlo de esta manera al sacrificio. Para el antropólogo René Girard, el relato crístico no es más que una manera más del chivo expiatorio. El mártir que se sacrifica por el bien de los demás es una historia repetitiva que va desde la Biblia hasta el Titanic.

En este sentido parece ser cierto que a los seres humanos les gusta mucho dar vida a las repeticiones míticas, antes lo hacían desde las iglesias y los sermones, hoy lo hacen desde los medios y las redes sociales. Lo gracioso en esta construcción del chivo expiatorio es que participan de él muchas organizaciones que se creen de avanzada, deconstruccionistas, posmodernas, pos feministas, queer, y miles de otros nombres que tratan de mostrar que no son tradicionales.


* Abogado constitucionalista, Master en Gestión Gubernamental y en Investigación en Ciencias Sociales.

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