diciembre 4, 2020

Economistas: Ayer y hoy

Días atrás, Juan Antonio Morales, ex presidente del Banco Central de Bolivia por más de diez años, septiembre 1995 – abril 2006, hizo una somera evaluación del papel de algunas organizaciones no gubernamentales, entre ellas la Fundación Milenio (FM), concluyendo en lo referente a esta última, que sus trabajos: “son un referente obligado para todos los estudiosos de la economía boliviana”.

Tal situación me llamó la atención de sobre manera porque afirma que “todos” los profesionales imbuidos en la economía debiéramos tomar en cuenta la información de la fundación señalada. Es posible que la aseveración sea válida para aquellos economistas que iniciaron su carrera hace muchos años atrás, cuando el único pensamiento económico estaba circunscrito en las ideas de Friedman y el Consenso de Washington.

Sin embargo, algo que omite es que para muchos de nosotros, los economistas jóvenes, seguir a la Fundación Milenio (FM) implica continuar con el pensamiento de un viejo modelo neoliberal implantado e implementado por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) en los ochentas y noventas. El razonamiento de lo anterior se fundamenta en las constantes equivocaciones de predicción de la FM y los analistas que generalmente convergen en las mismas pifias, desde mi punto de vista, con un carácter político antes que académico.

Es posible que muchos de los economistas de antaño estén de acuerdo con la información que proporciona dicha fundación y persistan en la implementación de políticas económicas de un pasado que no dio resultados positivos para el país, mas por el contrario, coadyuvó a una profundización del atraso y una negativa al progreso, relegando al país en las últimas posiciones de diferentes indicadores económicos y sociales en la región.

A diferencia de lo que señala Morales, los jóvenes economistas cuando vemos el tinte y la añoranza que tiene cierta fundación (FM) y el modelo que representa, somos más objetivos, revisamos los datos y preferimos un verdadero análisis, en base a la realidad y características particulares que tiene el país. La forma de análisis ha cambiado, incluidas las herramientas, por cierto cada vez más sofisticadas.

Dani Rodrik, en un reciente artículo “Economists vs. Economics”, hace una crítica a aquellos economistas obstinados: “…La economía no es la clase de ciencia en la que pueda haber jamás un modelo auténtico que funcione mejor en todas las situaciones. La cuestión no es la de ‘llegar a un consenso sobre qué modelo es el correcto’, como dice Romer, sino la de discernir qué modelo es el mejor para aplicarlo en una situación determinada”. Asimismo, su reciente libro Economic Rules, critica la enseñanza de la economía por no equipar adecuadamente a los estudiantes para el diagnóstico empírico.

Los resultados positivos obtenidos en los últimos años, reconocidos a nivel internacional, principalmente por continuar boyante en plena crisis internacional, son producto de la aplicación de un modelo cuyas características particulares están diseñadas para la realidad boliviana; no es un modelo importado como el que se implementó en más de 20 años y no dio resultados.

Es una pena que no se haya visto ninguna reacción de parte de aquellos economistas, que se dicen ser verdaderos analistas, frente a los informes de la FM que continúa con la línea de implementar el modelo fracasado. La democracia se rige sobre la libertad de asociación y de pensamiento, por eso pienso que muchos de los economistas jóvenes no confiamos en los informes de esta fundación, puesto que desde su concepción tienen un sesgo, y si se volviera a atender como en antaño el país simplemente retrocedería.


* Economista

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